¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

 

Por bastante tiempo he escuchado de parte de  muchos creyentes  referirse a “Los frutos del Espíritu Santo”. Se basan en  Gálatas  5: 22 y 23, donde se dan  nueve nombres a ¿nueve frutos? que el Espíritu Santo produce en los creyentes.

Creo que la foto del encabezado de este artículo proyecta la idea de que  la sandía puede  contener al mismo tiempo,  los sabores de una manzana, de uvas verdes  y rojas, de kiwi, de naranjas  y peras, y también sus texturas,  sus aromas, y los colores característicos de cada una. Se trata de un arreglo que alguien con  mucha imaginación y creatividad hizo para  proyectar una idea. Obviamente no es real. Nunca partiremos una sandía y brotarán de su interior todas las frutas que vemos en la imagen.

Pues bien;  resulta que el apóstol Pablo dice en Gálatas 5:22 y 23: -“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,?  mansedumbre, templanza”.

Solo que él  menciona “El Fruto”  y no “los frutos” del Espíritu . ¿Cómo debemos entender esto entonces? Bueno: me parece que puede ser explicado de manera muy sencilla.

Pensemos en una sandía nuevamente, pero esta vez en su estado natural,  para ilustrar  esta preciosa enseñanza de la Palabra de Dios.

Una sandía, siendo un solo fruto, lleva en su género diversas características que la hacen reconocible de inmediato. Dentro de sí misma encierra una diversidad de particularidades. Es decir: una sandía es por lo general una fruta ovalada, grande y pesada.  Tiene una cáscara algo dura aunque delgada de color verde que la recubre. Algunas veces esa cáscara presenta tenues rayas blancas hacia lo largo de toda la fruta, y cubre la parte blanda y casi insípida de color blanco que se encuentra en su interior. Esta pared blanca; a su vez, recubre la parte de color rojo tan deseada que es dulce, aromática y jugosa, a donde queremos llegar al cortar la fruta;  pero donde se encuentran también las semillas que no nos permiten devorarla con mayor rapidez. ¡Ja, ja, ja!

¡Un solo fruto pero con muchas características! ¿Lo vio?

Del mismo modo el Espíritu Santo produce su fruto en nosotros. Ese Fruto es  al mismo tiempo: amor, gozo, paz,  paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (o dominio propio). Un solo fruto con  varias características; varias características en un solo fruto.

Luego no son frutos sino: “El Fruto del Espíritu Santo”.

Si analizamos cada una de las nueve características del fruto nos daremos cuenta que conforman un carácter,  proyectan una personalidad, y esa personalidad una persona.

El fruto del Espíritu Santo no es ni más, ni menos, que el precioso y dulce carácter de nuestro Señor Jesucristo implantado sobre nuestro propio carácter humano  casi siempre  agrio, amargo, de olor no grato  y seco por las huellas de nuestros  pecados. (Tal vez alguna vez conozca a algún cristiano con un carácter así).

 Es el Espíritu Santo quien reproduce en nosotros a través de “Su Fruto” “ese mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús”; y que se demanda que haya en nosotros en Filipenses 2:5. El fruto del Espíritu Santo  nos capacita para ejercer nuestros dones espirituales  Efesios 4:11 y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros …por ejemplo  y ministrar con eficacia y propiedad haciendo uso del carácter de Cristo, que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y dominio propio. Solo el carácter de Cristo contiene todos los atributos que menciona Gálatas 5:22 y 23 de modo perfecto.  Es “el” carácter  de Cristo y no “los caracteres de Cristo”.

Con el fruto del Espíritu, demostramos la presencia de Cristo en nuestro andar diario; en la forma en que realizamos nuestro ministerio y servicio, en el modo que tratamos a nuestro prójimo y nos conducimos en nuestros asuntos cada día.

¡EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO ES CRISTO EN NOSOTROS!

Dios nunca nos pide que seamos algo, o que hagamos algo, para lo cual no haya proveído el recurso. ¡Gloria a Dios! ¡Estamos completos en Él!

La obra del Dulce Espíritu de Dios, como siempre; nos sorprende. Y aun no acabamos de conocerle para darle toda la honra y la gloria que merece.

Publico esta nota para ilustrar con un ejemplo práctico lo que tampoco me fue fácil entender a mí. Es mi deseo que usted glorifique a Dios por el Fruto de su Santo Espíritu y refleje el carácter de Cristo en todo lo que hace.

Dios le colme de Él…Pastor Verde.

One comment

  1. Juli
    #1

    ¡Gracias Pastor! Tambien desde hace un tiempo traia esa duda y le pedia al Señor que me revelara la interpretacion correcta. Ahora entiendo mejor; el ejemplo de la Sandia es muy eficaz, y a la vez se me hizo agua la boca !Jajaa!
    Gracias !Dios le bendiga!

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