Comienza a hacer discípulos.

Comienza a hacer discípulos.

¿Tu iglesia practica el discipulado? Descúbrelo y comienza a hacer discípulos

Si estás por iniciar en el hermoso llamado de hacer discípulos, uno de los primeros pasos importantes es reflexionar sobre el tipo de iglesia a la que perteneces. Esto marcará la manera en que puedes comenzar y avanzar en tu ministerio.


1. Si tu iglesia ya tiene un sistema de discipulado… ¡Eres bienaventurado!

Algunas iglesias ya cuentan con un plan estructurado de discipulado. Si este es tu caso, ¡felicidades! Lo más probable es que discipulados.com sea un recurso adicional que pueda motivar, capacitar y complementar lo que ya estás recibiendo en tu congregación.

Estas iglesias suelen tener materiales oficiales para hacer discípulos, y estarán a tu alcance conforme te capacites y avances en tu ministerio. Además, suelen tener una cultura activa de apoyo, donde el pastor y otros líderes entienden la importancia del discipulado y apoyan el proceso.

En este contexto, tu éxito dependerá principalmente de tu dedicación, constancia y comunión con Dios. Tú marcas el ritmo y la profundidad del trabajo que haces para Cristo.


2. Si tu iglesia no tiene un enfoque claro en el discipulado…

Por otro lado, si tu iglesia está más enfocada en aumentar la asistencia a los cultos, eso no está mal, pero puede presentar un reto. En estos casos, muchas personas terminan creyendo que la vida cristiana solo se trata de “ir a la iglesia los domingos”. Pero la verdad es que la vida cristiana va mucho más allá.

Aquí es donde se necesitan discípulos maduros que caminen uno a uno con los nuevos creyentes, enseñándoles a vivir la fe en lo cotidiano y a crecer “de gloria en gloria” hasta llegar a la madurez en Cristo.


3. Discipulados.com: tu aliado si estás comenzando

Si tu iglesia aún no tiene un plan de discipulado establecido, no te preocupes. En discipulados.com encontrarás todo lo que necesitas para comenzar:

  • Materiales para nuevos creyentes

  • Guías para llevar a otros a la madurez en Cristo

  • Acompañamiento, consejería y oración ministerial

  • Todo de forma gratuita

Estamos aquí para ayudarte a iniciar este ministerio poderoso y transformador, aunque al principio no recibas el reconocimiento que mereces. ¡Jesús también comenzó con uno a uno!


4. No te desanimes: el discipulado vale la pena

Sabemos que en iglesias centradas en eventos masivos, puede ser difícil que valoren el trabajo personal con cada creyente. Pero si perseveras con amor, fe y obediencia al Señor, llegará el momento en que veas fruto: personas maduras y comprometidas con Dios, como tú.

Recuerda que Jesús también comenzó con un pequeño grupo. Tú también puedes hacerlo.

Pastor Verde.

Resistencia Al Cambio

Resistencia Al Cambio

Dicen que en el ser humano hay por naturaleza una resistencia al cambio. Si de cambiar el formato conocido para hacer las cosas implica que hay que probar, aprender  y correr riesgos; la reacción estándar es preferir lo que ya se sabe, lo que se domina, lo que ya no demanda esfuerzo y no representa riesgo. En otras palabras se prefiere mantenerse en una zona de confort.

Jesús enfrentó la resistencia al cambio cuando el grueso de los fariseos, los sacerdotes saduceos y los escribas, presentaron un bloque en su contra porque su ministerio y su forma de ejercerlo era completamente distinto del modo en que ellos estaban acostumbrados a ver y hacer las cosas. El Señor se refirió a ello con el ejemplo del error de echar vino nuevo en odres viejos»

Luc. 5:37-39

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y agregó: Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. 

El nuevo modelo de ministerio del Señor (vino nuevo) lo invirtió (vertió) en personas abiertas al cambio (odres nuevos) Es decir gente con la que no tendría que estar luchando constantemente para moldearlos a su forma. ¿Lo ve? Es la razón por la que no fue al templo a buscar gente preparada -y es que seguramente habían muchos ahí-. ¿Estaban preparados? si, pero no para recibir el «Reino de los cielos». Estaban preparados para seguir haciendo las mismas cosas del modo en que estaban acostumbrados. ¿Hasta cuando? Hasta la venida del Mesías. ¡Su Mesías llegó, pero no pudieron reconocerlo!  Tan influenciados estaba por su propias tradiciones y leyes que viendo, eran ciegos. Si alguien hacía algo que no era a su modo, lo veían con recelo. sospecha y resistencia. Se convertía en su enemigo.

Dos mil años después de haber sido establecida la iglesia, la resistencia al cambio está presente en ellas. Hay iglesias «abiertas» a cambios, y otras que no.

El sentido positivo de «Abiertos al cambio»

Cuando hablo de «abiertas» me refiero a iglesias dispuestas a hacer lo  pertinente dentro de la ética y doctrina bíblicas  para:

1) Difundir más extensamente el evangelio,

2) Elevar el nivel de calidad de su enseñanza bíblica.

3) Aplicar lo mejor de su potencial humano a hacer discípulos.

 Iglesias listas para revaluar lo que están haciendo, y cómo lo están haciendo. Dispuestas a probar nuevos métodos. Iglesias dispuestas a invertir dinero, tiempo, y personal.Iglesias dispuestas a correr el riesgo de fallar, para aprender de los errores cometidos en la marcha, corregir y proseguir a la meta.

El sentido negativo de «Abiertos al cambio»

Jesús dijo:

Mateo 5:16-18 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.no he venido a abrogar la Ley sino a cumplirla.

Aunque su ministerio era diferente al modo en que los judíos hacían las cosas, no se apartaba de la Escritura. Todo lo contrario. Su movimiento estaba centrado en el espíritu de ella, y para probarlo, se dispuso Él mismo a cumplirla al pie de la letra, y sobre la cruz.

El sentido negativo de «Abiertos al cambio» es cuando por alcanzar los objetivos de «alguien» «o de algunos», la iglesia se dispone a hacer cualquier cosa que llame la atención. Que sea rimbombante, graciosa, espectacular, sin importar si contradicen las Escrituras. Si hay que crear doctrinas nuevas o torcerlas un poco para lograr la meta, no hay problema, el fin justifica los medios. Trágicamente para todos, el cristianismo del siglo XXI está infectado de esta plaga. Como  lepra, va deformando y creando monstruos espantosos que dicen ser obra del Espíritu por el Nombre de  Jesús de Nazaret. ¡La iglesia nunca debe abrirse a este tipo de cambios!

La iglesia que no admite cambios

 

 

 Por último, queda el detalle de la iglesia que no admite cambios.

Independientemente de sus argumentos a favor, no se admiten cambios, porque  lo más probable es que haya caído en legalismos parecidos a los que mencioné arriba; el de los escribas, fariseos y saduceos. «Ni entran, ni dejan entrar a otros».  Se convierten en un grupo aislado, de donde el Señor no puede encontrar discípulos.

¿Donde será más fácil comenzar a hacer discípulos? ¿En la iglesia abierta a cambios, o en la cerrada?

¿Qué opina?

Pastor Verde.

Condiciones para hacer discípulos

Condiciones para hacer discípulos

En el ministerio de hacer discípulos intervienen dos elementos humanos y obviamente Dios mismo.

Jesús dijo en Juan 17:6, 9 y 12…

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. V.6
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, V.9
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. V.12.

No hay que dar muchas vueltas para darnos cuenta que el Señor Jesús atribuye al Padre el haber contactado a algunos para hacerlos sus discípulos.

Es Dios quien nos concede el honor y privilegio de trabajar no solo «con», pero “en” las personas que Él tiene a bien poner a nuestro cuidado y ministerio discipular. Claro; esto no implica que debo estar inmóvil esperando que alguien venga a mi casa un día rompiendo la puerta, y me suplique con ojos desorbitados que le enseñe la Palabra;  ja, ja, -probablemente nunca ocurra- sino que tengo que pedir a Dios que me conceda la oportunidad de ejercer lo que de gracia me ha dado:  –el modo de hacer discípulos– a algunas personas que Él ponga a mi alcance; en mi andar diario en su presencia. Pidiéndoselo con toda clase de ruegos. Porque Él es quien los ha ganado con su propia sangre, y suyos son.

Una vez entendido lo anterior pasamos a los dos elementos humanos que intervienen. Uno es el discípulo maestro, el otro es el nuevo discípulo, el que aprende del primero.

El Discípulo maestro

Hay un orden en el proceso de hacer discípulos y es el siguiente: El discipulado comienza con el discípulo que enseña, no con el que aprende. Es él quien tiene que asegurarse que su relación con Dios sea buena, que sus motivos para enseñar sean espirituales y que sus objetivos sean honrar a su Dios, Señor y Salvador. Si invertimos este orden y pensamos que el discipulado iniciará cuando surja alguien para ser entrenado, entraremos “fuera de tiempo”. El discípulo maestro tiene que prepararse y sostenerse en buena comunión con Dios, antes que tenga siquiera una idea de quien es el primer discípulo que Dios va a poner en su camino para entrenar. (Quien haya crecido en una iglesia de discipulados, sabe esto muy bien; pero si no; es indispensable mencionarlo)

El Nuevo Discípulo

Esta persona tiene que haber sido “movida”, “tocada” o “llamada” por Dios a su servicio. Es verdad; muchos son llamados, pero solo llegan a ser discípulos maestros o líderes de servicio quienes responden de inmediato con un sí rotundo, y sin pretextos al llamado de Dios.

Mira: para atraer gente hacia el Evangelio, normalmente las iglesias estamos dispuestas a hacer muchas cosas a veces chistosas: Nos disfrazamos de payasos, de bomberos, hacemos teatro, show de títeres y mucho más. Eso está muy bien, y pienso que todavía se puede hacer más si es necesario; siempre y cuando se haga para que los de afuera de la iglesia tengan oportunidad de escuchar el Evangelio y ofrecerles la salvación. -Personalmente, no me anima mucho hacerla de payaso para divertir y retener a los que ya están dentro de la iglesia-.

Cuando de discipular se trata es completamente diferente. No es cosa  de andar persiguiendo a alguien insistiéndole que nos de la oportunidad de enseñarle. De rogarle todo el tiempo, pasando por alto que no nos reciba, que nos deje esperando en la puerta, que no llegue a la cita, o que tratemos de engatusarle con comidas o regalitos. No, definitivamente no. Tampoco presionándole de algún modo; no, mil veces no. Cuando de hacer discípulos se trata, tiene que haber un interés genuino en la persona. Debe desear ser discipulada. Debe anhelar aprender, servir a su Señor, conocerlo más y decirles a otros su maravillosa experiencia de haber sido encontrado y salvado por Él.

En Juan capítulo 1 del verso 35 en adelante encontramos:

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí
(que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque
era como la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían
seguido a Jesús.

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es,
el Cristo).

42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado
Cefas (que quiere decir, Pedro).

Analizando lo anterior, vemos que a Juan el bautista le bastó señalarles quien era el Cordero de Dios y ellos de inmediato lo siguieron. No encontramos nunca al Señor rogándole a alguien que lo siga. Casi puedo asegurar que si quien intentamos discipular, no muestra un vivo interés en invertirse sirviendo al Señor, es mejor que el discípulo maestro  invierta su tiempo en otro aspecto del ministerio en tanto sale uno que ponga el corazón en esto.

Hacer discípulos es asunto serio, trascendente. No se puede realizar… 1) Si Dios no nos los concede, 2) Si nosotros no estamos preparados (aunque no se requiere pasar años aprendiendo para comenzar a testificar) o 3) Si el nuevo no se interesa y compromete. ¡Comienza Ya!

Pastor Verde.

El Poder del Evangelio y el Discípulo

El Poder del Evangelio y el Discípulo

El Poder del Evangelio No Está en el Escándalo, Sino en el Mensaje

Líder cristiano: ¿Cómo estás predicando el Evangelio?

En algunos círculos cristianos se ha vuelto común pensar que, al igual que con la oración, cuanto más se hable o se grite, mayor será la respuesta divina. Esta lógica se ha trasladado también a la predicación evangelística, donde se usan tonos amenazantes, gritos exaltados, golpes en el púlpito, dramatizaciones excesivas, e incluso actos como lanzar la Biblia al suelo o convulsionar en el escenario.

Muchos piensan que estas expresiones emocionales tienen poder para convencer a los oyentes. Pero la verdad es que el poder está en el mensaje del Evangelio, no en el espectáculo del predicador.


El mensaje del Evangelio no necesita adornos

Para anunciar eficazmente las buenas nuevas, hay cinco elementos esenciales que siempre deben estar presentes. Cuando estos son proclamados con claridad, no se necesita alboroto:

  1. Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.
  2. Jesucristo murió en la cruz para pagar el precio del pecado.
  3. Fue sepultado, pero resucitó al tercer día, según las Escrituras. Sus discípulos lo vieron vivo, como testificó Pedro:
    «Nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos» (Hechos 10:41).
  4. Es indispensable el arrepentimiento de los pecados.
  5. Es imprescindible creer en Cristo resucitado como único Salvador.

Este mensaje, proclamado con claridad, sencillez y autoridad espiritual, es poderoso por sí mismo. No necesita artificios. El Evangelio transforma vidas cuando es anunciado con fidelidad.


El fruto viene del Espíritu, no del ruido.

Jesús dijo:
«Yo os elegí y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto» (Juan 15:16).

Tú, líder cristiano, fuiste llamado para predicar el Evangelio, no para impresionar con emociones, sino para producir fruto eterno. Es el Espíritu Santo quien convence de pecado, justicia y juicio. El mensaje y el mensajero, bajo su dirección, son suficientes.


Dos claves para ser un mensajero eficaz.

Si deseas ser un instrumento útil en las manos de Dios, aquí tienes dos principios esenciales:

  • Mantén una comunión diaria y genuina con Dios.
    Tu autoridad espiritual fluye de tu intimidad con Él.
  • Sé dócil a la dirección del Espíritu Santo.
    Él guía, enseña y te da poder para testificar con sabiduría y gracia.

Conclusión

Líder, recuerda: el Evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). Anúncialo con reverencia, claridad y compasión. No necesitas el ruido del mundo para proclamar la paz de Dios.


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Dios les use y bendiga.

Los Discípulos

Los Discípulos

Qué es un discípulo.

• Todo verdadero discípulo es un creyente en Cristo, pero no todo creyente es verdadero discípulo.
• Creyentes hay millones, los discípulos son muchos menos. (Observe la imagen. Muchos viendo, unos cuantos haciendo)
• El creyente busca el templo, el discípulo busca a los perdidos.
• El creyente se apega al ritual, el discípulo se apega a Cristo.
• El creyente espera el domingo, el discípulo trabaja cada día para su Señor.
• El creyente…etc.

Qué hace un discípulo

• Básicamente trata de ser, vivir, y servir del mismo modo en que lo hizo el Señor Jesucristo.
• No se conforma con seguir rituales, o formatos, ni se estaciona en asuntos denominacionales, sino que trata de imitar a Cristo del modo en que lo hicieron los apóstoles. (Sed imitadores de mí; como yo de Cristo. –dijo Pablo- I Co. 11:1  y  Fil. 3:17)

Cómo se forma el discípulo

• Primeramente siendo un creyente de la divinidad, muerte y resurrección de Jesucristo, Romanos 10:9 y 10 aceptándolo como su Salvador y Señor; es decir: como Dios y Rey. Amo de su persona, de su vida y de sus actos.
• En segundo lugar disponiéndose a lo que sea necesario para poder llegar a ser como Él.

Qué se espera de un discípulo

• Según Juan 15:16, en palabras del Señor mismo; que en vista de que ha sido escogido por Él para ese fin, vaya y lleve fruto que permanezca. Que vaya por la vida sembrando la semilla del Evangelio y enseñando la Palabra. En realidad el fruto es producto de la obra del Espíritu Santo. Por lo tanto permanece.

Materiales para hacer discípulos.

• Hay millones quizás pero lo importante es que desde el primer día de la conversión se tenga un plan bien definido para llevar de la mano al recién convertido hacia la madurez y productividad para Cristo. Solicítalo gratis aquí.

Donde comienza el discípulo.

• Nadie debe obligar a otro abrazar el discipulado. El discipulado comienza en el corazón del nuevo creyente como una respuesta al Señor: No me elegiste tú a mí, sino que yo te elegí a ti y te he puesto para que vayas y lleves fruto. La respuesta es cosa personal.
• De lo que debemos asegurarnos como iglesia es de cumplir con la responsabilidad que nos toca. Es decir: tener claro el modo de poner de la manera más sencilla y visible ante ellos los objetivos del Señor. Una vez informados hay que esperar con paciencia la respuesta de la voluntad y del corazón de ellos. Si acaso recordar de vez en cuando.
• Hay quienes de inmediato se disponen a seguirlo e imitarlo y hay quienes a pesar de todo, nunca lo harán.

Cómo puedo ser un discípulo.

• No hay mejor modo de describir este proceso inicial que con las palabras del Señor mismo: Niégate a ti mismo, toma tu cruz y síguelo. Lucas. 9:23
Es decir:
• Comienza a considerar que a partir de este momento, lo importante no es lo que tú quieres sino lo que él te pide que hagas en el Nuevo Testamento.
• Que probablemente tendrás que sufrir algunas consecuencias de querer vivir de ese modo.
• Que seguirlo a pesar de lo que venga y por el resto de la vida será tu nueva meta en la vida.

Cómo puedo formar discípulos.

• Para empezar tú debes ser uno de ellos. Solo discípulos pueden hacer discípulos.
• Debes tener un plan bien estructurado para irlos llevando día a día a la madurez de carácter y de servicio.
• Deben poder ver en tu ejemplo de amor al Señor, y a los perdidos lo mejor de tu enseñanza.
• Deben aprender de lo que te ven hacer y no lo que les ordenas que hagan.
• Deben sentir tu amor paciente hacia ellos y tu interés personal en su desarrollo y productividad.
• No se trata tanto de lecciones, sino de relaciones mediante las cuales se enseña al otro cómo hacer lo que debe.
• El seminario o el instituto bíblico pueden muy bien complementar o equipar a los discípulos. Hacerlos, requiere otro proceso.
• Puede haber discípulos sin instituto o seminario, del mismo modo en que pueden haber seminarios e institutos con muchos alumnos pero sin discípulos.

Características de un discípulo maduro.

• Es alguien que ha aprendido a andar de la mano del Señor.
• No espera que nadie tome la iniciativa para hacer lo que sabe que debe hacer. Sabe lo que procede y lo hace; con la ayuda de alguien más o solo, pero con la ayuda de Dios.
• Es alguien que puede decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual se entregó a sí mismo por mí”. Gálatas 2:20

Dios le bendiga.

 

Pastor Verde.