Arquitectura de la Obediencia: La Intención y el Camino a la Obediencia

Arquitectura de la Obediencia: La Intención y el Camino a la Obediencia

Arquitectura de la Obediencia (Parte 2)

La Intención: La Dirección del Corazón Hacia la Obediencia

“Daniel propuso en su corazón no contaminarse…”
— Daniel 1:8


Introducción

La semana pasada vimos que la actitud es el “suelo del corazón” donde la Palabra de Dios cae y comienza a trabajar.

Ahora veremos el siguiente paso dentro de la Arquitectura de la Obediencia: la intención.

Una vez que el “martillo y el fuego” de la Palabra han quebrantado el corazón, la mente comienza a orientarse hacia una dirección específica. Del suelo de la actitud brota la intención.

La actitud prepara el corazón.
La intención señala hacia dónde se moverá la vida.


Daniel: Un ejemplo de actitud e intención alineadas

Daniel 1:8 nos muestra claramente esta secuencia:

“Daniel propuso en su corazón no contaminarse…”

Antes de enfrentar la comida del rey, Daniel ya había tomado una decisión interna.

Su actitud de fidelidad a Dios produjo una intención firme de obedecer.

Daniel no improvisó su obediencia en el momento de la prueba. Su corazón ya estaba alineado con Dios.


¿Qué es la intención?

La intención es como una brújula que señala la dirección que el corazón desea tomar.

  • La actitud prepara.
  • La intención orienta.
  • La obediencia ejecuta.

La actitud es como el color del cristal con que vemos una situación.
La intención es el impulso interno que nos mueve a actuar según ese “color”.

Si la actitud es oscura, la intención tenderá a evadir, resistir o justificar.
Si la actitud es correcta, la intención se dirigirá hacia la obediencia.


El peligro del espejismo espiritual

Muchos creyentes se estancan porque confunden una buena actitud o una emoción espiritual con verdadera obediencia.

Podemos salir emocionados de una reunión, conmovidos por la Palabra y llenos de buenas intenciones… pero sin llegar realmente a obedecer.

La buena actitud y la buena intención son necesarias, pero todavía no son obediencia.

Por eso muchos sienten que:

  • “Del dicho al hecho hay mucho trecho.”
  • “Del plato a la boca se cae la sopa.”

Espiritualmente podríamos decir:

“De la conciencia a la obediencia hay mucha ciencia.”


Ejemplos bíblicos de actitud e intención

El Rico y Lázaro

El hombre rico veía diariamente la necesidad de Lázaro frente a su puerta, pero nunca desarrolló ni la actitud ni la intención de ayudarlo.

Su corazón estaba desconectado de la compasión.

Tuvo la necesidad delante de sus ojos, pero jamás orientó su vida hacia la misericordia.


Marta y María: Una intención mal orientada

Marta y María amaban a Jesús. Ambas tenían una buena actitud hacia Él.

Pero mientras María se enfocó en escuchar al Señor, Marta terminó distraída intentando agradarlo mediante muchas actividades.

Jesús no rechazó el servicio de Marta, pero corrigió la dirección de su intención.

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas…”

María entendió algo fundamental: antes de servir a Cristo, hay que escucharlo.


María de Betania: Una intención dirigida correctamente

Más adelante, María volvió a demostrar una sensibilidad espiritual extraordinaria cuando derramó perfume sobre Jesús antes de Su muerte.

Mientras otros no comprendían lo que estaba ocurriendo, María discernió el momento espiritual.

Su actitud y su intención estaban alineadas con el corazón de Dios.


El Hijo Pródigo: Cuando cambia la actitud, cambia la intención

El hijo pródigo salió de casa con una actitud rebelde y orgullosa.

Quería independencia, placer y libertad sin autoridad.

Pero después de perderlo todo, ocurrió el gran quiebre:

“Y volviendo en sí…”

Cuando su actitud cambió, también cambió su intención.

“Me levantaré e iré a mi padre…”

El arrepentimiento verdadero no solo cambia emociones; redirecciona la vida.


No hay atajos hacia la obediencia

La obediencia verdadera no ocurre instantáneamente.

Existe un proceso:

  1. La Palabra confronta.
  2. La actitud responde.
  3. La intención se orienta.
  4. La obediencia finalmente actúa.

Por eso debemos vigilar constantemente:

  • nuestra actitud,
  • nuestras intenciones,
  • y la dirección real de nuestro corazón.

Reflexión final

Muchos desean obedecer a Dios, pero viven atrapados entre emociones momentáneas y decisiones nunca ejecutadas.

La pregunta no es solamente:

“¿Tengo buena actitud?”

La verdadera pregunta es:

“¿Mi intención está realmente alineada con la voluntad de Dios?”


Conclusión

La actitud correcta y la intención correcta todavía no son obediencia, pero sí son parte esencial del proceso que nos conduce hacia ella.

Solo cuando nuestra actitud y nuestra intención se alinean con la Palabra de Dios, comenzamos a caminar verdaderamente hacia una vida de obediencia.


Oración

Señor, danos claridad para entender este proceso espiritual.

Permite que nuestra actitud y nuestra intención se alineen con Tu Palabra para caminar verdaderamente en obediencia.

Sabemos que obedecer es mejor que sacrificar, y hoy queremos glorificarte no solamente con emociones o buenas intenciones, sino con una vida rendida a Tu voluntad.

Bendiciones:

Si Jesús fue tentado, ¿Cómo no lo seremos sus discípulos?

Si Jesús fue tentado, ¿Cómo no lo seremos sus discípulos?


¿Tentados? La Experiencia de Jesús es Nuestra Fortaleza

Si Jesús fue tentado, ¿cómo no lo seremos nosotros, sus discípulos? Esta pregunta, que nace de su experiencia en el desierto de Judea (Mateo 4:1-11), nos recuerda una verdad central en la vida cristiana: la tentación es inevitable.

Justo después de su bautismo, el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Allí, Satanás atacó tres áreas clave:

  • La necesidad física: “Si eres Hijo de Dios, convierte estas piedras en pan.”

  • El deseo de aprobación: “Lánzate del pináculo del templo, y los ángeles te sostendrán.”

  • La ambición de poder: “Adórame, y te daré todos los reinos del mundo.”

Pero en cada tentación, Jesús respondió con firmeza, usando la Palabra de Dios. No discutió. No se justificó. Solo citó las Escrituras. Con ello, nos enseñó una lección vital: la victoria sobre la tentación no se logra con fuerza humana, sino con la verdad de Dios.

Santiago 4:7 nos da una promesa poderosa:

“Resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

Y 1 Corintios 10:13 nos fortalece con esta esperanza:

“Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

Esto no significa que dejarás de ser tentado. Significa que nunca estarás solo y que siempre hay una salida en Dios.

Así como Jesús venció en el desierto, tú también puedes vencer hoy. ¿Cómo? Apoyándote en la Biblia, orando con sinceridad y buscando la compañía de otros creyentes que caminen contigo.

La tentación no es señal de debilidad. Es parte del camino. Y Jesús, que fue tentado en todo como nosotros, sin pecado, es nuestro modelo y nuestra fuerza. Su victoria puede ser también la tuya, si sigues sus pasos y dependes de su gracia.

Si Jesús fue tentado, ¿Cómo no lo seremos sus discípulos? ¡Preparate para vencerla con la Palabra! Dios no te dejará.

¿Te Atreves A Viajar Sin Saber A Dónde?

¿Te Atreves A Viajar Sin Saber A Dónde?

Segundo viaje misionero de Pablo. En este video se describen los motivos y los primeros eventos del

Se destaca que esta expedición fue impulsada por:

El amor hacia los hermanos,
El deseo de edificarlos en la fe,
Expandir el Reino de Dios
Cumplir con el llamado evangelístico.

Este viaje revela cómo Pablo y sus compañeros, guiados por Dios, enfrentaron desafíos culturales y geográficos para predicar.

Se enfatiza en la importancia de la preparación y el sacrificio personal para el éxito de la misión.

Atrévete a actuar más allá de tus comodidades, permitiendo que tu fe te lleve a territorios inexplorados en los que, aunque no sepas a dónde vas, tengas claro lo que harás por la causa que te mueve.

¿Estás listo para correr riesgos por un propósito superior?

 

Creados Superiores

Creados Superiores

Superiores a todos los seres que surcan los aires, a los seres que habitan los mares, a los que se mueven velozmente sobre la faz de la tierra, y a los que se arrastran sobre todo terreno. Creados superiores a casi todas las situaciones que se presentan en la vida. Superiores en inteligencia, superiores en capacidad de aprendizaje. Superiores en todo.

 

Superiores simplemente por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Tú eres superior porque eres uno de ellos y punto.

 

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis 1:26

 

¿Por qué entonces nos sentimos tan inseguros a veces? ¿Tan tristes? ¿Tan vacíos? ¿Y pequeños? Es que no nos hemos dado cuenta de la intención de Dios al crearnos.

 

Dios ya había creado rinocerontes, tigres, pájaros y un “montón” de animales más, pero no los creó para comunicarse con ellos. Es difícil hablar con un rinoceronte, o un tigre, o con un pajarillo ¿No crees? Ja, ja, ja. Él quería crear un tipo de ser viviente, con el que pudiera comunicarse. Deseaba tener verdaderos amigos que lo amaran como Él los amaba a ellos. Entonces creó al hombre superior a todos los seres que había creado antes. Pero, la superioridad, la felicidad y el bienestar emocional de ese nuevo ser, dependería de que mantuviera siempre una buena relación con Dios.

 

Lo que sucede siempre, es que pensamos que somos superiores por nosotros mismos, y  nos alejamos de Él. No tardamos mucho en darnos cuenta que no es así, que no podemos ser felices, ni estables de ese modo. Andamos como mareados emocional, y espiritualmente. En vez de sentirnos superiores, sentimos que no valemos nada, y que no servimos para nada. ¿Te ha pasado?

 

Tal ves no habías dado cuenta, pero dependemos de esa buena relación con Él para disfrutar nuestra superioridad. Alejarnos de Dios es tan peligroso, como cuando un bebé, inconscientemente, se aleja de sus padres y queda indefenso, y expuesto a todo tipo de peligros.

 

Para solucionar este problema; Dios envió a su Hijo en persona para demostrarnos cuánto quiere nuestra amistad con Él. -Mira esto:

Juan 15:15…Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer; “el que a mi viene; no lo echo fuera” Juan 6:37; “Vengan todos los que estén cansados de sufrir” (que es la consecuencia de alejarse de Él) Mateo 11:28  Nadie tiene mayor amor que este: que uno ponga la vida por sus amigos Juan 15;13.

Y así fue; Cristo murió en la cruz «Para que todo aquel que en el crea; no se pierda mas tenga vida eterna» ¡Hechos Superiores por la eternidad!

 

Fuiste creado o creada superior, pero no lo parecerás ni lo disfrutarás hasta que andes de la mano de Dios. La amistad con Dios es tu seguridad y Superioridad.

 

Piensa en un pequeñito que pierde de vista a sus padres un momento, y en medio su angustia, de pronto siente que alguien toma su manita y le dice con amor: ¡Te encontré hijo(a), no te angusties!

 

Si lo deseas, dile al que te creó: Señor, creí que era superior por mí mismo(a); que podía andar solo(a), me alejé de ti, y lo único que conseguí es quedar indefenso(a), hacerme daño y sufrir. Perdóname, me arrepiento, toma mi mano ¡ Sálvame!  no permitas que vuelva a alejarme, concédeme que disfrute haber sido creado(a) superior,  andando siempre cerca de ti.

 

Dios te bendiga: Pastor Verde.

¿Si Jesús te dijera sígueme?

¿Si Jesús te dijera sígueme?


Mateo 8:18

Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado.

¿Por qué si el ministerio de Jesús estaba atrayendo mucha gente, los dejó para cruzar el mar de Galilea de norte a sur? 

Quería confrontarlos consigo mismos con los verdaderos motivos que tenían para estar alrededor suyo, y sus prioridades frente a Él.

La orden debió ser algo parecido a esto: ¡Todos los que quieran y tengan acceso a barcas síganme, vengan conmigo al otro lado del mar! Esto bastó para que demostraran sus verdaderas prioridades e intenciones al estar ahí con Él. Veamos en detalle las actitudes de los que estuvieron involucrados.

1) La mucha gente que lo había rodeado v. 18.

Deseaban escuchar para saber, ser sanados, ver milagros, asombrarse, confirmar lo que habían oído sobre Él, tener algo qué contar, y claro, también algunos aceptaban que era el Mesías. Cuando escucharon la orden de pasar al otro lado; la impresión es que, -fuera de los de siempre-, solo uno dio un paso al frente.

2) El escriba voluntario.

Este hombre expresó su intención de seguirle, no solo para cruzar el Mar de Galilea, sino seguirlo a cualquier lugar que fuera. El problema fue que habló sin pensar en el precio. El dijo: Maestro, Mt 8:19  (Señor en Lucas 9:57), te seguiré a donde quiera que vayas ¿Lo dijo emocionado, o por impresionar? No es fácil responder a esta pregunta. El hombre era un escriba. Su estilo de vida era cómodo probablemente, gozaba de una elevada reputación entre el pueblo. Simplemente enmudeció ante la “lista de precios” que le presentó el Señor. Jesús le dio a entender algo como lo siguiente: -Algunos animalitos viven mejor que yo. Yo no puedo establecerme ni siquiera en una cueva, porque mi ministerio es recorrer Israel entero, y tampoco tengo tiempo ni para construir una morada improvisada (nido); en realidad: “No tengo ni donde recostar mi cabeza”. ¿Vienes? Para ese escriba fue suficiente. Todo su deseo de ser discipulado y su espíritu evangelístico parece haber terminado ahí.

3) El “discípulo” invitado

Mateo 8:21 y Lucas 9:59, el segundo, según Mateo, era “discípulo”. Fue invitado directamente por el Señor, y sintiéndose comprometido, pretextó: “Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre y a mi madre” dando a entender: “Yo si voy, no hay problema; solo que soy responsable de mis padres. No puedo dejarlos solos ahora; debo esperar a que los dos mueran para estar libre y seguirte” Jesús le dijo “Sígueme (ahora) deja que los muertos entierren a sus muertos”. A pesar de la revelación de la triste condición espiritual de sus padres, no se le escuchó responder: Bueno, entonces no tengo nada que hacer aquí. ¡Vámonos!

4) El tercer «voluntario»

Se hizo un breve pero embarazoso silencio que según Lucas 9:61 rompió un tercero. Quizás solo porque la mirada del Señor se cruzó con la suya  se vio forzado a decir algo. Esta vez él diría algo razonable; que satisficiera al Señor. Algo que ni acabara dejando claro que no lo seguiría nunca como el escriba, ni que tomara tanto tiempo como el segundo que esperaría que mueran sus padres para seguirlo. Así que le dijo: Te seguiré Señor, pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. (Esta actitud podría representar muy a bien a quienes íntimamente no se comprometen, pero aparentan estar comprometidos cuando están en publico). Quizás esperaba que Jesús le dijera: ¡Hombre! eso si que es razonable; muy bien, ve, aquí te esperamos, no nos moveremos hasta que regreses, no te tardes por favor, ¿Eh? O tal vez… está bien entonces, en el próximo viaje será.  ¡Para nada! Jesús le respondió dándole a entender: si vas a ir con el corazón puesto en lo que dejas atrás ¡No sirves para esto! ¡O me sigues ahora, o te quedas!

 

Note que: “La mucha gente” no se movió ni habló. De entre ellos surgieron solo tres que ofrecieron ir. Los tres le llamaron Señor pero finalmente ninguno lo siguió.
Mateo 8:23 dice: Y entrando Él en la barca, sus discípulos le siguieron. Una sola barca indica, que no fueron muchos, ni probablemente se incluyeron nuevos, sino que fueron con Él los pocos de siempre.

 

CONCLUSIÓN:
La “iglesia” del siglo XXI sigue actuando igual.
O anda alrededor de Jesús por tradición; o por lo que puede dar. Por lo que puede hacer en su favor; por curiosidad y/o por mil ideas más. Están ahí para y por,  lo que ellos mismos quieren, necesitan, o les gusta. Algunos hasta  llegan a aceptar a Jesús como Salvador y le llaman “Señor” pero no están dispuestos a seguirlo. Permanecen pasivamente alrededor de Él como el resto del grupo.

Solo unos cuantos, están dispuestos a dejarlo todo para seguirlo a Él. Mateo 19:27 Marcos 10:28.

 

¿Formas parte de un grupo de creyentes o iglesia? 

 

¿Por qué has estado alrededor de Jesús hasta ahora?

 

¿Es tu Salvador y Señor? 

 

¿Te consideras discípulo?

 

¿Si Él te dijera: sígueme; qué responderías?

 

EFECTOS NEGATIVOS DE ESTAS  ACTITUDES.

 

Muchos piensan que así es el cristianismo y se unen al grupo pero no al Señor.

 

Los líderes se enfocan al grupo y no en los verdaderos discípulos por que siempre son muy pocos.

 

Esto lo saben bien los ministerios fraudulentos como “Pare de Sufrir” o los  carismáticos libertinos de la “Nueva Era Apostólica”, entre muchos otros. Se enfocan a la multitud para satisfacer sus demandas ofreciéndole a la gente lo que necesitan o le gusta, en el nombre de Jesús. Ese es su recurso y negocio. La mayoría de sus miembros está contenta, porque no tienen otro compromiso que acaso volver el siguiente domingo para comprar el artículo promocional milagroso de la semana y;  o «darle a Dios» un poco de dinero, que los líderes “consagrados” sabrán cómo “usar para Dios” en el siguiente “show”. Que nadie se caliente la cabeza pasando dificultades o incomodidades.

 

Dios te bendiga.

Pastor Verde.

Esperanzas Sin Futuro

Esperanzas Sin Futuro

Tanto la antigua historia como la contemporánea, confirman que en todas las épocas; todas las culturas, todas las latitudes del planeta, han existido personas enfermas de poder; ansiosas por ejercer control sobre otros.

Manipular vidas y personas al precio que sea. Lograr sus deshonestos planes y sacar provecho material de ello; es su negocio.

¿Qué pensamientos alimentan estas actitudes y conductas? ¿Qué esperan lograr con esto?

La Biblia dice en contexto, que el supuesto que alimenta esa actitud es que permanecerán por siempre en control y conservarán para siempre la riqueza que día a día han sumado a su botín.

Comenzando con Caín, y pasando por Nimrod en la antigua Babel; pasando por el faraón en el antiguo Egipto; reyes y gobernantes de toda clase. Amán, Manasés, Herodes, (toda una dinastía). Terribles mujeres como Jezabel o su «hijita» Atalía; Acab, Antíoco Epífanes y cientos más de ellos; son parte de una larga lista de nombres de tiranos y malosos que en su momento fueron el terror de multitudes y que la biblia registra. Ejercieron su poder  y dejaron sentir el peso del impacto de su puño sobre multitudes indefensas que tuvieron que soportar su sadismo e  impiedad.

A muchos de ellos, la psicología les llamaría psicópatas hoy. La Biblia los define como impíos. (Que no tienen o sienten compasión y piedad, ni temor de Dios).

El único beneficio que podemos atribuirles es que cuando afligieron a naciones enteras, el clamor angustioso de estos; subió al cielo y Dios se inclinó compadecido  proveyendo algún medio salvador o un alivio efectivo en medio de su tragedia. En su loca carrera, olvidaron que había un Dios en los cielos. Que es Paciente; si;  pero lo enoja la injusticia. Hay que recordar que muchas veces, los que sufrieron bajo sus reinados también le habían dado la espalda.

Hoy estas personas existen. Andan sueltos entre nosotros. No tienen que ser precisamente reyes o gobernantes. Están en medio de la sociedad; en el trabajo, la escuela o en nuestras propias familias. Tristemente muchas veces hasta en medio o al frente de iglesias. Este tipo de gente sigue y seguirá haciendo de las suyas. Pero mientras en el trono de los cielos haya un Dios “Tres veces Santo” ¡Ningún futuro trascendente  tienen sus esperanzas malévolas!

Quien se alegre porque logra con maldades,  aparentemente salirse con la suya; debe recordar esto: ¡Está condenado al fracaso! Es un perdedor. Su esplendor  es una burbuja de jabón que pronto se deshará en el aire por sí misma. Cuando menos por tres razones:

  1. Dios es eterno y piadoso; así que nunca tiene prisa para acabar con ellos.  Antes bien les da tiempo suficiente para que se arrepientan; en tanto robustece  la fe de los afligidos.
  2. Dios nunca se siente amenazado por ellos. Los disipará de un soplo”  Isaías 40:23-24;  “Me reiré desde los cielos de ellos” Salmos 2:4-5. Él puede hacerlo en cualquier momento.
  3. Pero además: El hombre vive tan poco… que de modo natural si no lo vence “prematuramente”  la enfermedad; simplemente lo harán los años. Después de aparentar ser sus aliados para conseguir sus propósitos; acabarán convirtiéndose en su peor enemigo. Más de uno acabó tan viejo, al grado de no poder tomar un vaso de agua del buró de su propia cama. Por último; alguien llegó a hacer efectiva la paga de sus pecados: La muerte. Nunca estuvieron listos para recibirla, pero ella fue la encargada de cortar de tajo todo el esplendor alcanzado para llevarlos de golpe a la presencia del Dios que nunca reconocieron.

 

Solo Dios vive y reina para siempre y por los siglos de los siglos. “Y toda rodilla se doblará ante Él”

El hombre; el hombre…”es solo un rocío que aparece por un poco de tiempo y de inmediato se desvanece”.

El Fin Terrenal  De Los Poderosos

Estos poderosos agotaron los preciosos últimos segundos de conciencia de sus vidas terrenales intentando defender  hasta con las uñas sus posiciones y posesiones. De mantener sus tesoros y control. De llevarse a la tumba todo lo que “era suyo” Pero la muerte invadió con sus tinieblas sus ojos para siempre. Sus pupilas quedaron congeladas contemplando  lo que dejaban y que ya era imposible retener. Tarde reconocieron (si lo hicieron) que “Sus esperanzas, no tenían futuro”.

Cuan diferente es el fin de los que tienen su esperanza puesta en Jesucristo. I Tesalonicenses  4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  

¡Nada tienen que defender pues todo es suyo en Cristo! Cerrarán los ojos puestos en el Autor y Consumador de su fe. No quieren un día más en la tierra cuando de ir al cielo se trata. Recuerdo a uno que dijo…  ”Fuera de ti; nada deseo en la tierra”. Y otro escribió: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

Terminemos el tema con este texto de la Palabra de Dios en contexto de Salmos 73: Miré y vi a los poderosos y luego volví a mirar y ya no estaban. Se fueron para siempre, y no dejaron más huella que el desprecio que sembraron. Nunca más volverán. Otros se levantarán seguramente; pero debieran pensar que su proceder es tan absurdo como el de los «grandes» del pasado. Quienes si aparecieran hoy; de inmediato se reunirían para echar planes para intentar dominar al mundo. Se verían como la siguiente imagen. Es un buen chiste ¿No?

Lo que no es chiste,  es que nunca fueron otra  cosa; es solo que jamás se dieron cuenta.

Sus esperanzas no tenían futuro.

 

Amigo mío: Tus esperanzas… ¿Tienen futuro? ¿En qué estás confiando?

Dios te bendiga: Pastor Verde.