La Estrategia Oculta en los Evangelios

La Estrategia Oculta en los Evangelios

Cómo la Estrategia Oculta en los Evangelios transformó el Discipulado Pastoral en Coacalco.


La Estrategia Oculta

Testimonio del Pastor Rodolfo Bustos Estudillo. (Pastor de la Iglesia Bautista El Renuevo, Coacalco Estado de México).

Le comparto mi experiencia al través del estudio de «La Estrategia Oculta en los Evangelios»:

En primer lugar creo que fue el Señor quien me permitió enterarme de este valioso recurso que me ha ayudado
a aclarar el enfoque y la estrategia que debo tener para realizar el ministerio.

Volver a leer los evangelios y reflexionar en cómo Jesús formó a sus doce y buscar la manera de
aplicar dicho proceso con los miembros de la iglesia comenzando por el liderazgo, ha sido un desafío que ha
renovado el gozo y el compromiso de llevar adelante el extendimiento del Reino de Dios.

El estudiar «La Estrategia Oculta en los Evangelios» ha sido para mí un deleite y algo muy instructivo que me ha conducido
a replantear tanto el estilo de vida de un verdadero discípulo de Jesús como el plan de trabajo para la Iglesia.

En nuestra Iglesia hemos comenzado a implementar con los líderes dicha estrategia y están respondiendo con entusiasmo
y compromiso. Oramos que el Espíritu Santo haga una transformación profunda en los miembros que se han alistado
en este discipulado y pronto comencemos a ver el fruto que glorifique a Dios, discípulos que hacen discípulos.

Recomiendo ampliamente el curso a los pastores y líderes de la Iglesia que quieran realmente cumplir la Gran Comisión
al estilo de Jesús.

Extiendo una palabra de gratitud y reconocimiento al pastor Manuel Verde por compartir con el pueblo cristiano su valiosa experiencia
y discernimiento en la Biblia que le ha dado el Señor a fin de extender la Obra.

Atentamente: Rodolfo Bustos Estudillo. (pastor de la Iglesia Bautista El Renuevo, Coacalco Estado de México).

Discípulos 50/50

Discípulos 50/50

Discipulado 50/50: Más que Enseñanza, una Relación Viva

Cuando se habla de discipulado, muchos piensan rápidamente en unas cuantas lecciones básicas que se dan al inicio de la vida cristiana, con el objetivo de llevar al nuevo creyente al bautismo. Sin embargo, una vez que se bautiza, solemos dejarlo a su suerte, esperando que asista fielmente al culto el resto de su vida. Si lo hace, asumimos que está bien y creciendo; si no, lo clasificamos como «amante del mundo». ¿Te das cuenta? ¡Le llamamos discipulado a unas cuantas lecciones!

Es cierto que algunos se apartan de la voluntad de Dios, pero la pregunta es: ¿Ocurre porque nunca fueron realmente discipulados?

El modelo de Jesús: discipulado en acción

Jesús dedicó tres años de su vida a formar discípulos. Pero su discipulado no terminó con su ascensión; el Espíritu Santo lo continuó desde Pentecostés. Aún después, cuando Pedro tuvo la visión del lienzo con animales inmundos (Hechos 10), seguía siendo discipulado.

Discipulado es 50% enseñanza y 50% relación

El discipulado efectivo es mitad enseñanza bíblica y ética, y mitad relación interpersonal genuina, intencional y afectuosa.

Cuando compartes el evangelio y alguien acepta al Señor, prepárate para invertir, al menos, tres años de tu vida en esa persona. Jesús pasó ese tiempo con sus discípulos, viviendo con ellos. Nosotros no podemos estar 24/7 con los nuevos creyentes, pero el tiempo y la dedicación siguen siendo clave para formar verdaderos seguidores de Cristo.

El proceso de discipulado: enseñanza y acompañamiento

Necesitarás un material doctrinal bíblico que conozcas bien. Empieza con lo básico, guíalos al bautismo, y luego fortalece su fe con enseñanzas sólidas. Pero recuerda: el discipulado no termina con el bautismo.

Nuestro curso gratuito incluye 35 temas. Trece antes del bautismo y veintidós después. Este proceso puede llevar más de un año, ya que algunas lecciones tendrán que esperar si surge una necesidad personal que requiera atención inmediata. La relación siempre tiene prioridad. Incluso Jesús sanó a la suegra de Pedro antes de enseñar. ¡Eso es discipulado!

La prueba final: amor sincero

Cuando llegó el momento del «examen» de Pedro, Jesús no le preguntó cuánto sabía, sino: «Pedro, ¿me amas más que estos?» La verdadera prueba del discipulado es el amor: hacia el Señor y hacia quien te formó.

Si alguien no puede amar a su mentor espiritual, ¿cómo podrá amar a Dios a quien no ha visto, o a otros que nunca invirtieron en su vida?

Aplica el discipulado 50/50 y transforma vidas

Comienza hoy a practicar un discipulado equilibrado: 50% lección, 50% relación. Verás frutos duraderos y gozarás del privilegio de formar verdaderos seguidores de Cristo.

Dios te bendiga.

Pastor Verde

 

¡Cómo hacer discípulos!

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¡COMPLETAMENTE GRATIS¡

Lecciones para discipular o evangelizar.

 

Planes de discipulado hay miles.

El asunto es tomar uno; revisarlo, y salir a la calle a comenzar.

Este es el verdadero reto de la mayoría de nosotros los cristianos. Nos quedamos con nuestros folletos, planes, y librotes de discipulado guardados en nuestras casas.

Planes de discipulado hay miles: Unos muy complicados en su forma. Otros mejor enfocados para la comprensión del que discipula. Otros: muy extensos, y algunos más profundos, más doctrinales, y claro, también los hay muy buenos pero muy caros.

Muchas veces invertí en un librote o en un montón de copias y todavía no era seguro que la persona seguirá hasta el final. Así que muchas veces acabé perdiendo mi librote o mi montón de hojas engargoladas, porque aunque después de la tercera lección no siguieron, el libro que les dí no pude recuperarlo porque lo habían usado como calce para una de las patas de la mesa o algo así. Ja, ja, Así es esto del discipulado “a veces”.

El otro detalle es que no siempre hay miles de cristianos que quieran discipular. No estamos para desperdiciar esa disposición.

Si tú eres uno de ellos; si lo que quieres es llevar a una persona desde su evangelización hasta su bautizo e integración a la iglesia; si casi no puedes invertir por limitaciones de plata. No pierdas más tiempo; ¿Qué pierdes si pruebas éste? ¿Cuánto te cuesta? ¡No te cuesta Nada descargarlo!

Aquí en Mérida, Yucatán, México; cada vez que lo comparto, le saco una fotocopia a la lección del día. Como es de los dos lados de la hoja tamaño carta me cuesta sesenta centavos de peso mexicano en cualquier papelería y listo. Si la persona sigue adelante hasta la lección quince y obedece al Señor en todo; su rescate e integración a la iglesia me cuesta un total de   NUEVE PESOS. ¡Así como lo oyes! Si Dios lo salva,  pone a trabajar al “comité de fiestas celestiales” ese día. Ja, ja, ja ¡Gloria a Dios! Si lo integra a la iglesia, puedo haber pescado un futuro obrero que podría traer miles a sus pies. (Nunca sabemos a quien pescamos con la red del Evangelio) ¿POR NUEVE PESOS? ¿VALE LA PENA? Si tienes tiempo responde la pregunta. Y eso que aun te queda el recurso de cobrarle a la persona el costo de las fotocopias lo cual no sería injusto, aunque ya ves que no lo hago.

¿Hay otros planes, cursos, series, libros etc. Para discipular? -Sí. ¡Miles! Escoge el que quieras pero… ¡COMIENZA POR EL AMOR DE DIOS!

Lecciones para discipular o evangelizar.

 

Dios te bendiga: Pastor Verde

Comienza a hacer discípulos.

Comienza a hacer discípulos.

¿Tu iglesia practica el discipulado? Descúbrelo y comienza a hacer discípulos

Si estás por iniciar en el hermoso llamado de hacer discípulos, uno de los primeros pasos importantes es reflexionar sobre el tipo de iglesia a la que perteneces. Esto marcará la manera en que puedes comenzar y avanzar en tu ministerio.


1. Si tu iglesia ya tiene un sistema de discipulado… ¡Eres bienaventurado!

Algunas iglesias ya cuentan con un plan estructurado de discipulado. Si este es tu caso, ¡felicidades! Lo más probable es que discipulados.com sea un recurso adicional que pueda motivar, capacitar y complementar lo que ya estás recibiendo en tu congregación.

Estas iglesias suelen tener materiales oficiales para hacer discípulos, y estarán a tu alcance conforme te capacites y avances en tu ministerio. Además, suelen tener una cultura activa de apoyo, donde el pastor y otros líderes entienden la importancia del discipulado y apoyan el proceso.

En este contexto, tu éxito dependerá principalmente de tu dedicación, constancia y comunión con Dios. Tú marcas el ritmo y la profundidad del trabajo que haces para Cristo.


2. Si tu iglesia no tiene un enfoque claro en el discipulado…

Por otro lado, si tu iglesia está más enfocada en aumentar la asistencia a los cultos, eso no está mal, pero puede presentar un reto. En estos casos, muchas personas terminan creyendo que la vida cristiana solo se trata de “ir a la iglesia los domingos”. Pero la verdad es que la vida cristiana va mucho más allá.

Aquí es donde se necesitan discípulos maduros que caminen uno a uno con los nuevos creyentes, enseñándoles a vivir la fe en lo cotidiano y a crecer “de gloria en gloria” hasta llegar a la madurez en Cristo.


3. Discipulados.com: tu aliado si estás comenzando

Si tu iglesia aún no tiene un plan de discipulado establecido, no te preocupes. En discipulados.com encontrarás todo lo que necesitas para comenzar:

  • Materiales para nuevos creyentes

  • Guías para llevar a otros a la madurez en Cristo

  • Acompañamiento, consejería y oración ministerial

  • Todo de forma gratuita

Estamos aquí para ayudarte a iniciar este ministerio poderoso y transformador, aunque al principio no recibas el reconocimiento que mereces. ¡Jesús también comenzó con uno a uno!


4. No te desanimes: el discipulado vale la pena

Sabemos que en iglesias centradas en eventos masivos, puede ser difícil que valoren el trabajo personal con cada creyente. Pero si perseveras con amor, fe y obediencia al Señor, llegará el momento en que veas fruto: personas maduras y comprometidas con Dios, como tú.

Recuerda que Jesús también comenzó con un pequeño grupo. Tú también puedes hacerlo.

Pastor Verde.

Condiciones para hacer discípulos

Condiciones para hacer discípulos

En el ministerio de hacer discípulos intervienen dos elementos humanos y obviamente Dios mismo.

Jesús dijo en Juan 17:6, 9 y 12…

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. V.6
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, V.9
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. V.12.

No hay que dar muchas vueltas para darnos cuenta que el Señor Jesús atribuye al Padre el haber contactado a algunos para hacerlos sus discípulos.

Es Dios quien nos concede el honor y privilegio de trabajar no solo «con», pero “en” las personas que Él tiene a bien poner a nuestro cuidado y ministerio discipular. Claro; esto no implica que debo estar inmóvil esperando que alguien venga a mi casa un día rompiendo la puerta, y me suplique con ojos desorbitados que le enseñe la Palabra;  ja, ja, -probablemente nunca ocurra- sino que tengo que pedir a Dios que me conceda la oportunidad de ejercer lo que de gracia me ha dado:  –el modo de hacer discípulos– a algunas personas que Él ponga a mi alcance; en mi andar diario en su presencia. Pidiéndoselo con toda clase de ruegos. Porque Él es quien los ha ganado con su propia sangre, y suyos son.

Una vez entendido lo anterior pasamos a los dos elementos humanos que intervienen. Uno es el discípulo maestro, el otro es el nuevo discípulo, el que aprende del primero.

El Discípulo maestro

Hay un orden en el proceso de hacer discípulos y es el siguiente: El discipulado comienza con el discípulo que enseña, no con el que aprende. Es él quien tiene que asegurarse que su relación con Dios sea buena, que sus motivos para enseñar sean espirituales y que sus objetivos sean honrar a su Dios, Señor y Salvador. Si invertimos este orden y pensamos que el discipulado iniciará cuando surja alguien para ser entrenado, entraremos “fuera de tiempo”. El discípulo maestro tiene que prepararse y sostenerse en buena comunión con Dios, antes que tenga siquiera una idea de quien es el primer discípulo que Dios va a poner en su camino para entrenar. (Quien haya crecido en una iglesia de discipulados, sabe esto muy bien; pero si no; es indispensable mencionarlo)

El Nuevo Discípulo

Esta persona tiene que haber sido “movida”, “tocada” o “llamada” por Dios a su servicio. Es verdad; muchos son llamados, pero solo llegan a ser discípulos maestros o líderes de servicio quienes responden de inmediato con un sí rotundo, y sin pretextos al llamado de Dios.

Mira: para atraer gente hacia el Evangelio, normalmente las iglesias estamos dispuestas a hacer muchas cosas a veces chistosas: Nos disfrazamos de payasos, de bomberos, hacemos teatro, show de títeres y mucho más. Eso está muy bien, y pienso que todavía se puede hacer más si es necesario; siempre y cuando se haga para que los de afuera de la iglesia tengan oportunidad de escuchar el Evangelio y ofrecerles la salvación. -Personalmente, no me anima mucho hacerla de payaso para divertir y retener a los que ya están dentro de la iglesia-.

Cuando de discipular se trata es completamente diferente. No es cosa  de andar persiguiendo a alguien insistiéndole que nos de la oportunidad de enseñarle. De rogarle todo el tiempo, pasando por alto que no nos reciba, que nos deje esperando en la puerta, que no llegue a la cita, o que tratemos de engatusarle con comidas o regalitos. No, definitivamente no. Tampoco presionándole de algún modo; no, mil veces no. Cuando de hacer discípulos se trata, tiene que haber un interés genuino en la persona. Debe desear ser discipulada. Debe anhelar aprender, servir a su Señor, conocerlo más y decirles a otros su maravillosa experiencia de haber sido encontrado y salvado por Él.

En Juan capítulo 1 del verso 35 en adelante encontramos:

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí
(que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque
era como la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían
seguido a Jesús.

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es,
el Cristo).

42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado
Cefas (que quiere decir, Pedro).

Analizando lo anterior, vemos que a Juan el bautista le bastó señalarles quien era el Cordero de Dios y ellos de inmediato lo siguieron. No encontramos nunca al Señor rogándole a alguien que lo siga. Casi puedo asegurar que si quien intentamos discipular, no muestra un vivo interés en invertirse sirviendo al Señor, es mejor que el discípulo maestro  invierta su tiempo en otro aspecto del ministerio en tanto sale uno que ponga el corazón en esto.

Hacer discípulos es asunto serio, trascendente. No se puede realizar… 1) Si Dios no nos los concede, 2) Si nosotros no estamos preparados (aunque no se requiere pasar años aprendiendo para comenzar a testificar) o 3) Si el nuevo no se interesa y compromete. ¡Comienza Ya!

Pastor Verde.