por M. F. Verde. | Jul 1, 2009 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia


NUESTROS LIMITES:
RECURSOS HUMANOS Y ECONÓMICOS.
Especialmente al inicio de una nueva congregación las dificultades pueden ser muy grandes. Los retos gigantescos y la frustración a la orden del día. Sin duda solo el Señor podrá suplir todo lo que falta cuando de rescatar a los hijos de Dios se trata.
Al comenzar.
A menos que un grupo de discípulos maduros y entrenados unan esfuerzos físicos y económicos y decidan comenzar a trabajar en algún área social o geográfica específicas, (Lo cual no parece ser muy común al menos en México); solo el líder fundador y su familia serán quienes inicien y sostengan el trabajo evangelístico y de discipulado en el nuevo lugar.
Los recursos humanos.
Están limitados a la familia del líder al principio. Los elementos que vayan surgiendo como resultado de la evangelización, tomarán un tiempo en estar en condiciones de participar en la parte ministerial que hay que hacer. Eso sí; serán pieza clave en traer gente nueva a las reuniones pero también en coordinar reuniones en nuevas casas de nuevas familias, entre sus parientes y conocidos. Además; serán una gran ayuda en el acomodo de las sillas, y equipos necesarios para las reuniones etc.
Formar un equipo de trabajo tomará un poco más de tiempo del que uno puede imaginarse al principio.
En segundo lugar está la disponibilidad de recursos económicos.
Al principio, las ofrendas y los diezmos son insuficientes para sostener proyectos evangelísticos que permitan mayor penetración con el Evangelio. Casi siempre el que más aporta es el líder fundador a costa de su sacrificio personal y de su familia. Es deseable que la iglesia «Madre» (la que envía) respalde los gastos y necesidades de la nueva obra. Esta etapa por sí sola puede tomar años.
AQUÍ ES DONDE PIENSO QUE HAY QUE MIRAR ALTO PARA OPTIMIZAR LOS ESCASOS RECURSOS Y LOS GRANDES ESFUERZOS
Para empezar diré que buscar la dirección de Dios en oración para la toma de decisiones es determinante. Ya que…
La primera tendencia típica, tradicional es:
Construir Un templo
Si se inicia este proceso; el líder, su familia y los nuevos creyentes que vayan llegando, se enfrascarán en una labor distractora de los verdaderos propósitos del Señor que son: ¡Gente! ¡Madurez de carácter! ¡Pescadores de Hombres!
Arrancar con la construcción de un templo antes que del pueblo de Dios, puede desgastar al lider, su familia y a los que vayan llegando, en medio de la observación de la gente alrededor, que se da cuenta de la tardanza del grupo para alcanzar sus objetivos.
¿Será que por esto El Señor Jesucristo no se enfrascó en la construcción de algún templo?
La segunda tendencia típica, tradicional es:
Pensar en números antes que en el discipulado personal e individual.
Esto producirá una tardanza en el entrenamiento de los obreros con madurez de carácter para apoyar los esfuerzos evangelísticos y de enseñanza de la Palabra que hasta ese momento han sostenido el líder y su familia. Eso obligará al líder a resignarse a llevar sobre sí toda la carga por más tiempo. (En este punto no se debe confundir discipulado; con acomodar sillas, barrer el local o poner las flores en los jarrones antes de la predicación, ni en una serie de lecciones que una vez terminada, hace suponer que están completos y si algo les falta por saber, lo aprenderán viniendo a los cultos) ¡Error grave pero muy común en todas partes!
¡Piense en personas y su relación personal con ellas; no en números!
MIRAR ALTO CON RELACIÓN A LUGAR ES…
Comenzar las reuniones en diferentes casas, hasta que ya no sea posible hacerlo por el número de personas que llegan.
Cuando esto suceda, una opción puede ser rentar un lugar adecuado para el número de personas que concurren y unas más que llegarán.
Deberá estar situado en un área bien concurrida y con la menor renta posible (si fuera gratis mejor) Estamos hablando de mirar alto ¿No? ¡Pues Dios es dueño de todo!
Cuando la capacidad del local se haya rebasado o no sea posible seguir reuniéndose ahí; será el tiempo de pensar en rentar otro local más amplio bajo el mismo criterio económico.
De preferencia use mobiliario (sillas y muebles) prestados, o rentados al principio.
No se olvide de los niños en esta etapa. Procure lo mejor para ellos en espacio, material de enseñanza y mobiliario (sillitas y mesitas de trabajo) Aquí sí, dele prioridad a esto. Sus padres se lo agradecerán y se esforzarán por elevar su nivel de participación, que despuès de todo es lo que usted más desea ¿No?. En esta etapa puede organizar un programa especial para obtener la donación de los mismos. Por ejemplo: «Los muebles de mi niño» u otra cosa que se le ocurra para tener a los niños lo más cómodos que sea posible para que aprendan las enseñanzas que se les imparten. No regatée en esto.
Como mencionè antes; reúnanse en casas y use todos los fondos por concepto de ofrendas y diezmos en folletos y/o eventos evangelísticos por un buen tiempo, hasta que sea necesario rentar el local y considerar ese gasto en el presupuesto, y también: agua, luz etc. Al rentar no deje de considerar la importancia de dos baños cuando menos, que estén siempre limpios que sus puertas cierren y que funcionen bien. Que no falten jabón y los consumibles propios de un baño.
Refuerce los tiempos de convivencia social entre los hermanos fuera del culto y dentro del edificio de la iglesia; especialmente organizando eventos evangelísticos.
Use toda la fuerza de trabajo de los que se reúnan en repartir literatura evangelística e invitar gente a estudiar la Biblia en casa o en el templo.
Al crecer la recaudación de ofrendas, dividan los fondos en tres partes: 1) Renta del local como: agua, luz, teléfono, artículos de limpieza, mantenimiento y adecuación o decoración, 2) Evangelismo y enseñanza y 3) Sostenimiento del líder fundador, con miras a alcanzar su dedicación a tiempo completo en el ministerio.
Repitan estas acciones los años que sean necesarios para engrosar el número de los creyentes, aumentar los ingresos, hacer estable la posición del liderazgo, formar líderes maduros y mantener contacto evangelístico con la gente del área.
Para construir un templo habrá mucho tiempo después.
MIRAR ALTO CON RELACIÓN A PERSONAS ES…
Comenzar un plan de discipulado con la primera persona que acepte a Cristo, hasta que alcance la madurez espiritual (Por supuesto; si el nuevo creyente acepta).
Repetir la operación con cada persona que acepte a Cristo de ahí en adelante.
Usen planes de discipulado que han sido probados y han funcionado en otras iglesias. No tiene caso emplear tiempo en preparar lo que ya existe y da buenos resultados, no al menos en esta etapa. (Vea La pirámide del Discipulado)
MIRAR ALTO CON RELACION A OTRAS IGLESIAS ES…
Coordinar programas de esfuerzo evangelístico conjunto con otras iglesias del área.
Esto puede resultar ser de alto impacto para toda la gente que rodea a esas iglesias y que las observa y escucha.
Eventos EVANGELISTICOS de esta naturaleza pueden reportar muchos salvados de un modo más costeable que organizándolos y costeándolos una sola congregación.
Aplicar todo lo anterior puede ser prueba de que estar…
MIRANDO ALTO.
por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Discipulos de mente abierta
Muchas veces me he sorprendido a mí mismo haciendo el ministerio de modo que no he razonado. Simplemente pongo a funcionar lo que de alguna manera he sabido; Pero no puedo precisar el orígen ni el motivo; No produce resultados pero se tiene que hacer.
Alguien dijo: Las tradiciones son el medio por el que los muertos viven; y los vivos mueren.
Hace años alguien observó que alrededor de una banca en cierto parque habían dos soldados fuertemente armados custodiándola celosamente; y que había tres cambios de guardia al día . Esto le hizo pensar al observador que esa banca debía tener una importancia estratégica en aquel lugar. Así que se dio a la tarea de investigar sobre el asunto. Para su sorpresa ni los guardias ni las personas que pasaban por ahí pudieron darle una respuesta. Fue así; hasta que le preguntó a una persona que lo canalizó al empleado de mantenimiento de mayor antiguedad del parque . -El seguramente sabrá informarle le dijo. Se dirigió al taller donde se encontraba la persona y le preguntó: -Señor, me han informado que usted es el empleado con mayor antiguedad de este parque ¿Es así? – Si; efectivamente -le respondió muy amablemente. -Muchas gracias; le correspondió el interesado. Dígame una cosa por favor: ¿Por qué se vigila tan celosamente esa banca del parque y no todas? -Ahh; jovencito;- respondió el empleado esa es una historia muy larga; de hecho a mí me la contaron cuando comencé a trabajar en este parque hace 65 años. ¡Oh!-Exclamó sorprendido el investigador. ¿De verdad? -Por supuesto gruñó el anciano empleado Sucedió que hace trecientos años, se pintaron las bancas del parque de blanco, pero como la pintura tardó en secar, se destinó a un guardia para vigilar que nadie se sentará especialmente en esa que usted menciona, porque era la preferida de la reina; Nadie quería que su majestad se sentara en una banca con pintura fresca. A la mañana siguiente estalló la revolución y en una toma de decisiones al vapor el comandante dijo: Reforcemos toda guardia dentro de la ciudad y así se dispusieron tres cambios de guardia de dos oficiales cada una desde entonces.
¿Usted se ha sorprendido a sí mismo haciendo en su ministerio algo como esto?
¿Qué tal si se pregunta ahora mismo: Por qué hago lo que hago?
por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia

Ha llegado a nuestros días como la única forma conocida de hacer las cosas cuando de congregarse la iglesia se trata. Prácticamente es el modelo universal. Aparentemente nadie tiene la intención de modificarlo o ajustarlo a las necesidades de actualidad a pesar que no produce por sí solo, todo el resultado deseado: Presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús según Colosenses 1:28; es decir: llevar a los creyentes a la madurez del carácter de Cristo.
A pesar de todo, sus principales ventajas siguen siendo: Que la gente llega a acostumbrarse de que a cierta hora, de cierto día de la semana, deben hacer un esfuerzo por asistir al templo. Que es momento de mostrarse amables, contentos, amorosos con los hermanos y las personas que asisten. Se aprende que no se debe hablar cuando el predicador imparte el sermón y que se debe guardar cierta compostura en su forma de vestir, sentarse, leer, cantar, orar y cualquier otra cosa que se le pida hacer durante la reunión (tratándose de una pequeña congregación; porque en las grandes todo está planeado y no hay improvisaciones). Otra de sus ventajas es que en esa reunión es posible predicar y enseñar masivamente la Palabra de Dios; es posible poner a funcionar los talentos de los que cantan, ejecutan algún instrumento musical, los que enseñan, los que dirigen, y dependiendo del tamaño de la congregación habrán los que recepcionan, los que acomodan en los lugares vacíos, o los que trabajan en otras áreas como el estacionamiento etc.
Una ventaja más de este formato es la colecta de las ofrendas y diezmos que hacen posible el sostenimiento y avance del ministerio; donde en buena medida se dedica a la construcción de nuevos templos y a la obra misionera.
Sin duda existen iglesias que tienen un plan bien estructurado que abarca cada nivel de necesidad espiritual de la gente: nuevos visitantes, nuevos creyentes o creyentes maduros. Es decir; tienen un plan para trabajar a nivel congregación y un plan para trabajar a nivel individual ¡Bien por eso!
Después de las ventajas que mencioné, el modelo comienza a declinar presentando varios debilidades y empieza a perder eficacia principalmente en el área del trabajo individual por lo siguiente:
Situación 1 Durante el culto.
¿Quien sabe qué está pensando la gente mientras el predicador hace lo suyo? ¿Entendió completamente el tema? ¿Cómo está poniendo en práctica lo que escucha semana a semana? ¿Cuales son los problemas que enfrenta en el día a Día? ¿Cuales son sus dudas y/o preguntas? ¿Quien le enseña cómo usar las Escrituras? ¿Quien le dirige en la aplicación de lo escuchado? ¿Qué opinan de su cristianismo los que le rodean? ¿Cómo se está reproduciendo? ¿Qué patrones de conducta y pensamiento de su vida pasada todavía están instalados en su mente y en su forma de vida y que no le dejan avanzar ni llevar fruto?
¿Cómo se puede solucionar esto?
LA MAYORÍA DE LOS PASTORES INSISTE EN LAS SIGUIENTES MEDIDAS PARA SOLUCIONAR EL PROBLEMA:
¡Que asista a más cultos!
¡Organicemos más actividades!
¡Que se ocupe en algo en el templo!
¡Que lea más su Bíblia
¡Que pase más tiempo en oración! y ¡Que comience a evangelizar!
¡Que se involucre en la varonil o femenil o juvenil!
¡Que llene un cuestionario para investigar su vida y de no llenar el perfil que se le ponga en disciplina! etc.
La responsabilidad recae en el creyente y no en los líderes. Pero la verdad es que no es así ni en los deportes, ni en los gobiernos; y por cierto, Hebreos menciona también “Porque ellos han de dar cuenta por vuestras almas” hablando de nosotros sus pastores.
Si se aplican las medidas pastorales de arriba, entonces le damos vuelta a la rueda. Oyen más pero entienden menos porque hay mas espacios en blanco en sus mentes. Es decir volvemos a la situación 1; Y así toda la vida terrenal de un creyente! Dando vueltas en el desierto sin entrar nunca en la tierra prometida de la madurez espiritual. Girando en ciclos interminables.
¿Estamos cansados estamos de oír que los cristianos tienen un Gran Dios pero Dios tiene unos insignificantes cristianos? ¿Estamos hartos de tener un Dios poderoso pero que no se manifiesta en las vidas ni el carácter de los suyos? Cansados estamos de predicar de paz, gozo, amor, benignidad, bondad, etc. Pero la mayoría de la cristiandad piensa que estas partes de la Escritura corresponden a los grandes del cristianismo, pero no a ellos, si es que están enterados que están escritos en la Biblia.
Es indispensable, evaluar y pensar entre estas posibilidades: O lo que la Biblia dice está reservado exclusivamente para algunos, o nosotros; los que estamos al frente estamos haciendo algo mal. Piense bien y considere su respuesta.
Reconozca si es verdad que la mayoría de la membresía de la iglesia a la que les predica está acostumbrada a tener una doble forma de vivir: La que se vive en el interior del templo los días de la reunión y la que viven fuera del templo en el tiempo correspondiente al trabajo, la escuela, el deporte o el asueto; y que por cierto es muchísimo mayor en horas, que el tiempo que un creyente se pasa en el templo.
Solo a manera de ejemplo, y sin que nos centremos en esto porque distraerá del punto medular; diré que la mayoría de los cristianos está acostumbra vestir de un modo y con cierta ropa para el culto, y otra, de tipo»mas fresca» cuando va al trabajo, o a la escuela (Lo cual es hasta cierto punto comprensible ya que, «Nadie debe ir a un velorio en traje de luces»); el hecho es que está dejando entrever una clara diferencia entre el modo de vestir para ir al templo y el modo de vestir fuera de el. El problema real es que así es con todo generalmente. Se habla de un modo en el templo, y de otro en la calle. Van de un extremo a otro. Dando a notar de manera inequívoca que se ha creado en ellos un criterio dúplex. Ese criterio es mi punto y no la medida, el ancho, el largo, el ajuste, la tela o el corte de la ropa, o la barba el bigote, las patillas el corte de pelo etc. Etc. Ya que si en muchas iglesias los miembros se apegan a las reglas filosóficas personales de sus líderes, es por la presión (Las más de la veces) de ser puestos en disciplina y excluídos de la fraternidad; pero el ideal bíblico es que fuera producto de la piedad; de la madurez y el discernimiento espiritual para glorificar a Dios hagan lo que hagan y donde estén. Tristemente quienes nunca maduran espiritualmente Tienen que mantenerse en ese formalismo para ocultar sus verdaderas inclinaciones.
ME ESTOY REFIRIENDO AL FORMATO DE NUESTRO CULTO. Por favor no me malinterprete creo que es lo mejor que podemos hacer mientras no tengamos claro otro modelo mejor. Debemos seguir adelante con él mismo; pero ES NECESARIO QUE CAMBIE NUESTRO MODO PENSAR RESPECTO A QUE CULTOS ES TODO LO QUE DEBEMOS HACER PARA QUE LAS GENTES MADUREN ESPIRITUALMENTE. NO ES SUFICIENTE A JUZGAR POR LOS RESULTADOS; NI DEBEMOS ESPERAR QUE EL CULTO HAGA LO QUE DEBEMOS HACER EN LO INDIVIDUAL TRABAJANDO EL DISCIPULADO CON CADA UNO. AQUÍ ESTÁ LA LLAVE DEL ASUNTO. Hemos dejado atrás el modelo más bíblico por otro más contemporáneo o al menos más cómodo para los que predicamos. Es más fácil predicar a cincuenta, ochenta, doscientos o quince mil de un jalón que trabajar de uno en uno con ellos. -El Señor así lo hizo, -me comentará con toda razón. ¡Amén y amén –Responderdé yo. Probablemente usted añadiría: -¿No predicó a las multitudes? ¿No predicó desde una barca? ¿No predicó desde el monte? ¿Desde el templo? y yo respondería a su señalamiento: -¡Muy bien! ¡Bendito Dios! apruebo. Estamos en la misma línea, Lo único que apunto es que también se apartaba con los doce, con los tres, y muchas veces con uno solo, para tratar personalmente con cada uno de ellos. EL CULTO NO SE PRESTA PARA ESTO, NO SATISFACE ESTA NECESIDAD, ES INSUFICIENTE, ES LA MITAD DEL CAMINO Y TERMINA POR HACER A LAS PERSONAS SOLO LA MITAD DE LO QUE DIOS, USTED Y YO, AMADO PASTOR; ESPERAMOS DE ELLOS.
Requerimos entonces volver a los evangelios; analizar los métodos del Señor, razonar lo que hacemos y lo que falta por hacer, «quizás» habrá que complicarnos un poco más la vida y digo «quizás» por que aunque aumenta el trabajo con personas, disminuye el trabajo con muchas cosas al eliminar actividades y programas tradicionales que usted sabe que nos permiten volver a casa contentos de lo bien que salió todo y lo divertido de la reunión, pero en las vidas: No pasa casi nada .
Sin duda quienes han puesto en práctica el discipulado, tienen mucho que decir sobre esto y pueden responder a la mayoría de las preguntas que planteamos en el Ciclo Uno. Discipulando se pueden atender esas necesidades. De todos modos, ya que no todos los nuevos creyentes aceptan ser discipulados, para ellos lo mejor que tenemos es el culto. Investiguemos pues en los evangelios para tratar de imitar a Aquel que hizo de lo necio, de lo despreciado del mundo; a aquellos doce de quien se dice hasta hoy: Eran las columnas de la iglesia.
por M. F. Verde. | Abr 22, 2009 | Discipulos de mente abierta
Aquel crudo invierno; Julio, el rudo obrero de la fundidora, creyó en Cristo como su Señor y Salvador. De inmediato se observó un cambio sorprendente en su manera de ser y de vivir. Ya no se le veía como el bravucón violento y mal hablado de siempre. De inmediato comenzó a asistir a la iglesia, y en pocas semanas tomó la decisión de bautizarce junto con su esposa quien también puso su fe en Cristo apenas unos días después de él. Aquel era un nuevo Julio, ahora era amable, atencioso con su familia y sus compañeros de trabajo y vecinos. No puede ser -musitaban- algunos que le conocían; éste es otro Julio.
Su pastor se sentía agradecido de su participación activa y la de su familia en la iglesia, no faltaban a los dos cultos del domingo y entre semana apenas le afectaba el turno nocturno de su trabajo en su asistencia a los servicios y eso en muy contadas ocasiones .
Su pastor daba gracias a Dios por éllos y se aseguró a sí mismo que intervendría de inmediato en su ayuda si lo veía flaquar alguna vez. Sin embargo; mientras siga así, -se decía a sí mismo- no necesita nada.
Una nueva gran bendición llegó a la iglesia: el hermano Rolando. Venía de otra iglesia. Era un creyente antíguo; de esos que saben bastante, que tienen experiencia, guerreros de mil batallas (casi todas perdidas, pero con muchas bajas causadas en su record). Era como un sol a los ojos de Julio. De inmediato Rolando ganó la admiración de Julio. El caracter chispeante, el conocimiento, la amabilidad, y el empuje de Rolando; cautivaron al ahora dócil Julio.
Más pronto que rápido otros hermanos muy cercanos a Julio se unieron en un grupito alrededor de la personalidad arrolladora de Rolando. En un abrir y cerrar de ojos se había ganado la confianza, amistad, admiración y respeto de muchos en la iglesia. Y es que él pasaba mucho tiempo con ellos y los invitaba a comer a casa con sus familias después de los cultos.
El pastor estaba feliz, daba gracias porque todo estaba marchando muy bien. De cualquier manera se aseguraba que estaba listo para intervenir si algo fallara. Estaba listo para ayudar a quien lo necesitara, pero en este momento todo era bendición.
Nadie sabe exactamente en qué momento Rolando hizo notar algunos detalles insignificantes sobre la forma de ministrar del pastor. Por supuesto se trataba de una broma inocente y muy sutil, logrando que estallara la risa de todos los que se habían reunido en su casa y que estaban alrededor del asador de carnes repleto de todo tipo de suculentos asados, produciendo el ambiente delicioso que produce la mezcla del olor del humo, de la carneal azarce y los chorizos cuando se azan al carbón.
El pastor andaba bien atareado en muchas actividades para el culto del siguiente domingo, contratando a los pintores del edificio y preparando la campaña evangelística de ancestral tradición para el primer semestre de cada año. Daba gracias a Dios de que todo estuviese marchando tan bién y volvía a comprometerse consigo mismo: si alguien comenzara a dar muestras de flaqueza entraría en acción de inmediato.
Lo que sigue de la historia no tiene nada de edificante. Resumo todo diciendo que tres meses después, Julio y sus amigos más cercanos, encabezados por Rolando, estaban exigiendo que el pastor se fuera de la iglesia en medio de la resistencia del mismo y de otro grupo que aún simpatizaba con él y no con Rolando. En esta ocasión el pastor reconoció que había llegado el momento de intervenir para ayudar a los miembros de su iglesia; solo que ahora era el menos indicado para hacerlo.
¿Qué sucedió aquí?
Dios produce la salvación y espera que los pastores estemos listos para entrenar a los nuevos creyentes para esta nueva vida en la que son integrados a una congregación. Un nuevo tipo de grupo con reglas diferentes. Se espera del pastor que sea un experto socializador y hábil lider entrenador del grupo a su custodia. Un recurso es el reforzamiento de la relación personal con ellos. Se da por sentada su intima relación con Dios.
¡Ojo! Los «Rolandos» no son una especie en peligro de extinción. Por el contrario; siempre se están multiplicando y están «rolando» de iglesia en iglesia buscando la estructura débil, carente de discípulos maduros que establezcan el equilibrio entre los nuevos y ellos para el buen funcionamiento de la congregación. Los Rolandos van buscando discípulos con falta de madurez de carácter en Cristo. Los «Rolandos» pueden olfatear cuando hay falta de lealtad, envidias y rencores encubiertos producto de la escasa comunión con los pastores y la escasa dieta espiritual a que se limitan quines centran todo exclusivamente en los cultos.
Los pastores -como Marta, hermana de María de Betania- a veces están muy ocupados, pero : Sin darse cuenta, se enfrascan en muchas cosas que les impiden trabajar personalmente, uno a uno con su gente, procurando concientemente formar relaciones estrechas y lazos de amistad sincera basados en la Bíblia con los miembros de su iglesia. Están dejándolo todo para cuando venga un problema (y ciertamente que vendrá). para darles una de dos cosas: enseñanza personalizada o disciplina.
El fin de la historia es: Rolando salió pronto de la iglesia para seguir «rolando» en otras, Julio acabó en disciplina y cesó en su participación, nunca volvió a ser el mismo. Otros salieron de la iglesia siguiendo a Rolando quien después los desconoció, y el pastor aprendió que aunque toma mucho tiempo, la forma más segura de afirmar el verdadero crecimiento de la iglesia es invertir su propio tiempo en hacer discípulos.
Para esto sirve el discipulado.
El discipulado no es de ningúna manera una nueva forma de hacer el ministerio, sino por el contrario: la más antigua, la más bíblica, la más apegada al método del Señor y de los apóstoles.
Discípulos fue la base sobre la que se apoyó el crecimiento acelerado de la iglesia durante la era apostólica.
Lo que haz oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros. 2 Timoteo 2:2
Dios le ilumine.
