¿Por Qué Caen Los Cristianos?

¿Por Qué Caen Los Cristianos?

 

¿Por qué  los cristianos se meten en problemas, caen en pecado o toman malas decisiones? ¿Por qué una buena parte de ellos no adquiere fuerza y se sostienen en los tiempos de conflictos? ¿Por qué sus vidas no cambian y se estancan?  Lo creamos o no; lo sepamos o no; (y se supone que los cristianos lo saben muy bien y lo creen);  el origen de nuestra vida  física y espiritual es Dios. Así que el sustento de una vida espiritual saludable y vigorosa, depende absolutamente de una  buena  alimentación de la mente y el espíritu humano con la Palabra de Él. Mateo 4:4

Como pastor;  muchas veces sentí  que no había hecho lo suficiente para que los hermanos comprendieran  su  gran necesidad de la Palabra de Dios. Para que no la vieran como accesorio de su religión el domingo. Para que dejara de ser  optativo estudiarla o no. Sinceramente, muchas  veces me sentí  impotente para transmitir de modo efectivo  la INDISPENSABILIDAD DE LA PALABRA Y DEL TIEMPO A SOLAS CON DIOS, PARA VIVIR LA VIDA CRISTIANA EN VICTORIA, Mateo 4:4.

Un  día me vino éste pensamiento ¿No será que no les he dicho cómo leerla? ¿Que no les  he dicho dónde deben comenzar  a leer? ¿Cómo  deben meditar  lo que leyeron?  ¿Cuándo fue la última vez que me senté  con alguien para enseñarle  un modo efectivo de estudiar  su Biblia?

Hermanos pastores: ¿No creen que el tiempo que pasamos enseñando a nuestros hermanos en el templo es demasiado breve? ¿Qué es  insuficiente para dar todos los  pequeños detalles que se necesitan para sacar el máximo provecho  de la lectura bíblica?.  

¡Dos o tres horas por semana nunca serán suficientes para que las “ovejas” estén fuertes y sanas!  Con razón en Deuteronomio 6, el Señor le ordenó a los hebreos  que sus palabras: “estuvieran sobre su corazón; que las repitieran a sus hijos, que las hablaran estando en casa, andando por el camino, al acostarse y al levantarse; que las ataran en su mano, que las pusieran frente a sus ojos, y las escribieran en los postes de sus casas y en sus puertas”. Los hermanos a nuestro cuidado, requieren  comer  espiritualmente a diario y con suficiencia.  Para eso, es necesario dotarlos de  un plan de estudio bíblico  que  haga posible que mantengan contacto permanente con Dios entre un culto y otro. En casa con la familia, en la calle, en el trabajo, en medio de la sociedad, y para que puedan hacerle frente al mundo, a las tentaciones y los conflictos.

Pastor: El discipulado personal es indispensable e impostergable, es decir: no se puede dejar para después. No hay otra forma más efectiva, para crear la disciplina que la vida de un cristiano demanda para mantenerlo espiritualmente activo todos los días.

Necesitamos proporcionarles  los recursos para que aprendan  paso a paso a experimentar  un encuentro personal a diario con Dios ahí mismo donde están, ahí donde viven o trabajan. Del mismo modo en que Jesús les mostró a sus apóstoles el secreto de su éxito ministerial dejándose ver en oración por ellos, no para impresionarlos pero por supuesto que para instruirlos. Por favor; no demos por hecho que todos los hermanos estudian la Biblia diariamente. Es una fantasía. Si nosotros no hemos  proveído  los recursos para que lo hagan.

A los que he discipulado les he dicho: Con estos materiales, lo único que  falta es que un ángel  venga y te lea la Biblia y ore en tu lugar  todos los días, como  eso no va a ocurrir; ahora todo depende de ti. Yo puedo dormir tranquilo. – usa  tu libre albedrío.

El plan que pongamos en sus manos debe incluir:

  • Qué capítulos, de qué libro de la Biblia leer ese día.
  • Cómo leerlos
  • Cómo meditar en lo leído
  • Como aplicar lo aprendido
  • Cómo orar
  • ¿Por qué cosas o asuntos orar?
  • Y cómo medir sus progresos en comprensión de la Palabra y en tiempo efectivo de oración.

Descargue sin costo alguno: La lección 10 de la serie  “Mientras Esperamos”   “El Devocional Efectivo” y el Calendario Anual de lecturas bíblicas cronológicas.

Con esto se pueden evitar  caídas, tropiezos y problemas. Ellos enfrentarán los retos de la vida y las tentaciones con eficacia y podrán permanecer productivos al servicio de Dios hasta su muerte o su venida.

El plan está a su alcance con un clic. Una vez descargado e impreso, estará en sus manos para compartirlo y practicarlo. Lo mismo  que su Biblia. Ahora el responsable de usarlos  será usted; Yo ya puedo dormir tranquilo.

Dios le bendiga: Pastor Verde.

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

 

Por bastante tiempo he escuchado de parte de  muchos creyentes  referirse a “Los frutos del Espíritu Santo”. Se basan en  Gálatas  5: 22 y 23, donde se dan  nueve nombres a ¿nueve frutos? que el Espíritu Santo produce en los creyentes.

Creo que la foto del encabezado de este artículo proyecta la idea de que  la sandía puede  contener al mismo tiempo,  los sabores de una manzana, de uvas verdes  y rojas, de kiwi, de naranjas  y peras, y también sus texturas,  sus aromas, y los colores característicos de cada una. Se trata de un arreglo que alguien con  mucha imaginación y creatividad hizo para  proyectar una idea. Obviamente no es real. Nunca partiremos una sandía y brotarán de su interior todas las frutas que vemos en la imagen.

Pues bien;  resulta que el apóstol Pablo dice en Gálatas 5:22 y 23: -“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,?  mansedumbre, templanza”.

Solo que él  menciona “El Fruto”  y no “los frutos” del Espíritu . ¿Cómo debemos entender esto entonces? Bueno: me parece que puede ser explicado de manera muy sencilla.

Pensemos en una sandía nuevamente, pero esta vez en su estado natural,  para ilustrar  esta preciosa enseñanza de la Palabra de Dios.

Una sandía, siendo un solo fruto, lleva en su género diversas características que la hacen reconocible de inmediato. Dentro de sí misma encierra una diversidad de particularidades. Es decir: una sandía es por lo general una fruta ovalada, grande y pesada.  Tiene una cáscara algo dura aunque delgada de color verde que la recubre. Algunas veces esa cáscara presenta tenues rayas blancas hacia lo largo de toda la fruta, y cubre la parte blanda y casi insípida de color blanco que se encuentra en su interior. Esta pared blanca; a su vez, recubre la parte de color rojo tan deseada que es dulce, aromática y jugosa, a donde queremos llegar al cortar la fruta;  pero donde se encuentran también las semillas que no nos permiten devorarla con mayor rapidez. ¡Ja, ja, ja!

¡Un solo fruto pero con muchas características! ¿Lo vio?

Del mismo modo el Espíritu Santo produce su fruto en nosotros. Ese Fruto es  al mismo tiempo: amor, gozo, paz,  paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (o dominio propio). Un solo fruto con  varias características; varias características en un solo fruto.

Luego no son frutos sino: “El Fruto del Espíritu Santo”.

Si analizamos cada una de las nueve características del fruto nos daremos cuenta que conforman un carácter,  proyectan una personalidad, y esa personalidad una persona.

El fruto del Espíritu Santo no es ni más, ni menos, que el precioso y dulce carácter de nuestro Señor Jesucristo implantado sobre nuestro propio carácter humano  casi siempre  agrio, amargo, de olor no grato  y seco por las huellas de nuestros  pecados. (Tal vez alguna vez conozca a algún cristiano con un carácter así).

Es el Espíritu Santo quien reproduce en nosotros a través de “Su Fruto” “ese mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús”; y que se demanda que haya en nosotros en Filipenses 2:5. El fruto del Espíritu Santo  nos capacita para ejercer nuestros dones espirituales  Efesios 4:11 y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros …por ejemplo  y ministrar con eficacia y propiedad haciendo uso del carácter de Cristo, que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y dominio propio. Solo el carácter de Cristo contiene todos los atributos que menciona Gálatas 5:22 y 23 de modo perfecto.  Es “el” carácter  de Cristo y no “los caracteres de Cristo”.

Con el fruto del Espíritu, demostramos la presencia de Cristo en nuestro andar diario; en la forma en que realizamos nuestro ministerio y servicio, en el modo que tratamos a nuestro prójimo y nos conducimos en nuestros asuntos cada día.

¡EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO ES CRISTO EN NOSOTROS!

Dios nunca nos pide que seamos algo, o que hagamos algo, para lo cual no haya proveído el recurso. ¡Gloria a Dios! ¡Estamos completos en Él!

La obra del Dulce Espíritu de Dios, como siempre; nos sorprende. Y aun no acabamos de conocerle para darle toda la honra y la gloria que merece.

Publico esta nota para ilustrar con un ejemplo práctico lo que tampoco me fue fácil entender a mí. Es mi deseo que usted glorifique a Dios por el Fruto de su Santo Espíritu y refleje el carácter de Cristo en todo lo que hace.

Dios le colme de Él…Pastor Verde.

¿Arreglar Vidas o Predicar El Evangelio?

¿Arreglar Vidas o Predicar El Evangelio?

¿Qué es primero?

 

¿Arreglar vidas o predicar el Evangelio?

Existe una tendencia  sutil que resta buenas oportunidades de presentar el Evangelio  y hasta es motivo de que algunos que se acercan a la iglesia,  buscando  una opción para  solucionar sus  problemas, se retiren  frustrados, porque  lejos de ser ayudados; son heridos,  y  a pesar de que en la iglesia se predica  la Palabra del Dios de amor,  muchas veces no tienen la capacidad de discernir  su verdadera necesidad y tampoco alcanzan escuchar el grito de auxilio de sus almas.

Estoy hablando de  la tendencia de arreglar vidas antes que presentar el Evangelio.  

Es decir;  para los varones: no se vista de esa manera, no utilice ese tipo de camisetas, no hable de ese modo, córtese el pelo, rasúrese, no use ese peinado. Para las mujeres: no se pinte de ese modo, no utilice ese tipo de joyas, no se recorte el cabello, no venga a la iglesia vestida de ese modo. Ya no fume,  no vuelva a tomar, no siga usando drogas, no baile, no vaya al cine, no vea televisión, no juegue a la lotería,  cásense primero, y la lista puede crecer y crecer.

Es como si alguien hubiera  mandado a la iglesia: “¡Vayan  por todo el mundo y arreglen el mayor número de vidas que puedan”   !-¡Pongan  esas  vidas en orden! 

Si habláramos de cosas; es seguro que uno puede arreglarlas. Ponerlas  en orden  tomará  muy poquito  tiempo y trabajo, pero al fin se arreglan u ordenan. Las cosas no tienen sentimientos, ni voluntad, ni costumbres; entonces no pueden resistirse,  incomodarse; ni tampoco pueden ser heridas u ofendidas.

Las personas son mucho más complicadas. Cuando alguien trata de intervenir  en su estilo de vida para señalar sus errores,  se defienden, argumentan, se resisten  y finalmente muestran sus preferencias haciendo uso del derecho que les asiste de vivir como les place. Aunque en lo profundo de su alma deseen salir del enredo  en que se encuentran, normalmente no  están dispuestos a aceptar que de entrada se les señale lo que están haciendo mal, lo que tienen que  corregir o lo que tienen que hacer.

En casos así, hay que decidir si se comienza  por intentar  arreglar su vida (lo cual  demandará señalar sus malas costumbres  y decirles cómo deben ser y actuar); o primero se les  presenta  el Evangelio de gracia para que sus pecados sean perdonados y vengan a ser salvos.

Nunca debemos olvidar que la verdadera necesidad de las personas es espiritual y no se soluciona con un simple arreglo de su forma de  vida. Ellos requieren la  regeneración.  Esto significa nuevo nacimiento; ser hechos  de nuevo;  y eso sólo Dios lo puede hacer. ¡Dios no repara, Dios crea una nueva criatura!  Según 2 Co 5:17. Dios no reacomoda, ni parcha, ni remienda, Él hace de nuevo a la persona por dentro.

Arreglar una vida es como poner un parche, hacer un remiendo;  disimular la falta,  improvisar una solución. El mal estará ahí pero encubierto. Eso es precisamente lo que Jesús no hizo con la clase farisea que no era mejor que cualquier Barrabás de su época ni de la nuestra.  Realmente el pecado de aparentar piedad no es menos grave para Dios que el  de demostrar con uso de flagrancia que uno es mentiroso, drogadicto, borracho,  adultero, o ladrón.  Jesús dijo: – “El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos”. Rehusando así,  cualquier intento de  reparar sus  vidas. Eso sí;  siempre  estuvo listo hasta altas horas de la noche para recibir a cualquier  fariseo como Nicodemo que viniera  abriendo su corazón a la Palabra de Dios, para  predicarle el Evangelio de Gracia. Lo que realmente necesitan las personas  es nacer de nuevo -le dijo Jesús a Nicodemo-. De nuevo no intentó arreglar su vida sino que naciera de nuevo. Si la persona escucha  primeramente el Evangelio y cree en el Hijo de Dios, será salvo: Posteriormente  el ministerio del Espíritu santo, la asimilación de la Palabra de Dios, el trabajo pastoral cuidadoso, y el discipulado amoroso de algún hermano  o hermana según sea el caso, darán como resultado un estilo de vida diferente y opuesto al del momento del encuentro con Jesucristo. Solo que esto puede tomar  varios años y demanda mucho amor, paciencia, y constancia del creyente y de la iglesia para llevarlo a la madurez de carácter.

Arreglar vidas; es decir: que adquieran una conducta aceptable para que después acepten a Cristo, puede producir muchos más “Iscariotes”  de los que uno puede imaginarse. Todo mal estilo de vida procede del interior del hombre. Barnizar una vida con una nueva conducta no soluciona nada; al contrario, la empeora.

Es innegable  que los que necesitan a Cristo necesitan también  algún arreglo en su  estilo de  vida;  no es raro, simplemente porque vienen  del mundo; solo digo que en vez de empezar  por arreglar  sus vidas;  primero presentemos  el Evangelio.  Por si tal vez  quiera Dios hacerlos de nuevo.

Dios le bendiga…Pastor Verde

La Enseñanza De Calidad En La Iglesia

La Enseñanza De Calidad En La Iglesia

Del 1 al 10…

¿Qué calificación asigna a la calidad de la enseñanza en su iglesia?

¿Qué lugar ocupa la enseñanza en su congregación  ¿1º,  2º, 3º ?

¿Qué estamos haciendo para enseñar de modo que los discípulos aprendan?

¿Cuanto esfuerzo y dinero invertimos en esto?

Reflexionemos…

Independientemente de la disposición de recursos  humanos y económicos de que la iglesia pueda echar mano;  e independientemente de las instalaciones y equipo con que cuente, siempre será posible elevar la calidad de la enseñanza de la Palabra de Dios.

Quizás dependa más de qué lugar ocupa la enseñanza en la mente y el corazón del  liderazgo de una iglesia. Mientras más concientes estemos de que enseñar la Palabra es una de las bases que justifican la existencia de la iglesia, más empeño pondremos en alcanzar un nivel cada más elevado de la calidad y objetividad de la misma.

Una enseñanza objetiva y de cierto nivel de calidad, producirá aprendizaje y transformación de la vida de los que están siendo instruidos. Una enseñanza sin objetivos, llenará el tiempo asignado a la clase, dará la impresión de que se hace lo que se debe o se puede, pero sin la transformación que se espera de quienes aprenden del libro del Dios Vivo.

Para el Señor Jesucristo la predicación del Evangelio y la enseñanza de la voluntad de Dios a sus discípulos, constituyeron el centro de sus objetivos ministriales. Realmente todo lo que hizo y dijo fue desde y hacia la evangelización y la enseñanza de su bendita Palabra.

Para poder determinar con mayor exactitud algunas de las condicioens medibles que determinan el nivel de la enseñanza en una iglesia, he aquí un pequeño cuestionario que podría ayudar a aplicar conciencia sobre el tema. CUESTIONARIO en PDF (para bajar e imprimir). Se usan los colores de un semáforo para dar a entender si su iglesia está detenida, en espera  o en marcha. Imprímalo y señale con una «X» las condiciones actuales de la enseñanza en su iglesia. (más…)

La Enseñanza De Calidad En La Iglesia

Sencillamente

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SENCILLO.

Los tiempos modernos incitan a veces elaborar proyectos que resultan ser un verdadero desafío a las capacidades de creatividad y liderazgo; un quebradero de cabeza para los pastores y líderes de servicio cristianos.

¡HAY QUE TENER UNA VISIÓN GRANDE PORQUE TENEMOS UN DIOS GRANDE!

He escuchado, y leído esto cientos de veces. También he oído y leido hasta memorizar:

-PARA HACER GRANDES COSAS HAY QUE PENSAR EN GRANDE.

Y ahí caemos muchos; estas filosofías nos atrapan. Hacemos un gran esfuerzo; nos rompemos la cabeza y proyectamos obras grandiosas que demandarán a veces millones de dólares para realizarse. Comprar grandes propiedades, construir grandes  y funcionales edificios, para la instalación de grandes y modernas oficinas, comprar  unidades móviles  adecuadas y equipos de comunicación y cómputo sofisticados, y seguramente también, la contratación de una decena de colaboradores calificados para la misión que emprendemos. Lo malo es que casi siempre se parte del más redondo y grande… cero.

En una escala más típica, más común; la mayoría de los líderes tiene la “visión” que si consiguen  un gran templo terminado,  la obra de “hacer iglesia” se facilitará. (Quienes nos congregamos en un templo propiedad de la iglesia podremos afirmar o aclarar tal supuesto).

Permítame compartirle algunas ideas.

  Indudablemente que como iglesia, no podemos aislarnos de las situaciones y necesidades que experimenta la sociedad que vive alrededor nuestro. Ellos son el objeto del amor de  Cristo y nosotros debemos amar lo que Él ama. La iglesia debe estar atenta, consciente y atender  en la medida de sus posibilidades, las necesidades reales de la sociedad en la que está ubicada.  Escuelas, hospitales, orfanatorios, comedores, refugios, campamentos hogares  para huérfanos y ancianos son solo algunos ejemplos de lo que puede estarse necesitando ahí afuera de nuestra congregación. Pero la atención de estas necesidades exige grandísimos esfuerzos en todos los sentidos. Aunque  importantes y necesarios tales emprendimientos; no  debemos hacernos perder de vista que son solo accesorios que la iglesia implementa para demostrar el amor de Cristo a su comunidad,  Participar en la provisión para estas necesidades con la finalidad de facilitar el acceso a la satisfacción de la verdadera y más grande y urgente necesidad del ser humano que es la salvación de su alma, lo cual demanda una de las dos funciones medulares de una iglesia: Predicarles el  Evangelio.

Involucrar a la iglesia en proyectos colaterales a  esta encomienda del Señor, debe ser resultado de la absoluta certeza de que Dios le ha designado para  una empresa de este tipo; una clara visión de la problemática  a resolver; de alguna necesidad qué cubrir. Demandan  establecer una visión clarade la misión a realizar y las estrategias   adecuadas para conseguir las metas deseadas. Muy importante será establecer  también el mecanismo para  aprovisionarse  de los fondos monetarios que demandará el proyecto  sin duda alguna.

Si los proyectos no están inclinados a resolver  problemas específicos, ni a satisfacer alguna necesidad específica de la iglesia o de la gente que forma la sociedad que rodea a la iglesia con miras a su evangelización;  entonces hay que revisar su  verdadera  motivación antes de dar un paso más.  Ya que como cualquier empresa humana, puede funcionar o no. Si funciona será un gran motor  para la iglesia; si fracasa no solo representará  un retroceso, sino que se llevará entre los aparejos el testimonio,  el ánimo, y posiblemente la unidad  de la congregación.

SENCILLAMENTE

Para hacer Iglesia local en cambio, solo es necesario asegurarnos que las acciones a tomar queden dentro de la visión preestablecida en Nuevo Testamento.

Para ser sincero; creo que si de hacer iglesia se trata (Puedo equivocarme, y ruego me dispense  si lo hago) según lo veo;   realmente no requiero tener  una visión literalmente propia.

Permítame recalcar que estoy hablando de “hacer iglesia”  local.

En su libro Mi Experiencia Con Dios Henry T. Blackaby dice algo que impactó mi manera de pensar en cuanto a visión: El dice: – Vea donde está trabajando Dios y métase ahí. ¡Uy!  Esto era totalmente opuesto al modo en que estaba haciendo las cosas hasta entonces,  lo que hacía normalmente era: Dios, aquí está lo que he planeado; lo único que necesito ahora es que lo bendigas es decir: solo me falta que tú te involucres en esto (ja, ja, ja, ). ¿Parece ridículo? Bueno; esta era la forma en que había hecho muchas cosas en mi ministerio. Pero como resultado del conocimiento del   enfoque de Blackaby, ahora creo que si alguna visión requiero es esta: la capacidad de ver donde está obrando Dios. Pero aun mejor: la capacidad de estar atento a cada situación en la que me veo involucrado para sacar el mayor provecho  para Dios. (Porque Dios está ahora mismo obrando en todas partes y lo único que falta es que yo abra los ojos) Para esto Blackaby cita ejemplos bíblicos de liderazgos claves como el de Noé, Abraham, Moisés, etc. Donde ninguno comenzó nada por su propia visión y cuenta. Siguieron  instrucciones que Dios les daba de acuerdo a Su visión y su  propósito; conforme al ritmo de su voluntad. Ninguno estaba creando proyectos para poner a funcionar cuando Dios decidió involucrarlos. Vino a ellos y les dijo te quiero para esto y punto. La duración,  vigencia, desarrollo y logros de sus ministerios fue de acuerdo a la visión del plan de Dios y no por la visión, el esfuerzo o la prisa que cada uno pudo imprimir a su servicio. Cuando Dios quiere ponerle velocidad a su proyecto capacita misteriosamente al varón o varones que usará para causar  la “explosión” que planeó. Tal es  el caso de Juan El Bautista, los primeros apóstoles o Pablo que fue el último de ellos, por ejemplo.

Hasta donde el Señor dejó las cosas en el libro de Hechos capítulo 28, lo único que tenemos que hacer es sumarnos a lo que él estaba haciendo (y es que la obra de Dios es desde la eternidad, hasta la eternidad según Efesios 1). No hay nada nuevo bajo el sol, y eso; literalmente.

Sin duda el proyecto divino para hoy se llama Iglesia, la cual debe ser edificada ladrillo por ladrillo, paso a paso, día a día y nosotros somos los comisionados para esa labor. Cualquier otro enfoque puede resultar original, rimbombante, brillante, ambicioso, llamativo, estratégico, inteligente y mucho más, pero Dios persiste desde hace dos mil años (tiempo de hombre) en sacar adelante un solo proyecto: “¡Edificar La Iglesia!”

Creo firmemente con relación a la tan citada «Gran Visión» en los tratados modernos de liderazgo cristiano, que “para hacer iglesia”, necesitamos asegurarnos, hoy más que nunca, que “nuestra visión” se ajusta al proyecto establecido por Dios. Que está  fundada en la visión de Él, y no en la nuestra; si es que ha de prevalecer y llevar frutos al cielo.

La iglesia no puede fracasar porque es efecto de la visión y del esfuerzo de Dios y no nuestro. Por tanto es seguro involucrarse en su edificación. ¡LA IGLESIA COMO TAL NO FRACASARÁ NUNCA!

PERO TENER CLARO LO QUE ES LA VISIÓN DE “HACER IGLESIA” Y LO QUE ES LA VISIÓN DE “INVOLUCRAR A LA IGLESIA EN OTROS PROYECTOS” ES SUMAMENTE IMPORTANTE.

En ese sentido, tengo que reconocer que yo no he sido llamado a inventar nada. Fui escogido por Él para seguirlo a Él, para andar como Él anduvo, para vivir como él vivió, para ser como él es, para amar lo que Él ama, para servir como él sirvió. En el tengo mi ejemplo. (Aunque me está costando muchísimo lograrlo)

En serio creo y afirmo que  (yo) no fui llamado a crear nada. Todo está dicho en el Nuevo Testamento.  Lo que haga dentro del ministerio debe tener forma de iglesia y ser como debe ser la iglesia. El resultado es para la iglesia, y la iglesia es de Cristo. Yo pertenezco a Él y lo que hago debe ser como él  lo estableció. La iglesia debe ser una asamblea en la que se adora a Dios en espíritu y en verdad. Debe fomentar la maduración del carácter de cada persona que forme parte de ella; algunas veces con puro gozo  y  otras también con lágrimas. Aun este sitio web persigue el objetivo de mantenerse dentro de la línea de la visión de Él en cuanto a la iglesia y todo lo que escribo y comparto es desde la iglesia; y para la iglesia, y me da pánico que así no fuera.

La iglesia tal como fue establecida, es la columna y el baluarte  que sostiene la verdad en este mundo,  da a conocer el plan de salvación en todas direcciones  y es la encargada de presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús Según colosenses 1:23 ¿Es poco  este proyecto para intentar abrazar otros? A mí me parece que mi vida toda, es  nada que aportar para desarrollar un proyecto como este; rebasa mi capacidad y vigencia, soy intrascendente, y sin embargo así  es; porque es parte del proyecto divino. (Hasta hoy no conozco a un líder cristiano de doscientos años ji, ji,  ji,-perdón por la nota chusca)

HACERLO SENCILLO ES:

Mantener claro en la mente, que “hacer iglesia” no obliga a abrazar grandísimos proyectos si Dios no nos ha capacitado y específicamente llamado para ello. Sí, en cambio; todos hemos sido llamados para “hacer iglesia”; lo cual no demanda  ni visión propia, ni grandes proyectos,. Dios no  exige esta clase de esfuerzos, ni nunca pedirá lo que no podemos hacer por que Él no nos dotó de lo necesario.

HACER IGLESIA ES ALGO SENCILLO QUE TODOS PODEMOS Y DEBEMOS HACER. Mire si no es así.

Hacer iglesia requiere Evangelismo, y discipulado. Y ambos demandan la Palabra de Dios, el ministerio del Espíritu Santo y un cristiano obediente, sencillo como paloma y prudente (maduro; o poco menos) como serpiente. Mateo 10:16

La Palabra ya estaba en el mundo antes que yo naciera, El Espíritu Santo se movía sobre la faz de la tierra antes que Dios creara al hombre; es eterno, lo único que me toca a mí, es ser un cristiano a la medida, y enseñar a otros las mismas cosas que en mí son verdad. ¿Difícil?

¡No hombre!

HAGÁMOSLO SENCILLO

A menos que sepa con certeza que Dios le dotó de alguna capacidad para realizar algún proyecto y esté seguro que le designó para hacerlo,  hágalo sencillo. Quítese de encima cargas innecesarias que pueden abrumarle, y consumir su  vida; su energía física, emocional  y espiritual; planeando diez mil cosas hasta el estrés y sufriendo porque no las alcanza.

Ajústese al manual de instrucciones. Cuando hagamos Iglesia; todo está dicho.

Tome su biblia y háblele al primero que encuentre, sobre la muerte de Cristo en la cruz, dígale que al tercer día resucitó de los muertos, que lo hizo para pagar el precio de sus pecados y que si  cree en Él no será condenado, mas tiene vida eterna.

Si cree y acepta a Cristo como su Salvador, comience a enseñarle a vivir  considerándolo su Señor cada día. ¡HÁGALO AHORA MISMO!

Eso es todo; Ha comenzado a hacer iglesia; Con la visión de Cristo:

¡Hágalo Sencillo!

Dios Te bendiga.

Pastor Verde.

Palabras «Trinchera»

Palabras «Trinchera»

PALABRAS TRINCHERA
Palabras que encubren.

Checando el diccionario resulta que Trinchera significa: Zanja que permite disparar a cubierto del enemigo y que constituye una posición defensiva.
Desde una trinchera era  más fácil disparar con cierto grado de protección al no exponer el cuerpo al descubierto, lo que aumentaba las posibilidades de ser herido por el fuego enemigo.

Aplicado esto al modo de hablar, queremos decir; cierto tipo de expresiones que nos permiten lanzar recomendaciones, amonestaciones y hasta reprensiones de manera encubierta.

En el cristianismo, es fácil disparar una carga verbal sobre lo que debemos ser o debemos hacer, pero manteniéndonos ocultos en la trinchera de las palabras que expresan la idea de grupo.

Recuerde que una trinchera es una posición defensiva; no hay avance si se mantiene uno dentro de ella. En una batalla era indispensable dejar las trincheras para ganar terreno y ocupar nuevas posiciones hacia el frente, no sin correr el riesgo de ser herido en el intento, y de eso se trata este artículo. NORMALMENTE EVITAMOS  EXPONERNOS DIRECTAMENTE ; ESPECIALMENTE SI TEMEMOS QUE NO PUEDEN VER APLICADAS A NUESTRA  VIDA LAS  ACCIONES O RECOMENDACIONES QUE HACEMOS. Es por eso que mejor exhortamos ocultándonos en la trinchera de la primera persona del plural “Nosotros”.
¿Ha notado que cuando  hablamos de responsabilidades, deberes y culpas tendemos a utilizar palabras que expresan pluralidad; pero cuando hablamos de logros, elogios, conocimientos, sabiduría o espiritualidad alcanzada tendemos a hablar en primera persona, es decir: “Yo” o “Mi…”?

Dicho de otro modo: si se trata de culpas, responsabilidades, y deberes; la palabra es “Nosotros”. Si se trata de logros, conocimientos, o sabiduría alcanzada  la palabra es “Yo”

En todos los párrafos de arriba, he estado utilizando “Palabras Trinchera” y si no fuera porque las he subrayado quizás no las hubiera notado; resulta bien fácil pasarlas por alto ¿No? Por favor; lea de nuevo y observe:

Las palabras trinchera en todos estos párrafos fueron: “El cristianismo y Nosotros.”
Es decir: todo lo que dije, lo dije ocultándome dentro de la trinchera de las palabras: “El cristianismo y nosotros”. No salí al frente y dije: “¡Yo, como cristiano, digo que…!” ¿Me voy explicando?

La mayoría de los libros cristianos están escritos de ese modo, usando la trinchera del plural y aunque literariamente no es incorrecto, en el plano de la espiritualidad, de la integridad, de la verdad, a veces resultan ser trincheras que se nos ofrecen para reforzar la tendencia con la que nos  protegemos para no ser  el blanco de la dura aceptación de la verdad  y de la aceptación de la culpa en nuestras propias faltas cometidas.

¿Lo vió? De nuevo ¡Estoy usando la misma fórmula ahora mismo! El párrafo en negrita de arriba dice: – a veces resultan ser trincheras que se nos ofrecen para reforzar la tendencia con la que nos  protegemos para no ser  el blanco de la dura aceptación de la verdad  y de aceptación de la culpa en nuestras propias faltas cometidas.

Ese mismo párrafo pude escribirlo así: “A veces resultan ser trincheras que se me ofrecen para reforzar esta tendencia con la que me protejo para no ser el blanco de la dura aceptación de la verdad y  de la culpa que tengo en mis propias faltas cometidas.

¿Notó la diferencia?

¿Notó como en la primera forma, la palabra “Nosotros” resulta ser una trinchera? Ese estilo literario tras el cual el autor se atrincheró al escribir,  ha reforzado mi tendencia natural a esconderme  tras el grupo, tras el género, tras todos, el grupo, la banda, el equipo, la iglesia, nosotros, el cristianismo entero.

Origen de las palabras “Trinchera”
Quizás no sea otra cosa que el viejo mecanismo del pecado que mueve a evadir la responsabilidad que se tiene y transferirla a otra persona. De ser así; se estableció cuando Eva y Adán pecaron en el huerto de Edén. Después de comer del  fruto prohibido fueron confrontados por Dios y Adán respondió…”La mujer que me diste por compañera  me  dio del árbol y yo comí” Génesis 3:12
Realmente fue un intento de decir: “Yo no tengo la culpa, “Ella es la culpable” “tú mismo me la diste por compañera” entonces: “Somos culpables” (Trinchera: “Somos”)
En el verso 13 La mujer dijo:”la serpiente me engañó, y comí”  Eso implicaba: -Luego no soy la única culpable; la serpiente causó todo. (Si no hubiera estado aquí… ¿Quién la habrá puesto?) Entonces no soy la única culpable. En esto “Todos somos culpables”. Todos; es la palabra trinchera aquí.
La única que no dijo nada fue la serpiente. Nada cambiaría su situación. El diablo que la usó  estaba condenado al infierno desde entonces y ahí estará al final. No hay nada que pueda hacer.  En realidad no es que aceptara su culpa,  sino que estaba demasiado contento con  haber  dado su golpe maestro. Había afectado la creación de Dios. Ahora intentaría poner en evidencia  qué tan bueno y amoroso era Dios realmente. Hasta dónde estaría dispuesto a sobrellevar esta ofensa del hombre sobre sí. (Todos sabemos que esto acabó en la cruz cuando Él mismo, en persona de su Hijo, se dispuso a morir por los pecados de la humanidad entera y lo hizo)

¿Qué es mejor para mí?
En la medida en que aplique personalmente las Escrituras a “Mi vida, mi mente, mis pecados, mis acciones, y no a “Nosotros o a todos”, mi carácter madurará. Avanzaré en la medida en que me haga responsable de mis propias acciones; sean estas positivas o negativas.

Vea como me oculto en las palabras trinchera, diciendo exactamente lo mismo que arriba, pero en plural en el siguiente párrafo:

-En la medida en que apliquemos personalmente las Escrituras a “Nuestra  vida, nuestra mente, nuestros pecados, nuestras acciones, nuestro carácter madurará. Avanzaremos en la medida en que nos hagamos responsables de nuestras propias acciones; sean estas positivas o negativas.

Muy probablemente usted se sienta más cómodo con esta segunda forma de escribir, pero salvo su mejor opinión, a mí me parece que este estilo de escritura me lleva inconscientemente a pensar –Lo haré cuando “Todos” lo hagan; ¡Lo cual no sucederá nunca!

Cuando escribo, predico, enseño o simplemente platico, sin darme cuenta uso  sistemáticamente “Palabras Trinchera”: Nosotros, todos, debiéramos, hagamos, vengamos, traigamos, diezmemos, ofrendemos, sirvamos etc. Etc. Afectando mi enseñanza al hablar de un modo que nunca moverá a la acción de quienes me escuchan.

En vez de expresarme  de ese modo debiera decir: “Yo, debiera, haré, vendré, traigo,  yo diezmo,  yo ofrendo, yo sirvo, etc. Usar palabras que representen grupo  no está mal pero tienden a  fundirme entre los demás y a los demás conmigo en el concepto de la pluralidad; concediéndonos a todos el triste privilegio de ocultarnos entre una multitud imaginaria; favoreciendo que ninguno se responsabilice de sí mismo y de sus actos o palabras; lo cual para nada ayuda el desarrollo, y  maduración como individuos.

ACCIONES A TOMAR

He decidido filtrar, traducir, y aplicar a “mí”, toda predicación, estudios, escritos y cualquier otra información que llegue a mí ofreciendo “Palabras trinchera”.

También he decidido enseñar, escribir, y expresarme más en primera persona del sigular; es decir a mi, yo, mi, hasta que sea natural en mí hablar de mis responsabilidades y deberes así como de mis errores y omisiones.

Seguramente estas decisiones serán sólidas bases para mi desarrollo y transformación.

Si verdaderamente deseo ser un buen LIDER DE SERVICIO,  útil  y al servicio del Señor; debo decidirme a dejar de usar…

Palabras Trinchera.
Palabras que me encubran

Pastor Verde.