Muchas veces me he sorprendido a mí mismo haciendo el ministerio de modo que no he razonado. Simplemente pongo a funcionar lo que de alguna manera he sabido; Pero no puedo precisar el orígen ni el motivo; No produce resultados pero se tiene que hacer.
Alguien dijo: Las tradiciones son el medio por el que los muertos viven; y los vivos mueren.
Hace años alguien observó que alrededor de una banca en cierto parque habían dos soldados fuertemente armados custodiándola celosamente; y que había tres cambios de guardia al día . Esto le hizo pensar al observador que esa banca debía tener una importancia estratégica en aquel lugar. Así que se dio a la tarea de investigar sobre el asunto. Para su sorpresa ni los guardias ni las personas que pasaban por ahí pudieron darle una respuesta. Fue así; hasta que le preguntó a una persona que lo canalizó al empleado de mantenimiento de mayor antiguedad del parque . -El seguramente sabrá informarle le dijo. Se dirigió al taller donde se encontraba la persona y le preguntó: -Señor, me han informado que usted es el empleado con mayor antiguedad de este parque ¿Es así? – Si; efectivamente -le respondió muy amablemente. -Muchas gracias; le correspondió el interesado. Dígame una cosa por favor: ¿Por qué se vigila tan celosamente esa banca del parque y no todas? -Ahh; jovencito;- respondió el empleado esa es una historia muy larga; de hecho a mí me la contaron cuando comencé a trabajar en este parque hace 65 años. ¡Oh!-Exclamó sorprendido el investigador. ¿De verdad? -Por supuesto gruñó el anciano empleado Sucedió que hace trecientos años, se pintaron las bancas del parque de blanco, pero como la pintura tardó en secar, se destinó a un guardia para vigilar que nadie se sentará especialmente en esa que usted menciona, porque era la preferida de la reina; Nadie quería que su majestad se sentara en una banca con pintura fresca. A la mañana siguiente estalló la revolución y en una toma de decisiones al vapor el comandante dijo: Reforcemos toda guardia dentro de la ciudad y así se dispusieron tres cambios de guardia de dos oficiales cada una desde entonces.
¿Usted se ha sorprendido a sí mismo haciendo en su ministerio algo como esto?
¿Qué tal si se pregunta ahora mismo: Por qué hago lo que hago?






