Para Empezar a Discipular

 

¿Cómo empezar a hacer discípulos?

Uno de los primeros aspectos a considerar es el tipo de iglesia a la que perteneces.

Voy a ser claro y respetuoso: tu iglesia puede ser una que practique el discipulado de manera estructurada.

Si es así, ¡eres bienaventurado! Es muy probable que los materiales de discipulados.com sean un buen complemento para guiar a nuevos creyentes. Generalmente, una iglesia que discipula ya cuenta con recursos oficiales para este propósito y los pondrá a tu disposición conforme te capacites y los apliques.

Pertenecer a una iglesia así es una bendición, porque “los obreros son pocos” desde hace mucho tiempo. Además, los líderes y miembros activos —incluyendo el pastor— se esforzarán por cuidar, instruir y fortalecer espiritualmente a quienes se sumen a la iglesia. En este caso, el éxito de tu labor discipular dependerá de tu relación con Dios, tu constancia y tu amor por el Señor y por los demás. En otras palabras, tú decides cuánto tiempo y esfuerzo dedicarás a hacer discípulos.

Ahora bien, si tu iglesia se enfoca más en llenar los cultos, eso no está mal, pero alguien debe trabajar con las personas más allá de las reuniones. Si no, los creyentes pensarán que la vida cristiana se reduce a asistir a los servicios, especialmente los domingos. ¡Eso es un error fatal!

Para evitarlo, se necesitan discípulos maduros que acompañen a los nuevos creyentes y los guíen en su transformación espiritual. Estos mentores deben “usar bien la Palabra de verdad” para ayudarles a crecer “de gloria en gloria” hasta alcanzar madurez en Cristo.

Si tu iglesia no tiene un plan de discipulado, necesitarás materiales y asesoría para comenzar. En discipulados.com te ofrecemos todo lo necesario para guiar a un incrédulo desde su conversión hasta la madurez en Cristo. Contarás con nuestro apoyo, oración y consejería ministerial gratuita para que desarrolles un ministerio de impacto para el Señor.

Consideraciones importantes

  • Hacer discípulos es un trabajo individual, no masivo.
  • Las iglesias enfocadas en las multitudes pueden no valorar al principio el discipulado uno a uno.
  • Si perseveras, verás frutos: con el tiempo formarás un grupo de creyentes firmes como tú, lo que te dará fuerzas para seguir adelante.

Después de todo, Jesús mismo hizo discípulos de esta manera.

¿Listo para empezar?

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