por M. F. Verde. | Mar 10, 2013 | Discípulo Y Carácter

Era la semana de la pascua en Jerusalén. Todo judío estaba casi listo para la celebración solemne. Sumaban cientos de miles los corderos de tres años que cada familia había preparado para el sacrificio. Cada animalito estaba encerrado aparte y solo; su sacrificio sería consumado en breve siguiendo el proceso de la Ley mosaica.
Nisán (abril) 14 era la fecha. El año 30 d.C., probablemente. Se conmemoraba la intervención de Dios para librarlos de la denigrante esclavitud a la que los hebreos se vieron sometidos en Egipto. En menos de setenta y dos horas, cada familia sacrificaría a su propio cordero y lo comerían juntos; de prisa, con yerbas amargas, y vestidos para salir de casa como aquella noche; mil cuatrocientos setenta y cinco años atrás.
Por su parte; es casi seguro que Pilato coordinaba un reforzamiento de la vigilancia militar en toda la ciudad por esos días. -“Nadie sabía lo que podría suceder, cada vez que el sentimiento patriótico de la nación judía era estimulado” y esa era “la semana” para ello-.
En medio de todo esto, la clase sacerdotal, y la cúpula religiosa en Jerusalén, estaban más preocupadas y llenas de envidia que nunca por la popularidad del “Nazareno”. Estaban hartos de Él. Airados por su impotencia para restarle la atención del pueblo, lejos de conseguirlo; “todo mundo se iba tras Él”. Pensaron que era el momento, y decididamente fraguaban planes para terminar con Él de una vez por todas.
Jesús estaba en Betania, la ciudad de Lázaro y sus hermanas: Martha y María.
Simón, a quien el Señor había sanado de lepra, le recibió en su casa esta vez. Estando ahí, rodeado de discípulos, toda mirada de los asistentes estaba dirigida hacia Él. Era una reunión casi familiar. Era Él el centro de atención. La reunión era informal, convivencial. Camaradería y amistad describirían bien el ambiente. Lejos estaba Simón de pensar siquiera, que además de haber sido sanado de lepra, su casa se convertiría en el eterno escenario de un hecho sorprendente. Nadie podía imaginar que en unos momentos ocurriría algo que dejaría expuestas las verdaderas intenciones de sus corazones.
Aquella mujer no tenía la intención de llamar la atención sobre ella. Aparte de amar al Señor intensamente, era como cualquier otra persona. No le amaba porque había hecho un gran milagro en favor de su familia, no; ellos lo habían amado de tiempo atrás por “Quien” era. No pretendía impresionar a nadie. Sin embargo sus hechos dejaron en pasmo a todos. Su único objetivo era adorar a su Señor, y manifestarle que había entendido que había llegado el momento de la despedida. Que había captado su mensaje sobre…”Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores” y «Ustedes saben que la Pascua se celebra dentro de dos días, y el Hijo del Hombre va a ser entregado para que lo crucifiquen.
Sabía que no había nada que pudiera hacer para impedirlo. Le resultaba imposible hablar del asunto por lo mucho que le amaba. -Nadie quiere decir adiós a alguien que ama. Sé que no te volveré a ver; que no habrá otra oportunidad para despedirme; que es aquí y ahora, o no será nunca; son palabras que nacen ya presas dentro del alma-. Intentar liberarlas puede dar lugar a un incontenible llanto a gritos. Ella había memorizado lo que dijo en uno de esos días dolorosos que trae la muerte a su hermana… “Yo soy la resurrección y la vida”. Había también presenciado la resurrección de su hermano, pero aun así, las despedidas siempre son tristes. La ocasión no era festiva para ella. Entró casi corriendo en escena, con urgencia, aprovechando el único momento disponible. Después solo quedaría el hubiera… Traía en la mano un frasco de alabastro que contenía una libra de perfume de nardo puro de gran precio. En un segundo lo quebró (como se quiebra una ampolleta inyectable hoy) y lo vertió todo sobre la cabeza de Jesús hasta la última gota sin dar tiempo de nada. Se dejó caer postrada a sus pies llorando a sollozos y gemidos. Lo exabrupto de su entrada, el perfume corriendo por el rostro del Señor, el ruido del frasco vacío al rodar rebotando contra el suelo, sus sollozos y el inútil esfuerzo por secar las lágrimas mientras vertía nuevas sobre los pies del Maestro, dejaron por un momento, a todos anonadados. En solo segundos, con el aroma del perfume llenando la casa, todo lo hizo y todo lo dijo, sin una palabra María de Betania.
¿Habrá un mejor modo de adorar?
Mateo 26: 1-13 Marcos 14: 1-9 Juan 12:1-8
Pastor Verde. 
por M. F. Verde. | Dic 29, 2012 | Avisos

¡FELIZ 2013! A todos nuestros amados suscriptores. A nuestros seguidores en FaceBook; a los visitantes del sitio. Que el año que comienza sea de grandes oportunidades para extender “El Reino de nuestro Dios en la tierra”.
METAS DISCIPULADOS.COM 2013
- Apoyarte para que aproveches las oportunidades que Dios en particular te conceda, será nuestra gran motivación.
- Haremos mayor esfuerzo para llegar a mayor número de personas con el Evangelio, y la enseñanza de la Palabra.
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DESAFIOS 2013
- Elevar a mas de mil, el actual número de suscriptores que estudian y comparten el discipulado inicial.
- ¡Que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros!
¡QUE 2013 SEA PARA CRISTO!
¡FELICIDADES A TODOS!
Pastor Verde
por M. F. Verde. | Nov 8, 2012 | Cómo discipular, Cómo Hacer Discípulos, Fijos, Para Hacer Discípulos, Para Iniciar Discipulados
Discipulado 50/50: Más que Enseñanza, una Relación Viva
Cuando se habla de discipulado, muchos piensan rápidamente en unas cuantas lecciones básicas que se dan al inicio de la vida cristiana, con el objetivo de llevar al nuevo creyente al bautismo. Sin embargo, una vez que se bautiza, solemos dejarlo a su suerte, esperando que asista fielmente al culto el resto de su vida. Si lo hace, asumimos que está bien y creciendo; si no, lo clasificamos como «amante del mundo». ¿Te das cuenta? ¡Le llamamos discipulado a unas cuantas lecciones!
Es cierto que algunos se apartan de la voluntad de Dios, pero la pregunta es: ¿Ocurre porque nunca fueron realmente discipulados?
El modelo de Jesús: discipulado en acción
Jesús dedicó tres años de su vida a formar discípulos. Pero su discipulado no terminó con su ascensión; el Espíritu Santo lo continuó desde Pentecostés. Aún después, cuando Pedro tuvo la visión del lienzo con animales inmundos (Hechos 10), seguía siendo discipulado.
Discipulado es 50% enseñanza y 50% relación
El discipulado efectivo es mitad enseñanza bíblica y ética, y mitad relación interpersonal genuina, intencional y afectuosa.
Cuando compartes el evangelio y alguien acepta al Señor, prepárate para invertir, al menos, tres años de tu vida en esa persona. Jesús pasó ese tiempo con sus discípulos, viviendo con ellos. Nosotros no podemos estar 24/7 con los nuevos creyentes, pero el tiempo y la dedicación siguen siendo clave para formar verdaderos seguidores de Cristo.
El proceso de discipulado: enseñanza y acompañamiento
Necesitarás un material doctrinal bíblico que conozcas bien. Empieza con lo básico, guíalos al bautismo, y luego fortalece su fe con enseñanzas sólidas. Pero recuerda: el discipulado no termina con el bautismo.
Nuestro curso gratuito incluye 35 temas. Trece antes del bautismo y veintidós después. Este proceso puede llevar más de un año, ya que algunas lecciones tendrán que esperar si surge una necesidad personal que requiera atención inmediata. La relación siempre tiene prioridad. Incluso Jesús sanó a la suegra de Pedro antes de enseñar. ¡Eso es discipulado!
La prueba final: amor sincero
Cuando llegó el momento del «examen» de Pedro, Jesús no le preguntó cuánto sabía, sino: «Pedro, ¿me amas más que estos?» La verdadera prueba del discipulado es el amor: hacia el Señor y hacia quien te formó.
Si alguien no puede amar a su mentor espiritual, ¿cómo podrá amar a Dios a quien no ha visto, o a otros que nunca invirtieron en su vida?
Aplica el discipulado 50/50 y transforma vidas
Comienza hoy a practicar un discipulado equilibrado: 50% lección, 50% relación. Verás frutos duraderos y gozarás del privilegio de formar verdaderos seguidores de Cristo.
Dios te bendiga.
Pastor Verde
por M. F. Verde. | Oct 31, 2012 | Para Hacer Discípulos

¿Qué significa ser discípulo de Jesucristo?
Ser una copia lo más fiel posible de Él.
¿Cómo nace un discípulo de Jesucristo?
Cuando una persona, reconoce por medio del evangelio que sus pecados le condenan irremediablemente y el único «Camino» para librarse de esa condenación es Jesucristo. Al experimentar el perdón , el hombre se siente comprometido con Dios. Sabe que ahora debe agradar al que lo rescató aunque nadie se lo diga. Así nace un nuevo discípulo de Jesucristo.
¿Qué condiciones debe llenar quien pretenda ser discípulo de Jesucristo?
Primero que nada, debe estar dispuesto a someterse a Jesús y seguirlo (es decir: disponerse a imitar su forma de vida, sus principios, su carácter, y mandatos). Un verdadero discípulo no queda satisfecho con la experiencia inicial de su salvación; se siente impulsado(a) por el Espíritu Santo y responde con acciones a la gracia que Dios le concedió al salvarlo.
El proceso de hacer discípulos hoy
Todo nuevo discípulo tiene que seguir a otro más experimentado. Que lo guíe y lo aliente. Será su mentor, su entrenador, su consejero, su maestro. -Aclaración: Ninguno es perfecto-; pero si puede guiar con con la Palabra de Dios y su ejemplo hacia «El Perfecto», cumple cabalmente su misión.
Efesios 4:111-13 Y el mismo constituyó a unos; apóstoles,profetas, evangelistas, pastores y maestros para la edificación del «cuerpo» de Cristo.
Seguir, sujetarse, aprender, practicar, imitar, servir; son verbos que delinean el perfil de un verdadero discípulo de Jesucristo.
por M. F. Verde. | Oct 12, 2012 | Discípulo Y Carácter
Tener riquezas, poder, fama. Ser influyente, prepotente, cruel, violento, vengativo, déspota, frío de sentimientos; no implica superioridad. Aunque es verdad que todo ser humano fue creado superior; La verdadera superioridad es de unos cuantos.
Como se manifiesta
La verdadera superioridad se muestra: amorosa, humilde, paciente, amable, bondadosa, sujeta, obediente, respetuosa. Quien es superior está capacitado para cumplir lo que promete. Para ser leal. Considera a los demás como a sí mismo. Respeta las leyes y autoridades. Ama su cuerpo y su vida y evita ponerlos en peligro. Tiene dominio de sí mismo; es decir: no se deja llevar por impulso. Analiza las consecuencias de sus decisiones y si no puede medirlas, busca consejo fiable, seguro. No se deja influenciar fácilmente. Esto es verdadera superioridad.
En esto pensaba Dios cuando dijo:
Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. Génesis 1:26
Verdaderamente superior es quien se parezca más a Dios. Dios es amor y el amor es mucho más potente que el odio.
Quien no lo crea o le dé risa, significa que fue creado superior pero no se ha dado cuenta; no lo es. Ha comprado la idea, de que superioridad equivale a dominio, control, fuerza, violencia, dinero, hacer lo que quiera sin respeto a nada ni a nadie. Ese engaño trastorna; “aloca”, hace que se empiece a ver las cosas del modo que no son. Que se actúe del modo que no se debe. El hombre fue creado superior a todos los animales. aunque la biología lo clasifica entre los animales, ¡Dios no!
Hay personas que por sus rasgos, dejan ver de inmediato quién es su padre o su madre. Quien más se parezca a Dios en esto, será superior; por que fue creado a su imagen. ¿Quien es verdaderamente superior? aquel que es como Dios en esto: santo, manso y humilde como Jesús. (Sin que signifique que cualquiera pueda hacer de ellos su juguete).
Concluyendo
Si te haz llenado la cabeza de esas falsas ideas de la superioridad; si tu alma está al tope de remordimientos, porque has herido a otros con tu actitud. Con malos sentimientos porque para lograr lo que quieres necesitas atentar contra tus semejantes. De malos deseos, por que te ha parecido que para ser superior hay que hacer lo que sea para lograrlo. Reconoce que en vez de hacerte superior has empequeñecido. ¡Arréglalo ahora mismo con Dios! Arrepiéntete de esa actitud prepotente, violenta, cruel o déspota. Si, pide perdón a Dios por tus pecados, y reconoce que Jesucristo es el único quien puede limpiar tus culpas con la sangre que derramó por ti en el Calvario. Además recibirás la salvación y la vida eterna.
Dile:
¡Señor! Siento que me hundo en estas cosas ¡Sálvame! Perdóname. Reconozco que solo tu puedes salvarme de mis pecados.
Este será tu primer paso hacia la verdadera superioridad.
Dios te bendiga: Pastor Verde.