por M. F. Verde. | Ene 9, 2012 | Discípulo Y Carácter, Discipulos de mente abierta

Las joyas son objetos valiosos que adornan a las personas que las usan. Son normalmente costosas y eso las hace inaccesibles para muchos. Ellas pueden decir mucho de la persona que las porta. Por ejemplo: las joyas pueden mostrar si una persona es rica, si tiene buen gusto estético etc.
Hay muchas clases de joyas; pero ahora quiero hablarles de esas que adornan el carácter. Las que hacen que un discípulo se vea muy bien por cómo es, y no por lo que lleva puesto. Esas que hacen que su compañía y amistad resulte deliciosa. Joyas que abren puertas no solo de lugares, sino del corazón mismo de otras personas.
Estuve tentado a decir que no cuestan nada, pero me abstuve; porque pensándolo bien; sería tan falso como si hubiera dicho que se nace con ellas. ¡Para nada! Todo lo contrario.
Así que; hay que adquirirlas. Y es que conseguirlas puede ser igual o más costoso que las primeras. La gran ventaja es que éstas sí están al alcance de cualquiera. Porque no se compran con dinero. Quien realmente las desee, que las pida intensamente; sostenidamente; y el Dios de toda gracia las dará en abundancia, por que es su perfecta voluntad que adornen a sus hijos, y Él sea enaltecido por ellos.
Mas adelante, cuando hayamos examinado las cinco joyas; detallaré este punto.
Primera Joya Para Tu Carácter
“Quiero que seáis SABIOS PARA EL BIEN” Romanos 16:19
Del mismo modo en que se conoce a un eficiente médico porque sus diagnósticos son acertados. Porque su tratamiento de las enfermedades devuelve la salud a sus pacientes; así también Dios quiere que sus discípulos seamos reconocidos por los demás; es decir: como expertos en asuntos que pertenecen al bien y a la bondad.
Esta joya del carácter nos pone arriba en la lista cuando alguien requiere de una buena acción o dirección; cuando hace falta una ayuda, un consejo acertado, un servicio, o simplemente la solidaridad y compañía con dulces palabras de aliento en tiempos difíciles. No es común en estos días encontrar personas que luzcan esta joya en su carácter.
Pese a los argumentos que puedan surgir en contra para justificar el desprecio de esta joya, hay que decir que ésta es una virtud y no un defecto; una fortaleza y no debilidad. Quien sea SABIO PARA EL BIEN será bendición para cualquiera y donde quiera que esté.
Llamará la atención de quienes le rodean sin que sea su intención. Como dice la primera parte del texto bíblico en Romanos 16:19, “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos”.
El poder de atracción que ejerce esta joya que adorna el carácter del “Sabio O Sabia Para El Bien” permitirá que muchos que se acercan, puedan ser conducidos a los pies del Salvador.
Pastor Verde.
por M. F. Verde. | May 4, 2011 | Cómo Hacer Discípulos, Discípulo Y Carácter, Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia
Siempre se ha sabido que en una despedida, la persona que tiene autoridad sobre otras, les puntualiza en ese momento crítico, sus recomendaciones más importantes. Ese es el caso en el Evangelio de Juan capítulo 13.
Era la despedida; el momento justo para que comprendieran qué esperaba de ellos con su muerte en la cruz apenas unas horas después. La lección no podía ser teórica, sino vivencial; práctica.
Pudo haberles pedido que se pusieran de rodillas ante Él. Que hicieran un compromiso solemne de que se mantendrían fieles a todo lo que les había enseñado en tres años. Pudo aceptar que le quemaran incienso, que le adorasen y le prometieran que no le fallarían so pena de la condenación eterna de sus almas. Pero no; les lavó y secó los pies a todos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy” Admitió con esas palabras, ser el Maestro entre maestros y el Señor entre los señores. Sin embargo les hizo experimentar en sus propios pies y frente a sus propios ojos, su disposición para hacer el trabajo de un esclavo.
Como Señor de señores, comenzó por dejar su lugar en la mesa; se despojó de su manto; seguidamente se ciñó la toalla y personalmente preparó también el agua en aquel lebrillo. No dio órdenes a nadie para que le proveyesen. Él mismo lo hizo todo. (Como siempre). Estaba habituado a este tipo de acciones. Treinta y tres años atrás se había despojado a sí mismo de su apariencia divina y de su trono en la gloria para venir a este mundo donde fue confundido entre los pecadores.
Como Maestro de maestros, les impartió la envolvente e imborrable lección de servicio humilde de sus vidas. Jamás olvidarían la sensación del agua y de las manos de su Maestro y Señor sobre sus pies.
Cuando terminó con todos, tomó su manto, y volvió a su lugar protagónico en la mesa. Entonces les dijo: “…ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”.
No pretendía establecer un ritual, sino una actitud; actitud de servicio en humildad en todos ellos. Note que tampoco les pidió que lo imitaran en ese momento. A diferencia de la mayoría de los líderes del Antiguo Testamento cuyos liderazgos involucraron rituales solemnes muchas veces; en el Nuevo Testamento, Dios mismo da un paso adelante y se coloca al frente de modo visible, palpable, y audible en la persona del Hijo. Lo hizo así para dar ejemplo práctico de como quería Dios que las acciones de los discípulos fueran ejecutadas.
El grupo estaba limitado a cierto número de personas. Si bien ese reducido número no era excluyente de otros, sino por motivos de espacio, tiempo, y porque ellos estuvieron con el desde el principio de su ministerio; quizá además lo hizo así para dar a entender que la mejor aplicación de ese ejempló suyo la esperaría siempre de sus escogidos para el ministerio.
Hoy esta lección y ejemplo suyo, sigue teniendo una vigencia práctica y actual para nosotros los líderes de la iglesia. La selección que el Señor hizo de nosotros, nunca fue para ejercer señorío, control, o cumplir rituales al pie de la letra. (Exceptuando el bautismo y la cena del Señor). Nos escogió para ejercer un liderazgo fundado en el servicio; con el motor siempre encendido de un espíritu humilde. Servir sin “valets” que le quiten a uno la capa. Sin aguadores que nos traigan el lebrillo lleno o nos ciñan la toalla. Sin ayudantes que la sostengan mientras lavamos los pies del otro.
Hermanos consiervos no temamos; nuestro lugar en la mesa no peligra nunca cuando hacemos trabajo de siervos, si es que por Él hemos sido llamados al ministerio. Hagamos lo que debamos con la humildad de su ejemplo. No busquemos subordinados para que hagan lo que nos toca.
Evitemos intentar ser “Siervos de cuello blanco”
Dios le bendiga.
Pastor Verde.
por M. F. Verde. | Abr 22, 2011 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia, Otros
«Separados de mi; nada podreis hacer»; cuando Jesús dijo esto, se refirió obviamente a nada en su obra. Para hacer iglesia; para acrecentar el Reino, para llevar fruto a sus pies. Si Él no va con nosotros, por mucho que hagamos y nos esforcemos no resultará. Permíteme compartir contigo … ¡Ayúdame ¡Oh! Cristo.
Ayúdame ¡Oh! Cristo.
Ayúdame a empezar con lo que tengo
Ayúdame a empezar con lo que soy
Ayúdame a empezar con lo que puedo;
Ayúdame a empezar… ¡Hoy!
Ayúdame a esforzarme cada día
Ayúdame a entregarme a la labor
Ayúdame a ejercer todo talento,
Toda gracia, cada don.
Motívame a buscarte a cada instante,
Enséñame a confiarme a tu poder
Ayúdame a entregarte de mañana
Mis recursos, mi visión, mi ser
Ayúdame a formar un gran equipo
De hombres y mujeres que se den,
De jóvenes y niños que en tu gracia
Produzcan frutos; de uno, ¡Cien!
Del mundo brillarán aparadores,
El diablo hermoseará su tentación,
Aún mi carne exigirá auto-complaciente;
Ayúdame ¡Oh! Cristo a cumplir la comisión
¿Qué eres? ¿Qué tienes? ¿Qué puedes?
Para la obra de Dios, lo mucho que seamos, tengamos o podamos; resulta ser como los pececillos que tenía aquel chico en medio de una multitud con hambre: ¡Nada! Pero «nada» puesta en las manos del Señor; es otra cosa.
Dios le bendiga
Pastor Verde
25 de Octubre de 2002
En Carrillo Puerto 5 P.M.
por M. F. Verde. | Jul 20, 2010 | Discipulos de mente abierta, Discípulos Y Evangelismo
| No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; |
|
| Mat 6.19-20 |
|
Las compañías refresqueras, las cerveceras, las fábricas de armas, los fabricantes de bebidas alcohólicas, los propietarios de giros negros, y todo tipo de empresas, invierten en conjunto cientos de miles de millones de dólares en publicidad de vanguardia. Ellos están dispuestos a pagar por aprovechar lo mejor que haya en publicidad en ese momento. Usan el máximo de sus capacidades de inversión en este rubro, para dar a conocer sus productos y mantenerse en la mente de sus consumidores o usuarios.
Pregúntele a una iglesia si está dispuesta a invertir en publicidad;es decir: folletería propia para dar a conocer el mensaje de su Señor. Enseguida notará por qué las compañías crecen y el reino de Dios va tan lento. No hemos entendido que la folletería no siempre hará caer a una persona de rodillas y con lágrimas pidiendo perdón por sus pecados y aceptando a Cristo como su Señor y Salvador; del mismo modo en que no cada vez que lee en algún anuncio “Coca Cola” Usted para y grita ¡Quiero comprar una! No hemos entendido que la publicidad está enfocada a la mente. Ganar posición en la mente de los consumidores es el objetivo. Se trata de que cuando el consumidor sienta sed, esté listo para buscar el producto donde sea y al precio que sea para poder decir ¡Aaahhhhh!
No hemos entendido que los folletos evangelísticos, las predicaciones al aire libre, aun la visitación donde es viable y cualquier otro esfuerzo evangelístico mantienen presente y fresca en la mente de las personas, la Persona misma de Dios, la presencia de su Palabra en medio de ellos, su poder, su amor, misericordia y paciencia. Dar a conocer la ubicación de una iglesia y ponerla al alcance de sus manos es deber y privilegio de la iglesia. La iglesia debe estar preparada y permanentemente motivada para guiar a los ignorantes hacia la salvación y la Persona de Dios.
Si hacemos una buena y constante publicidad, en el momento en que el pecado se encargue de producir esa sequedad de su espíritu, sabrán que las aguas vivas que solo Cristo puede proveer, están disponibles para ellos.
La constante repartición de los folletos y cuando es posible el testimonio verbal sostenido mediante la visitación, son elementos que publicitan la obra de Dios en nuestras propias localidades, aunque no siempre haya decisiones de aceptar a Cristo a pesar que tanto las deseemos.
La mayoría de la iglesias prefieren: Ahorrar para comprar un terreno, construir un templo, ahorrar para alguna ampliación del edificio, ahorrar para la celebración de su aniversario; o para la excursión anual tan esperada por todos, antes que invertir en material que dé a conocer el mensaje de salvación y la propia ubicación del templo. El rey David dijo: No quiero sacrificio que no me cueste nada. I Crónicas 21:24 ¿Qué diría David del privilegio de participar en un ministerio donde ni aun los ángeles pueden participar? I Pedro 1:12 ¿Daría otra vez aquella viuda pobre todo lo que tuviera para su sustento para esta labor? Usted qué piensa?
La mayoría de los líderes piensa: Puedo ver donde conseguir folletos (que otros hayan pagado) Así no tenemos que gastar en esto. El tema, su enfoque, el material, el diseño y color, si impactará o no; no importa, lo importante es que lo consigamos gratis.
¿Podemos darnos cuenta que solo en la iglesia hacemos esto?
Al menos en México, cuando salimos a la calle recibimos un bombardeo visual de publicidad de todo tipo; pero pocas veces veremos publicidad de las iglesias evangélicas. El dinero que podría invertirse en folletería (publicidad) se está reservando o gastando en otras cosas (muchas veces comidas para la propia iglesia) que no contribuyen a la expansión sino a la concentración. Es decir: no en “Ir” sino en que vengan. Para lograrlo nos conformamos con el rótulo del templo y pensamos que con eso ya todo el mundo nos conocerá; lo cual ciertamente sucede en una pequeña población pero no en una ciudad de un millón de habitantes por ejemplo.
Cuando de invertir en lo evangelístico se trata; la mayoría de los líderes piensa: no tiene caso tirar el dinero en papel. Si lo invierto en un templo la inversión estará segura y al menos se dirá en unos años…Este templo lo construyó el hermano…fulanito de tal. Pero los mejores y más bellos templos del pasado nos enseñan otra cosa. Hoy son ruinas que no se usan para otra cosa que el turismo. El dinero guardado se devalúa, corrompe a los que lo guardan o se descompone y devalúa poco a poco.
Déjeme contarle algo sobre cómo llegué a la iglesia Bautista.
Alguien a quien debo mucho y ni siquiera sé ni su nombre; al momento de morir dejó un dinero importante en manos del misionero Russell Turner. La encomienda que le hizo es que invirtiera todo ese dinero en Evangelios de Juan y Romanos y los repartiera donde Dios pusiera en su corazón. Fue así como un tiempo después, El misionero Turner y su yerno el misionero Roy Seals llegaron al área de nuestro hogar en Mérida Yucatán, haciendo un esfuerzo para llevar hasta nuestra puerta, una pieza de esa literatura. El librito contenía un folleto y un cupón que invitaba al estudio bíblico gratis en casa. Apresuradamente llené ese cupón y lo puse en el correo (postal) Mi esposa y yo dimos por hecho que era respuesta a nuestras oraciones de todo un año. Al recibir nuestro cupón vinieron a casa y así comenzó todo para nosotros.
Gracias doy a Dios que por cinco años el hermano Roy Seals fue mi pastor y sigue siendo mi mejor amigo. Su esposa, Edith, la mejor amiga de mi esposa. Han pasado treinta años de habernos conocido. -Gracias Roy por haber hecho el esfuerzo físico de caminar por una calle sin pavimentar y casi un pedregal en medio de monte para llegar a mi puerta, la última casa, en contra de tu impulso natural de volver otro día a causa del cansancio, el sol, y la sed. Esa pieza de Juan y Romanos permitió que yo llegara a la iglesia donde tres años después tuve el privilegio de ser tu co-pastor por dos años; y donde he permanecido como pastor hasta hoy veinticinco años después; desde aquel precioso e inolvidable día en que al frente y con toda la iglesia me ordenaste al ministerio pastoral.
-Gracias hermano Russ porque no pensó ni por un momento que esta literatura era un desperdicio de recursos. Dios le bendiga siempre y me conceda el gozo de verles a ambos allá en el cielo entre los fieles siervos de nuestro Dios.
Volviendo al punto: A través del ministerio misionero del hermano Roy Seals hemos colocado en la península de Yucatán quizás alrededor de 700,000 o más Evangelios de Juan y Romanos. Personalmente he repartido no sé cuantos miles de Evangelios de Juan y Romanos. He editado e impreso folletos, volantes, invitaciones, y nuestra iglesia ha invertido miles de pesos en evangelismo impreso para repartir en nuestro sector. Lo seguiré haciendo mientras pueda y con creciente entusiasmo. Quizás hay por ahí otro varón que por un año ha estado pidiendo cada noche: Señor sálvame, y muéstrame dónde debo congregarme. Entre tanto a todos los lectores se les ha hecho saber que hay un Dios en el cielo, y que espera de ellos una respuesta. De modo que no tendrán excusa.
¿Vale la pena invertir en literatura? Usted tiene la palabra. Dios le bendiga: Pastor Verde
por M. F. Verde. | May 7, 2010 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia
¿Qué es primero?
¿Arreglar vidas o predicar el Evangelio?
Existe una tendencia sutil que resta buenas oportunidades de presentar el Evangelio y hasta es motivo de que algunos que se acercan a la iglesia, buscando una opción para solucionar sus problemas, se retiren frustrados, porque lejos de ser ayudados; son heridos, y a pesar de que en la iglesia se predica la Palabra del Dios de amor, muchas veces no tienen la capacidad de discernir su verdadera necesidad y tampoco alcanzan escuchar el grito de auxilio de sus almas.
Estoy hablando de la tendencia de arreglar vidas antes que presentar el Evangelio.
Es decir; para los varones: no se vista de esa manera, no utilice ese tipo de camisetas, no hable de ese modo, córtese el pelo, rasúrese, no use ese peinado. Para las mujeres: no se pinte de ese modo, no utilice ese tipo de joyas, no se recorte el cabello, no venga a la iglesia vestida de ese modo. Ya no fume, no vuelva a tomar, no siga usando drogas, no baile, no vaya al cine, no vea televisión, no juegue a la lotería, cásense primero, y la lista puede crecer y crecer.
Es como si alguien hubiera mandado a la iglesia: “¡Vayan por todo el mundo y arreglen el mayor número de vidas que puedan” !-¡Pongan esas vidas en orden!
Si habláramos de cosas; es seguro que uno puede arreglarlas. Ponerlas en orden tomará muy poquito tiempo y trabajo, pero al fin se arreglan u ordenan. Las cosas no tienen sentimientos, ni voluntad, ni costumbres; entonces no pueden resistirse, incomodarse; ni tampoco pueden ser heridas u ofendidas.
Las personas son mucho más complicadas. Cuando alguien trata de intervenir en su estilo de vida para señalar sus errores, se defienden, argumentan, se resisten y finalmente muestran sus preferencias haciendo uso del derecho que les asiste de vivir como les place. Aunque en lo profundo de su alma deseen salir del enredo en que se encuentran, normalmente no están dispuestos a aceptar que de entrada se les señale lo que están haciendo mal, lo que tienen que corregir o lo que tienen que hacer.
En casos así, hay que decidir si se comienza por intentar arreglar su vida (lo cual demandará señalar sus malas costumbres y decirles cómo deben ser y actuar); o primero se les presenta el Evangelio de gracia para que sus pecados sean perdonados y vengan a ser salvos.
Nunca debemos olvidar que la verdadera necesidad de las personas es espiritual y no se soluciona con un simple arreglo de su forma de vida. Ellos requieren la regeneración. Esto significa nuevo nacimiento; ser hechos de nuevo; y eso sólo Dios lo puede hacer. ¡Dios no repara, Dios crea una nueva criatura! Según 2 Co 5:17. Dios no reacomoda, ni parcha, ni remienda, Él hace de nuevo a la persona por dentro.
Arreglar una vida es como poner un parche, hacer un remiendo; disimular la falta, improvisar una solución. El mal estará ahí pero encubierto. Eso es precisamente lo que Jesús no hizo con la clase farisea que no era mejor que cualquier Barrabás de su época ni de la nuestra. Realmente el pecado de aparentar piedad no es menos grave para Dios que el de demostrar con uso de flagrancia que uno es mentiroso, drogadicto, borracho, adultero, o ladrón. Jesús dijo: – “El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos”. Rehusando así, cualquier intento de reparar sus vidas. Eso sí; siempre estuvo listo hasta altas horas de la noche para recibir a cualquier fariseo como Nicodemo que viniera abriendo su corazón a la Palabra de Dios, para predicarle el Evangelio de Gracia. Lo que realmente necesitan las personas es nacer de nuevo -le dijo Jesús a Nicodemo-. De nuevo no intentó arreglar su vida sino que naciera de nuevo. Si la persona escucha primeramente el Evangelio y cree en el Hijo de Dios, será salvo: Posteriormente el ministerio del Espíritu santo, la asimilación de la Palabra de Dios, el trabajo pastoral cuidadoso, y el discipulado amoroso de algún hermano o hermana según sea el caso, darán como resultado un estilo de vida diferente y opuesto al del momento del encuentro con Jesucristo. Solo que esto puede tomar varios años y demanda mucho amor, paciencia, y constancia del creyente y de la iglesia para llevarlo a la madurez de carácter.
Arreglar vidas; es decir: que adquieran una conducta aceptable para que después acepten a Cristo, puede producir muchos más “Iscariotes” de los que uno puede imaginarse. Todo mal estilo de vida procede del interior del hombre. Barnizar una vida con una nueva conducta no soluciona nada; al contrario, la empeora.
Es innegable que los que necesitan a Cristo necesitan también algún arreglo en su estilo de vida; no es raro, simplemente porque vienen del mundo; solo digo que en vez de empezar por arreglar sus vidas; primero presentemos el Evangelio. Por si tal vez quiera Dios hacerlos de nuevo.
Dios le bendiga…Pastor Verde
por M. F. Verde. | Oct 30, 2009 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia

SENCILLO.
Los tiempos modernos incitan a veces elaborar proyectos que resultan ser un verdadero desafío a las capacidades de creatividad y liderazgo; un quebradero de cabeza para los pastores y líderes de servicio cristianos.
¡HAY QUE TENER UNA VISIÓN GRANDE PORQUE TENEMOS UN DIOS GRANDE!
He escuchado, y leído esto cientos de veces. También he oído y leido hasta memorizar:
-PARA HACER GRANDES COSAS HAY QUE PENSAR EN GRANDE.
Y ahí caemos muchos; estas filosofías nos atrapan. Hacemos un gran esfuerzo; nos rompemos la cabeza y proyectamos obras grandiosas que demandarán a veces millones de dólares para realizarse. Comprar grandes propiedades, construir grandes y funcionales edificios, para la instalación de grandes y modernas oficinas, comprar unidades móviles adecuadas y equipos de comunicación y cómputo sofisticados, y seguramente también, la contratación de una decena de colaboradores calificados para la misión que emprendemos. Lo malo es que casi siempre se parte del más redondo y grande… cero.
En una escala más típica, más común; la mayoría de los líderes tiene la “visión” que si consiguen un gran templo terminado, la obra de “hacer iglesia” se facilitará. (Quienes nos congregamos en un templo propiedad de la iglesia podremos afirmar o aclarar tal supuesto).
Permítame compartirle algunas ideas.
Indudablemente que como iglesia, no podemos aislarnos de las situaciones y necesidades que experimenta la sociedad que vive alrededor nuestro. Ellos son el objeto del amor de Cristo y nosotros debemos amar lo que Él ama. La iglesia debe estar atenta, consciente y atender en la medida de sus posibilidades, las necesidades reales de la sociedad en la que está ubicada. Escuelas, hospitales, orfanatorios, comedores, refugios, campamentos hogares para huérfanos y ancianos son solo algunos ejemplos de lo que puede estarse necesitando ahí afuera de nuestra congregación. Pero la atención de estas necesidades exige grandísimos esfuerzos en todos los sentidos. Aunque importantes y necesarios tales emprendimientos; no debemos hacernos perder de vista que son solo accesorios que la iglesia implementa para demostrar el amor de Cristo a su comunidad, Participar en la provisión para estas necesidades con la finalidad de facilitar el acceso a la satisfacción de la verdadera y más grande y urgente necesidad del ser humano que es la salvación de su alma, lo cual demanda una de las dos funciones medulares de una iglesia: Predicarles el Evangelio.
Involucrar a la iglesia en proyectos colaterales a esta encomienda del Señor, debe ser resultado de la absoluta certeza de que Dios le ha designado para una empresa de este tipo; una clara visión de la problemática a resolver; de alguna necesidad qué cubrir. Demandan establecer una visión clarade la misión a realizar y las estrategias adecuadas para conseguir las metas deseadas. Muy importante será establecer también el mecanismo para aprovisionarse de los fondos monetarios que demandará el proyecto sin duda alguna.
Si los proyectos no están inclinados a resolver problemas específicos, ni a satisfacer alguna necesidad específica de la iglesia o de la gente que forma la sociedad que rodea a la iglesia con miras a su evangelización; entonces hay que revisar su verdadera motivación antes de dar un paso más. Ya que como cualquier empresa humana, puede funcionar o no. Si funciona será un gran motor para la iglesia; si fracasa no solo representará un retroceso, sino que se llevará entre los aparejos el testimonio, el ánimo, y posiblemente la unidad de la congregación.
SENCILLAMENTE
Para hacer Iglesia local en cambio, solo es necesario asegurarnos que las acciones a tomar queden dentro de la visión preestablecida en Nuevo Testamento.
Para ser sincero; creo que si de hacer iglesia se trata (Puedo equivocarme, y ruego me dispense si lo hago) según lo veo; realmente no requiero tener una visión literalmente propia.
Permítame recalcar que estoy hablando de “hacer iglesia” local.
En su libro Mi Experiencia Con Dios Henry T. Blackaby dice algo que impactó mi manera de pensar en cuanto a visión: El dice: – Vea donde está trabajando Dios y métase ahí. ¡Uy! Esto era totalmente opuesto al modo en que estaba haciendo las cosas hasta entonces, lo que hacía normalmente era: Dios, aquí está lo que he planeado; lo único que necesito ahora es que lo bendigas es decir: solo me falta que tú te involucres en esto (ja, ja, ja, ). ¿Parece ridículo? Bueno; esta era la forma en que había hecho muchas cosas en mi ministerio. Pero como resultado del conocimiento del enfoque de Blackaby, ahora creo que si alguna visión requiero es esta: la capacidad de ver donde está obrando Dios. Pero aun mejor: la capacidad de estar atento a cada situación en la que me veo involucrado para sacar el mayor provecho para Dios. (Porque Dios está ahora mismo obrando en todas partes y lo único que falta es que yo abra los ojos) Para esto Blackaby cita ejemplos bíblicos de liderazgos claves como el de Noé, Abraham, Moisés, etc. Donde ninguno comenzó nada por su propia visión y cuenta. Siguieron instrucciones que Dios les daba de acuerdo a Su visión y su propósito; conforme al ritmo de su voluntad. Ninguno estaba creando proyectos para poner a funcionar cuando Dios decidió involucrarlos. Vino a ellos y les dijo te quiero para esto y punto. La duración, vigencia, desarrollo y logros de sus ministerios fue de acuerdo a la visión del plan de Dios y no por la visión, el esfuerzo o la prisa que cada uno pudo imprimir a su servicio. Cuando Dios quiere ponerle velocidad a su proyecto capacita misteriosamente al varón o varones que usará para causar la “explosión” que planeó. Tal es el caso de Juan El Bautista, los primeros apóstoles o Pablo que fue el último de ellos, por ejemplo.
Hasta donde el Señor dejó las cosas en el libro de Hechos capítulo 28, lo único que tenemos que hacer es sumarnos a lo que él estaba haciendo (y es que la obra de Dios es desde la eternidad, hasta la eternidad según Efesios 1). No hay nada nuevo bajo el sol, y eso; literalmente.
Sin duda el proyecto divino para hoy se llama Iglesia, la cual debe ser edificada ladrillo por ladrillo, paso a paso, día a día y nosotros somos los comisionados para esa labor. Cualquier otro enfoque puede resultar original, rimbombante, brillante, ambicioso, llamativo, estratégico, inteligente y mucho más, pero Dios persiste desde hace dos mil años (tiempo de hombre) en sacar adelante un solo proyecto: “¡Edificar La Iglesia!”
Creo firmemente con relación a la tan citada «Gran Visión» en los tratados modernos de liderazgo cristiano, que “para hacer iglesia”, necesitamos asegurarnos, hoy más que nunca, que “nuestra visión” se ajusta al proyecto establecido por Dios. Que está fundada en la visión de Él, y no en la nuestra; si es que ha de prevalecer y llevar frutos al cielo.
La iglesia no puede fracasar porque es efecto de la visión y del esfuerzo de Dios y no nuestro. Por tanto es seguro involucrarse en su edificación. ¡LA IGLESIA COMO TAL NO FRACASARÁ NUNCA!
PERO TENER CLARO LO QUE ES LA VISIÓN DE “HACER IGLESIA” Y LO QUE ES LA VISIÓN DE “INVOLUCRAR A LA IGLESIA EN OTROS PROYECTOS” ES SUMAMENTE IMPORTANTE.
En ese sentido, tengo que reconocer que yo no he sido llamado a inventar nada. Fui escogido por Él para seguirlo a Él, para andar como Él anduvo, para vivir como él vivió, para ser como él es, para amar lo que Él ama, para servir como él sirvió. En el tengo mi ejemplo. (Aunque me está costando muchísimo lograrlo)
En serio creo y afirmo que (yo) no fui llamado a crear nada. Todo está dicho en el Nuevo Testamento. Lo que haga dentro del ministerio debe tener forma de iglesia y ser como debe ser la iglesia. El resultado es para la iglesia, y la iglesia es de Cristo. Yo pertenezco a Él y lo que hago debe ser como él lo estableció. La iglesia debe ser una asamblea en la que se adora a Dios en espíritu y en verdad. Debe fomentar la maduración del carácter de cada persona que forme parte de ella; algunas veces con puro gozo y otras también con lágrimas. Aun este sitio web persigue el objetivo de mantenerse dentro de la línea de la visión de Él en cuanto a la iglesia y todo lo que escribo y comparto es desde la iglesia; y para la iglesia, y me da pánico que así no fuera.
La iglesia tal como fue establecida, es la columna y el baluarte que sostiene la verdad en este mundo, da a conocer el plan de salvación en todas direcciones y es la encargada de presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús Según colosenses 1:23 ¿Es poco este proyecto para intentar abrazar otros? A mí me parece que mi vida toda, es nada que aportar para desarrollar un proyecto como este; rebasa mi capacidad y vigencia, soy intrascendente, y sin embargo así es; porque es parte del proyecto divino. (Hasta hoy no conozco a un líder cristiano de doscientos años ji, ji, ji,-perdón por la nota chusca)
HACERLO SENCILLO ES:
Mantener claro en la mente, que “hacer iglesia” no obliga a abrazar grandísimos proyectos si Dios no nos ha capacitado y específicamente llamado para ello. Sí, en cambio; todos hemos sido llamados para “hacer iglesia”; lo cual no demanda ni visión propia, ni grandes proyectos,. Dios no exige esta clase de esfuerzos, ni nunca pedirá lo que no podemos hacer por que Él no nos dotó de lo necesario.
HACER IGLESIA ES ALGO SENCILLO QUE TODOS PODEMOS Y DEBEMOS HACER. Mire si no es así.
Hacer iglesia requiere Evangelismo, y discipulado. Y ambos demandan la Palabra de Dios, el ministerio del Espíritu Santo y un cristiano obediente, sencillo como paloma y prudente (maduro; o poco menos) como serpiente. Mateo 10:16
La Palabra ya estaba en el mundo antes que yo naciera, El Espíritu Santo se movía sobre la faz de la tierra antes que Dios creara al hombre; es eterno, lo único que me toca a mí, es ser un cristiano a la medida, y enseñar a otros las mismas cosas que en mí son verdad. ¿Difícil?
¡No hombre!
HAGÁMOSLO SENCILLO
A menos que sepa con certeza que Dios le dotó de alguna capacidad para realizar algún proyecto y esté seguro que le designó para hacerlo, hágalo sencillo. Quítese de encima cargas innecesarias que pueden abrumarle, y consumir su vida; su energía física, emocional y espiritual; planeando diez mil cosas hasta el estrés y sufriendo porque no las alcanza.
Ajústese al manual de instrucciones. Cuando hagamos Iglesia; todo está dicho.
Tome su biblia y háblele al primero que encuentre, sobre la muerte de Cristo en la cruz, dígale que al tercer día resucitó de los muertos, que lo hizo para pagar el precio de sus pecados y que si cree en Él no será condenado, mas tiene vida eterna.
Si cree y acepta a Cristo como su Salvador, comience a enseñarle a vivir considerándolo su Señor cada día. ¡HÁGALO AHORA MISMO!
Eso es todo; Ha comenzado a hacer iglesia; Con la visión de Cristo:
¡Hágalo Sencillo!
Dios Te bendiga.
Pastor Verde.