por M. F. Verde. | Ene 9, 2011 | Discípulos Jovenes, Discípulos Y Evangelismo
El siglo XXI se distingue por ser el siglo del reclamo y reconocimiento de los derechos. ¡Arriba nuestros derechos!
Todo mundo habla de derechos y así los exige. Derechos del consumidor, derechos de la mujer, derechos del niño, derechos de los ancianos, derechos laborales, derechos a la salud, derechos a la vivienda, derechos a la educación, derechos de fuero, derechos de los homosexuales; y seguro se me pasan por alto muchos más. Aún los criminales exigen sus derechos humanos.
No cabe duda que se han superado los tiempos en que había que soportarlo todo calladamente. Hoy todos pueden reclamar lo que les corresponde o no, por derecho. Quedó atrás la horrible esclavitud y la explotación.
Como en todo siempre hay excepciones y áreas pendientes. Pero este siglo será conocido como el que hizo relucir los derechos del hombre. En materia de derechos; porque el avance es innegable.
Pero… ¿Qué tal se ha avanzado en materia de responsabilidades? ¿Acaso nadie sabe que no hay derechos sino existen responsabilidades?
Por ejemplo: se oye mucho de los derechos humanos de los delincuentes, pero fuera del derecho que tienen las víctimas (si acaso sobreviven) de denunciar el delito cometido en su contra, ningún otro derecho las asiste.
Se habla mucho de los derechos laborales pero no se enfatiza debidamente el deber que tiene todo trabajador de laborar esforzada, responsable y productivamente para la empresa con que contrató sus servicios.
Mucho se habla del derecho de los hijos pero nada se oye de la responsabilidad que los hijos tienen de honrar y obedecer a sus padres. En fin ¡Arriba nuestros derechos! ¿Quién quiere hablar de responsabilidades?
La Era De Las Libertades
Del mismo modo que con los derechos, sucede con las libertades: Libertad de géneros, Libertad de culto, Libertad de expresión, libertad de preferencias sexuales. Es el antiguo libre albedrío en su expresión más amplia pero también la más confusa.
Nos ha tocado vivir tiempos que fácilmente nos confunden. Dígame si no le cuesta precisar qué es bueno y qué es malo; qué favorece y qué perjudica; qué edifica y qué destruye.
Los tiempos no son difíciles porque lo digo yo; sino porque lo grita la humanidad entera; lo grita a voces el planeta mismo. Lo gritan los mismos que tienen a su cargo el gobierno en todo el mundo. Lo dice la prensa, la radio, la literatura, la televisión, el cine y todo medio de comunicación masiva, incluida la internet.
¿Sabías que Las películas más taquilleras son las que presentan temas apocalípticos? Quizás se deba a que estamos conscientes de que no nos queda mucho tiempo.
¡Se ha perdido la brújula! ¡El timón ha sido soltado! ¡Estamos a la deriva! Se ha perdido el rumbo y son pocos los que se percatan. Quienes se preocupan por solucionar tal situación. (Si acaso fuera posible); enfrentan tanta oposición que su labor es fantasía. Los que dicen saber a dónde vamos con esta manera de pensar son tan pocos y sus voces tan opacas, que se pierden entre lo mucho que se dice y lo poco que se hace. Casi nada llega a feliz término en sus intentos porque hay demasiados intereses y oposición. Ninguna medida correctiva parece funcionar sin trastocar intereses.
Para mucha gente; los pocos que se atreven e intentan señalar el rumbo, son etiquetados como: duros de cabeza, cerrados de mente, intolerantes, y necios. No se le debe -Dicen- conceder el derecho de expresar lo que piensan por ser extremistas. Son ignorantes, ingenuos o encubiertamente perversos. No tienen el mínimo tacto para expresarse; y se les debe negar hasta el aire que respiran.
“La verdad se fue de paseo, la justicia no vino y por donde volteemos no se ve ni de lejos venir a la esperanza”
Todo es podrida llaga e hinchazón. Todos se han corrompido a una se hicieron inútiles».
Palabras antiguas pero vigentes a la fecha. ¿Corrupción y mentira?… – ¡Son malísimas! Todo el mundo lo sabe; pero todo mundo las usa porque después de todo, parecen ser las claves del éxito.
Quedaron obsoletos los viejos valores y afectos naturales. Hoy todo se nos debe. Todo es nuestro . No hay barreras ni márgenes; todo nos corresponde. Tenemos derecho no solo a ser respetados en nuestras decisiones y preferencias; sino que los demás están obligados a incluirnos en sus roles de vida así como hemos decidido ser aunque no les guste. Si no nos aceptan; estamos en nuestro derecho de acusarlos de intolerancia.
¿Dónde queda el derecho de elección de los que no están de acuerdo con nosotros? ¿A quien le importa!
Si alguien mata a sangre a fría tiene el beneficio de conservar íntegros todos sus derechos humanos. Quien fue asesinado ¿Para qué los quiere ya si está muerto?
Nuestra generación ha llegado a suponer que descubrimos» los valores secretos de la anarquía» Parece que hemos descubierto la punta del hilo que nadie se había dado cuenta que existía. Ya tenemos el secreto para ser felices sin tener que rendirle lealtad, consideración, respeto, ni cuentas a nadie. Crece el ejército de los que nada saben ni quieren de responsabilidades.
¡Vivan nuestros derechos y nuestras libertades!
¿Es esto correcto? ¿A donde estamos yendo ? ¿Vivimos mejor que antes? ¿O por todo esto algunos pensamos que vamos llegando al final?
En breve la segunda parte de este artículo. ¡Espéralo!
por M. F. Verde. | Dic 21, 2010 | Discípulos Jovenes, Discípulos Siglo XXI, Discípulos Y Evangelismo

Obedecer puede no ser fácil; pero sí puede ser la diferencia entre vivir o morir tempranamente.
Tuve la oportunidad de conocer a un chico hace más de treinta y cinco años cuyo nombre me reservo pero aclaro que es historia, no se trata de un cuentecito para ilustrar el tema.
Nació hermoso y fue un niño precioso. Moreno claro en su adolescencia. Sus ojos: almendrados, grandes y azules; pelo abundante y castaño, con un mechón permanente ondulado y caído sobre la frente. Nariz pequeña y perfilada, cejas delineadas, boca pequeña y labios dibujados. Delgado; aunque bajo de estatura; era el rostro de un ángel con mirada de águila. En un primer encuentro con él; muy pocas chicas podían evitar parpadear varias veces mientras bajaban el rostro en un intento por ocultar que sus mejillas incontrolablemente se tornaron rojas frente a esa poderosa mirada suya. Carismático, inteligente, con todo a favor para ocupar una posición importante cuando adulto.
Pero una limitación muy grande fue siempre muy suya: ¡No permitió ser guiado! Rechazó toda autoridad; todo lo sabía, ¡Nunca aprendió a obedecer! y decidió “gastar” su adolescencia en conocer y experimentar lo que había en el mundo.
Te invito a que imaginemos el mundo como un «gran antro» formado por varios grandes salones; uno tras otro, divididos por una puerta invisible cada uno ¿Sale? ¡Vamos!
Entrando al primer salón
Al entrar a este salón, a este chico todo le pareció bien divertido, emocionante y novedoso. Todos se veían felices bailando y riendo. Estaban disfrutando en grande, había encontrado lo que deseaba, y como siempre había algo nuevo, no había motivo para salir de ahí. Así que permaneció en ese ambiente hasta que le hicieron falta nuevas emociones.
El segundo Salón
Pasó al “segundo salón” donde la diversión seguía pero algunos ya bebían, fumaban. Eso no era un inconveniente sino al contrario: le inyectaba nueva emoción a la experiencia. Ahí estaba lo que andaba buscando. Probó, disfrutó y quedó encantado con la bebida y al tabaco. No pasó mucho tiempo en el segundo salón, Permaneció allí hasta que también perdió su encanto y así encadenado buscó la puerta de nuevas emociones que se ofrecían “gratis” en el “tercer salón. “
El tercer salón
<Si no fuera porque esto ya lleva muchos años diría yo que creyó que todo era como los video- juegos. Si aparece “Game over” solo le das “clic” a “Play again” y no ha pasado nada; comienzas en cero. En la vida real no ocurre así>. Ya en el tercer salón la bulla continuaba, la música seguía a todo volumen pero él como muchos otros de sus “amigos”, ya no estaba tan divertido, sino buscando en medio del ambiente, el efecto de lo que tomaba o “fumaba”. Aquí el ambiente era pesado. No había muchos estudiantes. Algunos eran mayores que él y lo presionaban a entrar al cuarto salón. Realmente no era necesario presionarlo demasiado, porque por si mismo estaba deseando nuevas y más fuertes emociones.
El cuarto salón
Para cuando se introdujo en él; era solo un visitante conocido por su mal expediente en la escuela. Los familiares habían dejado de intentar aconsejarlo, la casa era un hotel para él, dormía de día (si acaso llegaba a casa). En el cuarto salón la vida era de noche, y para conseguir lo que necesitaba, (porque ya no era gratis); comenzaba a utilizar medios no lícitos. Comenzaba a quedarse solo y a meterse en muchos problemas.
El quinto salón.
¿Había música? ¡Sí! pero no había fiesta, ni alegría. Nadie sabe a ciencia cierta cuantos chicos había en ese lugar; pero quizá no más de los dedos de una mano. El salón no era muy grande; a decir verdad, era un rincón de escasos metros cuadrados. Un foco de bajo wataje y luz amarillenta iluminaba debilmente el cuartucho aquel. Algunos posters de grupos de rock pesado de la época y grafitis «decoraban» las paredes. Berridos, aullidos, balidos y gruñidos eran la música del rock pesado que «ambientaba» la reunión. Una vieja grabadora barata era la responsable de mantener el ambiente reproduciendo vez tras vez el mismo casete. Había droga, alcohol, y tabaco pero todavía le faltaba emoción al evento. Fue cuando alguien (no sé si él mismo); sacó una pistola y la puso en medio de ellos. Se hizo una propuesta que fue aprobada y comenzó el “juego” <<Ruleta rusa le llaman>>. Al día siguiente los diarios locales publicaron las fotos del lugar y los detalles del trágico evento. Paredes, grabadora y casete, piso, posters y revistas, salpicados con sangre y una chica en la cárcel.
El sexto salón
Dos o tres días después volví a ver a aquel jovencito con cara de ángel. No había fiesta en el salón. No había águila en su mirada. Sus parpados entreabiertos dejaban ver sus ojos azules; pero esta vez no tenían brillo ni expresión. Su mirada estaba perdida en el infinito y su cuerpo presentaba en el pecho y el abdomen desnudos, las ofensivas suturas que hacen los forenses a un cuerpo por el que ya no se puede hacer nada; que para nada sirve, sino que demanda una pronta sepultura.
A mi izquierda, frente a su ataúd; estaba un varón familiar suyo que lo amó mucho. Aquel hombre recorrió con su mirada el cuerpo de pies a cabeza dos o tres veces. Levantó las palmas abiertas hacia arriba hasta la altura de los codos, y fijando al fin sus ojos llenos de lágrimas, le miró directamente al rostro y le llamó por su nombre dos veces como si pudiera escucharle y responderle. Preguntó al vacío ¿Por qué? ¿Por qué? –Esa noche no tuve una sola palabra en mi boca. No pude siquiera sugerir una respuesta-. El “sexto salón” para ese chico con cara de ángel y mirada de águila, fue aquella funeraria donde con tristeza lo despedimos para siempre ¡Cuando apenas cumplía quince años!. Para la chica el sexto salón fue probar la cárcel y para los demás el recuerdo imborrable de una noche de terror si es que aun viven.

Vive la juventud del modo que Dios ha establecido.
Los recursos que Dios proveyó para evitar estas tragedias.
El plan original de Dios fue poner a cada joven en un hogar donde recibiera dirección de sus padres adultos. En esta etapa los jóvenes deben; ¡Por que sí pueden! aprender a obedecer en vez de pedir explicaciones de los porqués a sus padres o tutores. (Por supuesto; también se espera de los padres o tutores que hayan madurado y estén sanamente formados para este momento).
Para facilitar este proceso de maduración Dios estableció para los hijos:
1) Que honren a sus padres
2) Que aprendan a obedecerlos.
El recurso eficaz de un adolescente es aprender a obedecer y dejarse guiar por quienes han superado su propia adolescencia, y han adquirido la experiencia suficiente para transmitirla a la siguiente generación.
De este modo, aunque los adolescentes no tienen la capacidad de medir las consecuencias de sus decisiones; con aprender a obedecer a sus padres o tutores en tanto la adquieren, vivirán esta etapa plenamente y sin contratiempos. Evitarán juguetear con peligros innecesarios; y se mantendrán seguros.
Obviamente aquí surge un problema: Muchos jovencitos podrán decir: ¿Qué hago si mis padres no están conmigo y prácticamente vivo solo?
¡Tengo Muy Buenas Noticias Para Ti!
No estás sólo ni desprotegido. Alguien que es experto en ser Padre desde hace seis mil años; te ofrece su experiencia y amor para cuidarte y guiarte. Aquí está su promesa: “Aunque mi madre y mi padre me dejaran el Señor se hará cargo de mí”. Dios ofrece ser verdadero Padre para todo aquel que se lo pida. Sólo tienes que pedírselo y Él te ayudará a superar esta etapa con éxito. ¿Cómo? ¡Para eso está la Bíblia ¿Con qué limpiará el joven su camino? -Con guardar tu Palabra- Salmos 119:9 La Biblia.
Sugiero que escojas la forma apegada a lo que Dios ha dicho para vivir tu adolescencia por las siguientes ventajas:
- Es divertida pero no adictiva
- Es emocionante pero no esclavizante
-
- Si piensas que ser cristiano es aburrido y quieres adrenalina pura, prueba esto: párate en un parque con mucha gente y predícales a puro pulmón que Cristo vino a este mundo a morir por los pecadores. Te garantizo que es más emocionante que saltar del bongee. Adrenalina pura ¡Wow!
- No es novedosa pero muy segura.
- En la biblia hay muchos jóvenes que vivieron de manera segura siguiendo estos principios. Y eso sí experimentaron emociones tremendas.
- No es fugaz sino eterna.
- Hubiese querido conocer la Palabra de Dios cuando fui muchacho. ¡Bendito Dios salí bien librado!
La decisión es tuya.
Puedes arriesgarte como aquel jovencito de la historia; o mejor vivirla seguro; dejándote conducir por esta etapa preciosa, única y muy corta de tu vida. Decide lo que quieras…
…pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. (Final de Eclesiastés 11:9)
Dios te bendiga: Pastor Verde
por M. F. Verde. | Dic 16, 2010 | Discípulos Jovenes, Discípulos Siglo XXI, Discípulos Y Evangelismo
Vivir la juventud en el área espiritual (Segunda parte)

Muchos adolescentes viven enojados, aunque parezca que son muy felices.
9Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios .10Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad. Eclesiastés 11:9,10
Con facilidad se enojan con las personas que tienen la buena intención de guiarlos, aconsejarlos, o corregirlos cuando es obvio que están tomando un sendero peligroso.
Son principalmente los padres quienes sufren esta actitud mientras tratan de ejercer su paternidad de la mejor manera posible. Pero no sólo ellos; cualquiera que ejerza una posición de autoridad sobre ellos representará un reto a su inteligencia y “madurez”; llámese padre, abuelo, pariente, amigo, maestro o policía. Esto se debe a que el lente de aumento del cristal a través del cual un adulto promedio en madurez mira la vida; en contraste con el cristal plano color rosa a través del cual un adolescente mira la suya.
Ese choque de enfoques provoca su enojo y debido a ese enojo, es fácil que el muchacho o la chica se deslicen sin frenos por terrenos donde pueda evadir la presencia y autoridad de esas personas claves que tienen el deber y la voluntad de protegerlos y guiarlos, y se relacionen con otras que les parecen divertidas pero que en l fondo, lo sepan o no; tengan la intención o no, los conducen por malos caminos. Este el tremendo peligro de la adolescencia
Aquí es donde hay que tomar en cuenta vivir la adolescencia en el área espiritual.
9Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios .10Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.
Da la impresión que Dios no intenta en Eclesiastés capítulo once dar consejos, sino de informar sobre las opciones y sus consecuencias. Mientras que en el verso nueve dice algo como esto: <Haz lo que quieras, pero más te vale no enojarte tanto y alejarte de la maldad, porque la adolescencia no dura mucho pero el daño que te puedes causar en esta etapa puede durar el resto de la eternidad>. En el versículo diez dice:<Cuando hayas hecho que quieras; sabe que serás juzgado por Dios>.
Retomando aquel informe de la neurociencia y la escasa experiencia vivencial de un adolescente, (Párrafos tres y cuatro de la primera parte) cualquier jovencito diría: ¡No me pidan más de lo que puedo dar entonces por favor!
Efectivamente: No se le puede pedir al jovencito que haga lo imposible; pero sí motivarlo para que explote uno de sus más altos potenciales en esta etapa de la vida: Sin discusión; la adolescencia es una de las etapas más favorables para adquirir conocimiento, y habilidades. El adolescente promedio es una esponja capaz de absorber grandes cantidades de conocimiento intelectual y práctico. Aprender a obedecer órdenes y condiciones debiera ser entonces ser una de las acciones fáciles de ejecutar para un adolescente. Aprender a obedecer en vez de pedir demasiadas explicaciones, es una disciplina que puede marcar la diferencia entre una adolescencia que transcurre feliz, supera los peligros que la rodean; y otra que dejará profundas huellas negativas, dependencias y obligaciones indeseadas producto de errores y malas decisiones tomadas.
Aprender a obedecer puede ser la diferencia entre vivir o morir tempranamente y no exagero.
Sigue la próxima publicación y entérate del porqué lo digo.
Pastor Verde
por M. F. Verde. | Dic 14, 2010 | Discípulos Y Evangelismo, Fechas Especiales
¿QUÉ ES NAVIDAD PARA TI?

Para la mayoría de las personas, navidad es oportunidad para: Vender más y ganar más, para reunirse y brindar con parientes y amigos, para estrenar ropas, zapatos, joyas; ocasión para comer algo especial entre muchas otras cosas que se aprovechan hacer en navidad.
Pero muy pocos la celebran con el debido entendimiento de lo que es; y en consecuencia, la celebran sin la debida devoción y gratitud a Dios.
En navidad celebramos que Dios nos envió a su Hijo Jesús como su ¡Mas Grande Regalo!
“…cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de mujer,… Gálatas 4:4
En medio de tantos motivos para celebrar la navidad que en realidad nada tienen que ver con ella, te invito a considerar tres motivos genuinos para celebrar esta Navidad.
Celebra esta navidad, con gozo sabiendo que Cristo nació de María siendo virgen; con el propósito de “buscar y salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10 Es decir; buscarnos y salvarnos a nosotros, porque todos somos pecadores perdidos.
Celebra esta navidad gozosamente porque es la mayor muestra de buena voluntad de Dios para nosotros los pecadores.
Celebra esta navidad con regocijo porque en navidad nació el Único que puede borrar tus pecados “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Juan 1:29 y darte la salvación y la vida eterna si pones en Él toda tu fe.
Nadie pudo quitar los pecados antes de su nacimiento. Y fuera de Él no hay salvación.
Celebra, esta navidad, sí; pero con gratitud y gran reverencia. No seamos iguales a muchos que en los días en que Jesús nació, ni le dieron crédito, ni lo recibieron.
“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron” Juan 1:10, 11
Así que la Navidad es la ocasión de alabar a Dios por
“Jesucristo; Su Regalo”.
El festejado es Él y no nosotros.
¿Porqué no aprovechar esta Navidad para decirle a Jesucristo en oración: Señor:
Tú dejaste tu cielo y naciste para salvarme porque mis pecados me habían condenado. Permite que tu luz alumbre mi corazón y mi mente, porque tú eres la luz verdadera. Dame la vida eterna, borra mis pecados, porque tú eres El Cordero de Dios; te acepto como mi Dios, mi Señor y Salvador.
Si has hecho esta oración, ésta Navidad será diferente, porque le estás dando el sentido correcto a tu celebración, ya que el festejado es Dios y no nosotros.
Hagámoslo a Él el centro de esta celebración.
Discipulados.com te desea…¡FELIZ NAVIDAD!
Pastor Verde
por M. F. Verde. | Dic 9, 2010 | Discípulo Y Carácter, Discípulos Jovenes, Discípulos Siglo XXI, Discípulos Y Evangelismo
(Parte 1)
Preciosa adolescencia, preciosa temprana juventud. Preciosas; pero con demasiados peligros al acecho para una etapa tan breve de la vida. Se viven solo una vez y pasan sin que se dé uno cuenta.
Si transcurren en condiciones favorables y se toman buenas decisiones, se formará un adulto más o menos equilibrado; pero si en esta etapa se toman decisiones erradas; sus efectos pueden seguir dañando toda la vida de una persona, aunque la juventud haya quedado muy atrás. Aun más; pueden terminar con ella antes de llegar siquiera a la etapa adulta.
Hoy se sabe por la neuro ciencia que el cerebro de un adolescente no completa aun el funcionamiento óptimo de su lóbulo frontal que es la parte donde se procesa la capacidad de prever las consecuencias de las decisiones que se toman. Su cerebro no ha desarrollado plenamente las funciones de esta sección.
Por otra parte, el adolescente carece también del banco de información que produce la experiencia de vivir día a día en el que podría basar sus razonamientos para comparar con experiencias del pasado, las posibles consecuencias a futuro de sus decisiones en el presente.
Con base en esto, surge la pregunta: ¿Cómo vivir la juventud entonces? Se nos ocurren dos opciones en respuesta a la pregunta.
Que el joven disfrute todo y lo más que pueda del mundo.
Eclesiastés 11:9
Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos;
- Lo cual es sumamente Divertido
- Lo cual es también tremendamente emocionante
- Y por supuesto algo novedoso. El mundo, siempre tiene algo de moda.
Vivir así la adolescencia y la juventud puede resultar divertido, emocionante y novedoso, pero también… Muy riesgoso
Considera que la diversión, la emoción y la moda que el mundo ofrece son fugaces; es decir: pasan muy rápido.
Si la adolescencia y la juventud son fugaces, la diversión y la emoción que se obtienen duran mucho menos. (Tú me entiendes; es cosa de instantes, horas a más tardar y de vuelta a la realidad)
Considera que pueden ser adictivas; esclavisantes.
- Muchos adultos reconocen ahora , que adquirieron en su juventud los malos hábitos que hoy controlan su manera de vivir, su calidad de vida, y el tipo de familia que han formado o destruido.
- Salomón; un joven rey judío quien tuvo en su mano todo lo que cualquier joven pudiera desear con solo un chasquido de sus dedos, dijo de esto: “Vanidad de vanidades; todo es vanidad”. Hoy un joven adulto mexicano sincero podría decir…<Todo fue muy mala onda; ¡La regué!>
- El apóstol Pablo lo dijo de esta manera: “El que siembra para su carne de su carne segará corrupción; el que siembra para el espíritu de su espíritu segará vida eterna” Gálatas 6:8. Es decir: Todo tiene consecuencias, y que pueden ser eternas.
Esto da pie para presentarte la segunda respuesta a la pregunta ¿Cómo vivir mi adolescencia?
Vivirla en el área espiritual.
Estate atento a la publicación de la segunda parte.
Viene una historia que te dejará helado.
Si deseas comunicarte, estos son mis correos: discipuladosA@gmail.com y discipulados@live.com.mx
Dios te bendiga: Pastor Verde