Cinco Joyas Para Tu Carácter Discípulo

Cinco Joyas Para Tu Carácter Discípulo

Las joyas son objetos valiosos que adornan a las personas que las usan. Son normalmente costosas y eso las hace inaccesibles para muchos. Ellas pueden decir mucho de la persona que las porta. Por ejemplo: las joyas pueden mostrar si una persona es rica, si tiene buen gusto estético etc.

Hay muchas clases de joyas; pero ahora quiero hablarles de esas que adornan el carácter. Las que hacen que un discípulo se vea muy bien por cómo es, y no por lo que lleva puesto. Esas que hacen que su compañía y amistad  resulte deliciosa. Joyas que abren puertas no solo de lugares, sino del corazón mismo de otras personas.

Estuve tentado a decir que no cuestan nada, pero me abstuve; porque pensándolo bien; sería tan falso como si hubiera dicho que se nace con ellas. ¡Para nada! Todo lo contrario.

Así que; hay que adquirirlas. Y es que conseguirlas puede ser igual o más costoso que las primeras. La gran ventaja es que éstas están al alcance de cualquiera. Porque no se compran con dinero. Quien realmente las desee, que las pida intensamente; sostenidamente; y el Dios de toda gracia las dará en abundancia, por que es su perfecta voluntad que adornen a sus hijos, y Él sea enaltecido por ellos.

 

Mas adelante, cuando hayamos examinado las cinco joyas; detallaré este punto.

 

Primera Joya Para Tu Carácter

 

“Quiero que seáis SABIOS PARA EL BIEN” Romanos 16:19

 

Del mismo modo en que se conoce a un eficiente médico porque sus diagnósticos son acertados. Porque su tratamiento de las enfermedades devuelve la salud a sus pacientes; así también Dios quiere que sus discípulos seamos reconocidos por los demás; es decir: como expertos en asuntos que pertenecen al bien y a la bondad.

 

Esta joya del carácter nos pone arriba en la lista cuando alguien requiere de una buena acción o dirección; cuando hace falta una ayuda, un consejo acertado, un servicio, o simplemente la solidaridad y compañía con dulces palabras de aliento en tiempos difíciles. No es común en estos días encontrar personas que luzcan esta joya en su carácter.

Pese a los argumentos que puedan surgir en contra para justificar el desprecio de esta joya, hay que decir que ésta es una virtud y no un defecto; una fortaleza y no debilidad. Quien sea SABIO PARA EL BIEN será bendición para cualquiera y donde quiera que esté.

 

Llamará la atención de quienes le rodean sin que sea su intención. Como dice la primera parte del texto bíblico en Romanos 16:19, “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos”.

 

El poder de atracción que ejerce esta joya que adorna el carácter del “Sabio O Sabia Para El Bien” permitirá que muchos que se acercan, puedan ser conducidos a los pies del Salvador.

 

Pastor Verde.

¿Discípulos De Cuello Blanco?

¿Discípulos De Cuello Blanco?

Siempre se ha sabido  que en una despedida,  la persona que tiene autoridad sobre otras, les puntualiza en ese momento crítico, sus  recomendaciones más importantes.  Ese es el caso en  el Evangelio de Juan capítulo 13.

Era la despedida; el momento justo para  que comprendieran  qué esperaba  de ellos con su muerte en la cruz apenas unas horas después. La lección no podía ser teórica, sino vivencial; práctica.

Pudo haberles pedido que se pusieran de rodillas ante Él. Que hicieran un compromiso solemne de que se mantendrían fieles a todo lo que les había enseñado en tres años. Pudo aceptar que le quemaran  incienso, que le adorasen   y le prometieran que no le fallarían so pena de la condenación eterna de sus almas. Pero no; les lavó y secó los pies a todos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro,  y Señor; y decís bien, porque lo soy” Admitió con esas palabras, ser el Maestro entre maestros y  el Señor entre los señores. Sin embargo les hizo experimentar en sus propios pies  y frente a sus propios ojos,  su disposición para hacer el  trabajo de un esclavo.

Como Señor de señores, comenzó por  dejar su lugar en la mesa; se despojó de su manto; seguidamente se ciñó  la toalla y personalmente preparó también el agua en aquel lebrillo. No dio órdenes a nadie para que le proveyesen. Él mismo lo hizo todo.  (Como siempre). Estaba habituado a este tipo de acciones. Treinta y tres años atrás se había despojado a sí mismo de su apariencia divina y de su trono en la gloria para venir a este mundo donde fue confundido entre los pecadores.

Como  Maestro de maestros, les impartió la envolvente  e  imborrable  lección de servicio humilde de sus vidas.  Jamás  olvidarían   la sensación del agua  y de las manos de su Maestro y Señor sobre sus pies.

Cuando terminó con todos, tomó su manto, y volvió a su lugar protagónico en la mesa.  Entonces les dijo: “…ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”.

No pretendía establecer un ritual, sino una actitud; actitud de servicio en humildad en todos  ellos. Note que tampoco  les pidió que lo imitaran en ese momento. A diferencia de la mayoría de  los líderes del Antiguo Testamento cuyos liderazgos involucraron rituales  solemnes muchas veces; en el Nuevo Testamento, Dios mismo da un paso adelante y se coloca al frente  de modo visible,  palpable,  y audible en la persona del Hijo. Lo hizo así  para dar ejemplo práctico de como quería Dios que las acciones de los discípulos fueran ejecutadas.

El grupo estaba limitado a cierto número de personas. Si bien ese reducido número no era excluyente de otros, sino por motivos de espacio, tiempo, y porque ellos estuvieron con el desde el principio de su ministerio;  quizá además lo hizo así para dar a entender que la mejor aplicación de ese ejempló suyo la esperaría siempre de sus escogidos para el ministerio.

Hoy  esta lección y ejemplo suyo, sigue teniendo una vigencia  práctica y actual para nosotros los líderes de la iglesia. La selección que el Señor hizo de nosotros, nunca fue  para ejercer señorío, control, o cumplir rituales al pie de la letra.  (Exceptuando el bautismo y la cena del Señor). Nos escogió para ejercer un  liderazgo fundado en el servicio; con el motor  siempre encendido de un espíritu humilde. Servir sin “valets” que le quiten a uno la capa. Sin aguadores que nos traigan el lebrillo lleno o nos ciñan la toalla. Sin ayudantes  que la sostengan  mientras  lavamos los pies del otro.

Hermanos consiervos no temamos; nuestro lugar en la mesa no peligra nunca cuando hacemos trabajo de siervos, si es que por Él hemos sido llamados al ministerio. Hagamos lo que debamos con la humildad de su ejemplo. No busquemos subordinados para que  hagan lo que nos toca.

Evitemos intentar ser   “Siervos de cuello blanco”

Dios le bendiga.

Pastor Verde.

 

Ayúdame ¡Oh! Cristo.

Ayúdame ¡Oh! Cristo.

«Separados de mi; nada podreis hacer»; cuando Jesús dijo esto, se refirió obviamente a nada en su obra. Para hacer iglesia; para acrecentar el Reino, para llevar fruto a sus pies. Si Él no va con nosotros, por mucho que hagamos y nos esforcemos no resultará. Permíteme compartir contigo … ¡Ayúdame ¡Oh! Cristo.

Ayúdame ¡Oh! Cristo.

       Ayúdame a empezar con lo que tengo

       Ayúdame a empezar con lo que soy

       Ayúdame a empezar con lo que puedo;

       Ayúdame a empezar… ¡Hoy!

 

       Ayúdame a esforzarme cada día

       Ayúdame a entregarme a la labor

       Ayúdame a ejercer todo talento,

       Toda gracia, cada don.

      

       Motívame a buscarte a cada instante,

       Enséñame a confiarme a tu poder

       Ayúdame a entregarte de mañana

       Mis recursos, mi visión, mi ser

 

       Ayúdame a formar un gran equipo

       De hombres y mujeres que se den,

       De jóvenes y niños que en tu gracia

       Produzcan frutos; de uno, ¡Cien!

 

       Del mundo brillarán aparadores,

       El diablo hermoseará su tentación,

       Aún mi carne exigirá auto-complaciente;

       Ayúdame ¡Oh! Cristo a cumplir la comisión

¿Qué eres? ¿Qué tienes? ¿Qué puedes?

Para la obra de Dios, lo mucho que seamos, tengamos o podamos;  resulta ser como los pececillos que tenía aquel chico en medio de una multitud con hambre: ¡Nada! Pero  «nada» puesta en las manos del Señor; es otra cosa.

Dios le bendiga

Pastor Verde

25 de Octubre de 2002

En Carrillo Puerto 5 P.M.

Esperanzas Sin Futuro

Esperanzas Sin Futuro

Tanto la antigua historia como la contemporánea, confirman que en todas las épocas; todas las culturas, todas las latitudes del planeta, han existido personas enfermas de poder; ansiosas por ejercer control sobre otros.

Manipular vidas y personas al precio que sea. Lograr sus deshonestos planes y sacar provecho material de ello; es su negocio.

¿Qué pensamientos alimentan estas actitudes y conductas? ¿Qué esperan lograr con esto?

La Biblia dice en contexto, que el supuesto que alimenta esa actitud es que permanecerán por siempre en control y conservarán para siempre la riqueza que día a día han sumado a su botín.

Comenzando con Caín, y pasando por Nimrod en la antigua Babel; pasando por el faraón en el antiguo Egipto; reyes y gobernantes de toda clase. Amán, Manasés, Herodes, (toda una dinastía). Terribles mujeres como Jezabel o su «hijita» Atalía; Acab, Antíoco Epífanes y cientos más de ellos; son parte de una larga lista de nombres de tiranos y malosos que en su momento fueron el terror de multitudes y que la biblia registra. Ejercieron su poder  y dejaron sentir el peso del impacto de su puño sobre multitudes indefensas que tuvieron que soportar su sadismo e  impiedad.

A muchos de ellos, la psicología les llamaría psicópatas hoy. La Biblia los define como impíos. (Que no tienen o sienten compasión y piedad, ni temor de Dios).

El único beneficio que podemos atribuirles es que cuando afligieron a naciones enteras, el clamor angustioso de estos; subió al cielo y Dios se inclinó compadecido  proveyendo algún medio salvador o un alivio efectivo en medio de su tragedia. En su loca carrera, olvidaron que había un Dios en los cielos. Que es Paciente; si;  pero lo enoja la injusticia. Hay que recordar que muchas veces, los que sufrieron bajo sus reinados también le habían dado la espalda.

Hoy estas personas existen. Andan sueltos entre nosotros. No tienen que ser precisamente reyes o gobernantes. Están en medio de la sociedad; en el trabajo, la escuela o en nuestras propias familias. Tristemente muchas veces hasta en medio o al frente de iglesias. Este tipo de gente sigue y seguirá haciendo de las suyas. Pero mientras en el trono de los cielos haya un Dios “Tres veces Santo” ¡Ningún futuro trascendente  tienen sus esperanzas malévolas!

Quien se alegre porque logra con maldades,  aparentemente salirse con la suya; debe recordar esto: ¡Está condenado al fracaso! Es un perdedor. Su esplendor  es una burbuja de jabón que pronto se deshará en el aire por sí misma. Cuando menos por tres razones:

  1. Dios es eterno y piadoso; así que nunca tiene prisa para acabar con ellos.  Antes bien les da tiempo suficiente para que se arrepientan; en tanto robustece  la fe de los afligidos.
  2. Dios nunca se siente amenazado por ellos. Los disipará de un soplo”  Isaías 40:23-24;  “Me reiré desde los cielos de ellos” Salmos 2:4-5. Él puede hacerlo en cualquier momento.
  3. Pero además: El hombre vive tan poco… que de modo natural si no lo vence “prematuramente”  la enfermedad; simplemente lo harán los años. Después de aparentar ser sus aliados para conseguir sus propósitos; acabarán convirtiéndose en su peor enemigo. Más de uno acabó tan viejo, al grado de no poder tomar un vaso de agua del buró de su propia cama. Por último; alguien llegó a hacer efectiva la paga de sus pecados: La muerte. Nunca estuvieron listos para recibirla, pero ella fue la encargada de cortar de tajo todo el esplendor alcanzado para llevarlos de golpe a la presencia del Dios que nunca reconocieron.

 

Solo Dios vive y reina para siempre y por los siglos de los siglos. “Y toda rodilla se doblará ante Él”

El hombre; el hombre…”es solo un rocío que aparece por un poco de tiempo y de inmediato se desvanece”.

El Fin Terrenal  De Los Poderosos

Estos poderosos agotaron los preciosos últimos segundos de conciencia de sus vidas terrenales intentando defender  hasta con las uñas sus posiciones y posesiones. De mantener sus tesoros y control. De llevarse a la tumba todo lo que “era suyo” Pero la muerte invadió con sus tinieblas sus ojos para siempre. Sus pupilas quedaron congeladas contemplando  lo que dejaban y que ya era imposible retener. Tarde reconocieron (si lo hicieron) que “Sus esperanzas, no tenían futuro”.

Cuan diferente es el fin de los que tienen su esperanza puesta en Jesucristo. I Tesalonicenses  4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  

¡Nada tienen que defender pues todo es suyo en Cristo! Cerrarán los ojos puestos en el Autor y Consumador de su fe. No quieren un día más en la tierra cuando de ir al cielo se trata. Recuerdo a uno que dijo…  ”Fuera de ti; nada deseo en la tierra”. Y otro escribió: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

Terminemos el tema con este texto de la Palabra de Dios en contexto de Salmos 73: Miré y vi a los poderosos y luego volví a mirar y ya no estaban. Se fueron para siempre, y no dejaron más huella que el desprecio que sembraron. Nunca más volverán. Otros se levantarán seguramente; pero debieran pensar que su proceder es tan absurdo como el de los «grandes» del pasado. Quienes si aparecieran hoy; de inmediato se reunirían para echar planes para intentar dominar al mundo. Se verían como la siguiente imagen. Es un buen chiste ¿No?

Lo que no es chiste,  es que nunca fueron otra  cosa; es solo que jamás se dieron cuenta.

Sus esperanzas no tenían futuro.

 

Amigo mío: Tus esperanzas… ¿Tienen futuro? ¿En qué estás confiando?

Dios te bendiga: Pastor Verde.

El Discípulo Más Positivo

El Discípulo Más Positivo

En todas partes nos dicen que hay que ser positivos.  Diariamente se escriben miles de artículos sobre ser positivos a toda costa; bajo  cualquier circunstancia.  Se intercambian cadenas interminables de FW en correos electrónicos con miles de recomendaciones  para actuar  positivamente en cualquier situación. Qué bueno. Está bien  que así sea;  pero la realidad es que;  cuando enfrentamos alguna adversidad,  hace falta un argumento sólido, una base firme; menos poética y romántica, ¡real! efectiva. Ya que estamos intentando…

Enfrentar la adversidad con nuestra propia fuerza de voluntad.

  1. Nuestra propia  fuerza de voluntad para auto-motivarnos.
  2. Nuestra propia resistencia emocional para contener  la presión que la adversidad ejerce sobre nosotros.
  3. Nuestra propia capacidad mental para  mirar por encima del momento;  buscar,  y encontrar una salida.

Esto nos deja limitados a nuestros propios recursos  y  nuestras propias capacidades. Que en ese momento han entrado en shock, ya que la adversidad puede compararse al siguiente ejemplo: Imagine que está distraído en algo y… ¡de pronto! al voltear hacia otro lado, se da  cuenta que un gigante de tres metros y armado hasta los dientes se le está viniendo encima con todas las perores intenciones. ¿Entraría en shock? ¡Por supuesto! Será  imposible vencerlo   con sus propias fuerzas y tratando de darse ánimo con las frases y poemas motivacionales que haya leído.   Practicamente estará perdido.

Hay otro modo de enfrentar la adversidad con la seguridad de la victoria y sin tanto desgaste mental y emocional. (Lástima que sea vista como asunto de la religión). Pero para nada. Es un recurso práctico y efectivo para la vida diaria y es:

Enfrentar  la adversidad con nuestra voluntad puesta en Dios.

Dije voluntad porque debe ser un acto consciente y no una frase más.

  • Esta forma provee de Seguridad y Convicción de que se está  en lo correcto: poniendo la fe en la Palabra de Dios. Hebreos 11:1 dice: “Es pues la fe la certeza de lo que espera; la convicción de lo que no se ve” Cuando le creemos a Dios de este modo;  la victoria depende de Él  y no de nuestra  fuerza. 
  • La historia confirma que a pesar de los tiempos terriblemente adversos que vivieron, muchos han sido los que en los tiempos bíblicos le creyeron a Dios. Está registrado en el Nuevo Testamento en el libro de Hebreos capítulo 11:33 – 36 dice que por FE conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.  

 

Conclusión:

Intentar ser optimistas en tiempo de adversidad es muy bueno pero bastante difícil.  Tanto como pedirle amablemente a alguien que perdió un ser querido…no llores, en medio de los funerales.

Ojalá probáramos  luchar con la confianza puesta en el poder de Dios  y creyendo a su Palabra.  Tendríamos la base sólida necesaria para luchar sostenidamente  hasta recibir  la victoria. El mismo  dijo: Confiad yo he vencido al mundo…. Y  en esto somos más que vencedores,  por medio de aquel que nos amo. Siempre y cuando tengamos la mirada puesta en el autor y consumador de la fe. Jesucristo.

 

Invitación:

Nadie ha sufrido en éste mundo una adversidad tan cruel como la  que la que Cristo padeció. Fue asesinado públicamente  como un delincuente cuando también públicamente había quedado claro que no había un solo delito del cual se le pudiera acusar.

Fue asesinado en la cruz como un criminal, cuando lo único que vino a hacer a este mundo era librarlos de sus propios pecados. (lo cual sigue siendo su intención) ¿Habrá una adversidad más grande, que enfrentar como culpable, no a la justicia, sino a la injusticia siendo inocente? ¡No!

La siguiente es una pregunta obligada: si sufrió tanto;  ¿Obtuvo la victoria? Bueno; juzga por ti mismo. La Biblia dice en filipenses 2 que Jesús está hoy está sentado a la diestra de la majestad en las alturas (es decir: en el trono más elevado) y todo ojo lo verá y toda rodilla se doblará ante Él. ¡Claro que obtuvo la victoria! Pero en todo tiempo su fe y confianza estuvieron en su Padre Dios.

Deja de luchar solo. Ven a Él. Pídele en oración que te de la victoria.

Comienza pidiéndole perdón por haber  olvidado que su mano ha estado extendida hacia ti desde siempre. Que le has dado la espalda por años pero ya no más. Abre tu corazón a Él, y Él sabrá perdonarte y salvarte. Además: te guiará y usará su poder y su gracia para situarte por encima de tus adversidades.

Dios te bendiga: Pastor Verde.