Los Discípulos

Los Discípulos

Qué es un discípulo.

• Todo verdadero discípulo es un creyente en Cristo, pero no todo creyente es verdadero discípulo.
• Creyentes hay millones, los discípulos son muchos menos. (Observe la imagen. Muchos viendo, unos cuantos haciendo)
• El creyente busca el templo, el discípulo busca a los perdidos.
• El creyente se apega al ritual, el discípulo se apega a Cristo.
• El creyente espera el domingo, el discípulo trabaja cada día para su Señor.
• El creyente…etc.

Qué hace un discípulo

• Básicamente trata de ser, vivir, y servir del mismo modo en que lo hizo el Señor Jesucristo.
• No se conforma con seguir rituales, o formatos, ni se estaciona en asuntos denominacionales, sino que trata de imitar a Cristo del modo en que lo hicieron los apóstoles. (Sed imitadores de mí; como yo de Cristo. –dijo Pablo- I Co. 11:1  y  Fil. 3:17)

Cómo se forma el discípulo

• Primeramente siendo un creyente de la divinidad, muerte y resurrección de Jesucristo, Romanos 10:9 y 10 aceptándolo como su Salvador y Señor; es decir: como Dios y Rey. Amo de su persona, de su vida y de sus actos.
• En segundo lugar disponiéndose a lo que sea necesario para poder llegar a ser como Él.

Qué se espera de un discípulo

• Según Juan 15:16, en palabras del Señor mismo; que en vista de que ha sido escogido por Él para ese fin, vaya y lleve fruto que permanezca. Que vaya por la vida sembrando la semilla del Evangelio y enseñando la Palabra. En realidad el fruto es producto de la obra del Espíritu Santo. Por lo tanto permanece.

Materiales para hacer discípulos.

• Hay millones quizás pero lo importante es que desde el primer día de la conversión se tenga un plan bien definido para llevar de la mano al recién convertido hacia la madurez y productividad para Cristo. Solicítalo gratis aquí.

Donde comienza el discípulo.

• Nadie debe obligar a otro abrazar el discipulado. El discipulado comienza en el corazón del nuevo creyente como una respuesta al Señor: No me elegiste tú a mí, sino que yo te elegí a ti y te he puesto para que vayas y lleves fruto. La respuesta es cosa personal.
• De lo que debemos asegurarnos como iglesia es de cumplir con la responsabilidad que nos toca. Es decir: tener claro el modo de poner de la manera más sencilla y visible ante ellos los objetivos del Señor. Una vez informados hay que esperar con paciencia la respuesta de la voluntad y del corazón de ellos. Si acaso recordar de vez en cuando.
• Hay quienes de inmediato se disponen a seguirlo e imitarlo y hay quienes a pesar de todo, nunca lo harán.

Cómo puedo ser un discípulo.

• No hay mejor modo de describir este proceso inicial que con las palabras del Señor mismo: Niégate a ti mismo, toma tu cruz y síguelo. Lucas. 9:23
Es decir:
• Comienza a considerar que a partir de este momento, lo importante no es lo que tú quieres sino lo que él te pide que hagas en el Nuevo Testamento.
• Que probablemente tendrás que sufrir algunas consecuencias de querer vivir de ese modo.
• Que seguirlo a pesar de lo que venga y por el resto de la vida será tu nueva meta en la vida.

Cómo puedo formar discípulos.

• Para empezar tú debes ser uno de ellos. Solo discípulos pueden hacer discípulos.
• Debes tener un plan bien estructurado para irlos llevando día a día a la madurez de carácter y de servicio.
• Deben poder ver en tu ejemplo de amor al Señor, y a los perdidos lo mejor de tu enseñanza.
• Deben aprender de lo que te ven hacer y no lo que les ordenas que hagan.
• Deben sentir tu amor paciente hacia ellos y tu interés personal en su desarrollo y productividad.
• No se trata tanto de lecciones, sino de relaciones mediante las cuales se enseña al otro cómo hacer lo que debe.
• El seminario o el instituto bíblico pueden muy bien complementar o equipar a los discípulos. Hacerlos, requiere otro proceso.
• Puede haber discípulos sin instituto o seminario, del mismo modo en que pueden haber seminarios e institutos con muchos alumnos pero sin discípulos.

Características de un discípulo maduro.

• Es alguien que ha aprendido a andar de la mano del Señor.
• No espera que nadie tome la iniciativa para hacer lo que sabe que debe hacer. Sabe lo que procede y lo hace; con la ayuda de alguien más o solo, pero con la ayuda de Dios.
• Es alguien que puede decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual se entregó a sí mismo por mí”. Gálatas 2:20

Dios le bendiga.

 

Pastor Verde.

¿Discípulos De Cuello Blanco?

¿Discípulos De Cuello Blanco?

Siempre se ha sabido  que en una despedida,  la persona que tiene autoridad sobre otras, les puntualiza en ese momento crítico, sus  recomendaciones más importantes.  Ese es el caso en  el Evangelio de Juan capítulo 13.

Era la despedida; el momento justo para  que comprendieran  qué esperaba  de ellos con su muerte en la cruz apenas unas horas después. La lección no podía ser teórica, sino vivencial; práctica.

Pudo haberles pedido que se pusieran de rodillas ante Él. Que hicieran un compromiso solemne de que se mantendrían fieles a todo lo que les había enseñado en tres años. Pudo aceptar que le quemaran  incienso, que le adorasen   y le prometieran que no le fallarían so pena de la condenación eterna de sus almas. Pero no; les lavó y secó los pies a todos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro,  y Señor; y decís bien, porque lo soy” Admitió con esas palabras, ser el Maestro entre maestros y  el Señor entre los señores. Sin embargo les hizo experimentar en sus propios pies  y frente a sus propios ojos,  su disposición para hacer el  trabajo de un esclavo.

Como Señor de señores, comenzó por  dejar su lugar en la mesa; se despojó de su manto; seguidamente se ciñó  la toalla y personalmente preparó también el agua en aquel lebrillo. No dio órdenes a nadie para que le proveyesen. Él mismo lo hizo todo.  (Como siempre). Estaba habituado a este tipo de acciones. Treinta y tres años atrás se había despojado a sí mismo de su apariencia divina y de su trono en la gloria para venir a este mundo donde fue confundido entre los pecadores.

Como  Maestro de maestros, les impartió la envolvente  e  imborrable  lección de servicio humilde de sus vidas.  Jamás  olvidarían   la sensación del agua  y de las manos de su Maestro y Señor sobre sus pies.

Cuando terminó con todos, tomó su manto, y volvió a su lugar protagónico en la mesa.  Entonces les dijo: “…ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”.

No pretendía establecer un ritual, sino una actitud; actitud de servicio en humildad en todos  ellos. Note que tampoco  les pidió que lo imitaran en ese momento. A diferencia de la mayoría de  los líderes del Antiguo Testamento cuyos liderazgos involucraron rituales  solemnes muchas veces; en el Nuevo Testamento, Dios mismo da un paso adelante y se coloca al frente  de modo visible,  palpable,  y audible en la persona del Hijo. Lo hizo así  para dar ejemplo práctico de como quería Dios que las acciones de los discípulos fueran ejecutadas.

El grupo estaba limitado a cierto número de personas. Si bien ese reducido número no era excluyente de otros, sino por motivos de espacio, tiempo, y porque ellos estuvieron con el desde el principio de su ministerio;  quizá además lo hizo así para dar a entender que la mejor aplicación de ese ejempló suyo la esperaría siempre de sus escogidos para el ministerio.

Hoy  esta lección y ejemplo suyo, sigue teniendo una vigencia  práctica y actual para nosotros los líderes de la iglesia. La selección que el Señor hizo de nosotros, nunca fue  para ejercer señorío, control, o cumplir rituales al pie de la letra.  (Exceptuando el bautismo y la cena del Señor). Nos escogió para ejercer un  liderazgo fundado en el servicio; con el motor  siempre encendido de un espíritu humilde. Servir sin “valets” que le quiten a uno la capa. Sin aguadores que nos traigan el lebrillo lleno o nos ciñan la toalla. Sin ayudantes  que la sostengan  mientras  lavamos los pies del otro.

Hermanos consiervos no temamos; nuestro lugar en la mesa no peligra nunca cuando hacemos trabajo de siervos, si es que por Él hemos sido llamados al ministerio. Hagamos lo que debamos con la humildad de su ejemplo. No busquemos subordinados para que  hagan lo que nos toca.

Evitemos intentar ser   “Siervos de cuello blanco”

Dios le bendiga.

Pastor Verde.

 

¡Al Fin!… ¿Zarpamos?

¡Al Fin!… ¿Zarpamos?

!Gracias a nuestro Gran Dios Jesucristo¡

 

HOY  pongo al alcance de usted y de su iglesia el curso…

 

  «SENSIBILIZACIÓN AL LIDERAZGO»

 

Que ha sido en nuestra congregación un factor de transformación  del carácter, la disposición y el servicio de hermanos y hermanas que en otro tiempo y por muchos años fueron pasivos en las cosas de Dios.

Fueron transformados en valiosos LÍDERES DE SERVICIO  para honrar a su Señor.

Este curso representa años de preparar, compartir, corregir, y reordenar cada tema hasta darle una estructura secuencial para hacerlo objetivo y eficaz. También ha sido necesario redactarlo con la mayor claridad y sencillez posibles para que cualquier líder pueda ponerlo a funcionar en grupo o individualmente dentro de una congregación. No puedo evitar mencionarlo, aunque es seguro que usted ya lo sabe, que tener este curso al alcance de un clic en la internet, ha requerido de una fuerte inversión de tiempo y de dinero para adquirir las técnicas en el diseño, construcción y administración de páginas web; (y aun estoy en proceso) y de una considerable inversión económica en la adquisición de equipos de cómputo, softwares, derechos y contratos necesarios.  Gracias a Dios hasta hoy me lo ha concedido.

Deseo seguir publicando lo que en mi ministerio ha sido bendecido por Él y todo lo que yo considere que puede ser aplicable en el ministerio suyo mientras Él  Señor me lo permita.

Es mi petición ante Él, que esta obra  llame su atención y le mueva a solicitarla. Que ya en su poder, resulte ser una herramienta de primera mano que le sirva en la tarea de «Presentar perfecto a todo hombre en Cristo Jesús» según Colosenses 1:28.

Si le interesa el curso pero le resulta difícil adquirirlo contácteme en

discipulados@live.com.mx   o en discipuladosa@gmail.com

Donde podremos hacer un estudio de la situación económica de su iglesia o suya para establecer un formato becario que les permitirá adquirirlo.

Recuerde que: ES UN CURSO,  NO ES UN LIBRO.   Usted contará con mi asesoría personal por e-mail, chat o videoconferencia, todo el tiempo desde su puesta en marcha, hasta su finalización, todas las veces que lo requiera.

 El Curso

 

¡Adelante! 

 Pastor Verde

Forme Líderes De Servicio

Forme Líderes De Servicio

Liderazgo cristiano enfocado hacia el servicio

Hay líderes que  hablan para impactar;

los líderes de servicio hablan para edificar.

Hay líderes que se visten para impresionar;

los líderes de servicio se «ciñen» para trabajar.

Hay líderes manipuladores;

los líderes de servicio conocen la voz de su Señor.

Hay líderes que se preparan para mandar;

los líderes de servicio se auto-disciplinan para obedecer.

Hay líderes que procuran mantener el control;

los líderes de servicio saben cuando «menguar».

Hay líderes que luchan por el poder;

los lideres de servicio luchan por servir.

Hay líderes que buscan reconocimiento y fama;

los líderes de servicio no tienen tiempo para eso.

Liderazgo cristiano auténtico

¿Cuales prefiere en su iglesia?

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Conoce Tus Límites

Conoce Tus Límites

Algunas veces Luis, el fiel creyente de años, se sentía abrumado por el peso de la culpa que le producía aceptar que diez años de haber recibido a Cristo como Salvador no habían sido suficientes para hacer un sólo discípulo.

Sentía cierto grado de envidia por que otros de menor tiempo habían comenzado a producir fruto reproduciéndose, en tanto que él permanecía en infertilidad aún.

Muchas veces se había preguntado si tal vez Dios lo había llamado solo para asistir a los cultos pero no para llevar fruto. De inmediato, Juan 15:16  resonaba en sus adentros recordándole siempre: «Os he puesto para que lleveís fruto» pero entonces, no entendía qué estaba sucediendo con él.

De hecho deseaba hacer algo al respecto pero se hallaba impotente para lograr consumar lo que estaba en su corazón hacer.

Es obvio que habían límites en Luis que él mismo no conocía. Es obvio que esos límites estaban haciéndolo inproductivo para su Salvador; y también es obvio que no le permitían sentirse gozozo, victorioso y glorificar a Dios con su gratitud por los resultados.

¿Cual puede ser la causa que como a Luis, mantiene a millones de cristianos en todo el mundo en estas condiciones? Porque así es,  las estadísticas señalan que solo entre el diez y el quince por ciento de los creyentes se involucran a fondo en el plan de Dios para la iglesia.

Esos límites; ¿Están en ellos o en las circunstancias, la gente o quizás en Dios? O ¿tal vez Luis a pesar de sus diez años de creyente, nunca ha podido eliminar de sí algun patrón erróneo de pensamiento, sentimieno, acciones u omisiones que le afectan y le hacen improductivo y sin poder. ¿Qué pasa si Luis vive dominado por el temor al rechazo que se creó en él desde su infancia? ¿Podrá ser un testigo eficaz de Jesucristo? Parece que no ¿Verdad?

Pues la lista de los posibles causantes de esta improductividad en todos los Luices del mundo puede ser bastante larga y merece que se le dedique tiempo y se aplique un plan para ayudarles a superarlos con la Palabra si es que escucharán un día…»Bien; buen siervo y fiel; sobre poco haz sido fiel; sobre mucho te pondré».

Ayudemos al mayor número de Luices a ¡Superar Sus Límites!

¡Acelere de Cero a Cien!

Pastor Verde

¿Cómo Hacer Líderes?

¿Cómo Hacer Líderes?

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Esta es una pregunta que aunque parece tener una respuesta sencilla, en la práctica, se  complica.
Déjeme ilustrarle esta verdad con los siguientes casos que se han dado dentro de los diferentes  formatos, que al menos alrededor mío, se aplican para la preparación del liderazgo eclesiástico.
Caso 1
Al Instituto.
Enrique. Siendo aún un joven soltero  aceptó a Cristo como su Salvador durante una campaña evangelística; de inmediato se adhirió a la iglesia y comentó su deseo de servir al Señor. Sus características personales,  llamaron la atención del pastor quien de inmediato lo comenzó a animar a involucrarse en los estudios del seminario. Capacitarlo para la predicación fue la meta que llenó la mente del pastor en ese momento.
Al fin el ansiado «Si» de Enrique brotó de sus labios y se matriculó en aquel Instituto. En tres años terminó los estudios y apenas unas semanas atrás  recibió su diploma de aprovechamiento.
 Enrique  hace  muy bien su papel en el púlpito, puede  organizar el programa del culto, predica  bien siguiendo una temática. A veces aparece su maestro de doctrinas en su estilo de predicar, pero se ve que pronto tendrá un estilo propio para referir las verdades de las Escrituras y sus aplicaciones.  Muestra  un conocimiento aceptable de la doctrina fundamental y de la Biblia en general al basar su prédica en los textos y dentro del marco de una sana doctrina.  Verdaderamente ha aprovechado el tiempo.  Sin embargo,  en plática  informal con él, pude  apreciar que en sus cinco años de cristiano y de estudiante para el ministerio, no había hecho ningún discípulo, no tenía idea de cómo empezar  y en todo caso esperaba que la gente viniera al culto a oírlo predicar.
A Enrique  le falta capacitación  para trabajar «Junto al pozo»,  «Al pie de un sicómoro», «En la mesa de un publicano, de un fariseo o tal vez:  Cómo tratar con una mujer de dudosa reputación deshaciéndose en lágrimas de arrepentimiento frente a él. Enrique desgraciadamente había adquirido una lamentable dependencia durante su preparación en el seminario. Necesitaba desesperadamente el respaldo de un mueble. Todo el tiempo de sus estudios soñó  con ese mueble, con las veces que le tocaría usarlo y su meta era pasar más y más tiempo en él. Ese mueble era: ¡EL PULPITO! la meta. La gente era… era lo que debía girar en torno al púlpito. Era como si el llamado del Señor hubiera sido “Vengan  a mi y les daré un gran púlpito para que HAGAN TODO LO QUE TIENEN QUE HACER”. Enrique había aprendido que el trabajo del pastor se hace desde el púlpito de modo que lo que se hace fuera del púlpito quedó fuera de su alcance. Como nadie le enseñó a fabricar el púlpito espera que quien lo que involucró en esto se lo construya y entregue.

Enrique no sabe cómo construir púlpitos, ni trabajar con gente. Pero cuando intente hacer líderes…Seguirá los mismos pasos.