Pongo a tu disposición el SEGUNDO de una serie de CINCO VIDEOS muy breves sobre la Persona y la obra del Señor Jesucristo.
LA IGNORANCIA ES CAUSA DE RECHAZO
He notado que la razón por la que mucha gente rechaza el Evangelio o cree falsedades, es porque ignora estas verdades. El propio testimonio del apóstol Pablo así lo demuestra…
EL TESTIMONIO DE PABLO
Antes, yo hablaba en contra de Cristo y lo perseguía con violencia, pero Dios tuvo misericordia de mí porque en ese tiempo yo no sabía lo que hacía, pues no era creyente. 1 Timoteo 1:13 Traducción PDT
UN CAMBIO SORPRENDENTE
Todo cambió en su mente cuando conoció la verdad sobre Jesús. Mira su respuesta:
¿Señor, qué quieres que yo haga? Hechos 9:6
DIFUNDE ESTAS VERDADES
La gente necesita conocer estas verdades para reaccionar positivamente cuando se les presente el Evangelio.
Con estos videos pongo a tu alcance texto bíblico, breve, directo, fácil de compartir y que cualquiera puede comprender. Compártelos con tus contactos inconversos para abonar a su salvación. Con creyentes, para que estos también los compartan con sus contactos y así, todos demos a conocer al Hijo de Dios.
CUMPLE TU PARTE
Deseo que te sean de utilidad para el cumplimiento que te toca en la «Gran Comisión»… Con todo afecto en Cristo.
¿Desde Cuándo Existe Jesús? Primero de CINCO VIDEOS
Saludos amados suscriptores.
Ponemos a disposición el primero de una serie de CINCO VIDEOS muy breves sobre la Persona y la obra del Señor Jesucristo.
Mucha gente ignora estas verdades y rechaza el Evangelio o da por ciertas una diversidad de falsedades. Mira esto en el testimonio del apóstol pablo:
1 Timoteo 1:13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.
Pongo a tu alcance texto bíblico, breve, directo, fácil de compartir y comprender para cualquiera. Compártelos con tus contactos inconversos o creyentes para que estos también los compartan.
Que te sean de utilidad para el cumplimiento que te toca en la «Gran Comisión» es mi deseo. Con todo afecto en Cristo…
Juan 3:36 «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».
Si salimos a la calle y preguntamos: “¿Crees en Cristo?”, la mayoría responderá: ¡Sí!
Y como la Biblia dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna», entonces… ¿significa que todos son salvos?
Pero si preguntamos: “¿Eres salvo?”, muchos dudarán o responderán honestamente: “No lo sé”.
En iglesias evangélicas, la mayoría afirmará que sí lo son. Pero si les preguntamos: “¿Cómo sabes que eres salvo?”, muchas respuestas caerán en esta lista:
Nací en una familia cristiana evangélica.
Me presentaron ante Dios cuando era bebé.
Hice una oración de fe.
Fui bautizado.
Soy fiel y nunca falto a la iglesia.
No le hago daño a nadie.
Ayudo al prójimo.
Doy mis diezmos y ofrendas.
¿Estas cosas, por sí solas, aseguran la salvación?
¿Qué dice la Biblia sobre cómo ser salvo? Juan 3:7-8: «Os es necesario nacer de nuevo… El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu».
Regla de interpretación: No debemos interpretar la Biblia según nuestras experiencias. Debemos interpretar nuestras experiencias según la Biblia.
Ejemplo: Decir que alguien murió trágicamente por tener pecado es usar la experiencia como base. En cambio, la Biblia dice: «La paga del pecado es muerte» y «Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios». Esa verdad nos incluye a todos.
Cuando alguien dice: «Soy salvo porque hice una oración hace años», está interpretando la Biblia desde su experiencia. Pero eso no es suficiente.
El nuevo nacimiento es como el nacimiento natural.
Cuando nacimos, no hicimos nada para lograrlo. Simplemente nacimos, y aquí estamos. Así también ocurre el nuevo nacimiento: Dios actúa, aunque nosotros no comprendamos cómo.
¿Cómo saber si soy salvo?
Piensa en el tiempo cuando no sabías nada de la Biblia ni de la salvación, pero Dios transformó tu corazón. Si no puedes recordar ese momento… sigue leyendo. ¡Esto es para ti!
Mi testimonio:
Una noche de octubre de 1979, tras un día frustrante en el trabajo en Tizimín, Yucatán, compartí la cena con un compañero llamado Silverio Millán. Me habló de Jesús y de su resurrección. Esa noche, por primera vez, entendí que Cristo está vivo. Olvidé mis problemas. Creí. Oré. Pero la semilla ya había echado raíz en mí. ¡Aleluya!
Siete cambios que el Evangelio produjo en mí:
Dios dejó de ser un concepto y se volvió el centro de mis pensamientos.
Nació en mí un deseo ferviente de conocer Su Palabra.
Apareció una necesidad constante de orar.
Comenzó un anhelo sincero de agradarlo y servirlo.
Mi conciencia del pecado se despertó. Comenzé a llamarle pecado al pecado, y a buscar perdón con pesar y arrepentimiento.
Mi fe en sus promesas ha crecido. Valoro lo que tengo, pero mi esperanza está en el cielo.
Nació un amor profundo hacia Dios, hacia la iglesia y hacia el prójimo.
¿Qué hice yo para esto?
¡Nada! Ni siquiera estaba contento. Él lo hizo todo.
Analicemos la experiencia a la luz de la Palabra:
Gálatas 3:5: «¿Lo hace por obras o por el oír con fe?»
Efesios 2:8-9: «Por gracia sois salvos… no por obras».
Tito 3:5: «Nos salvó… por su misericordia».
2 Corintios 5:17: «Nueva criatura es… todas son hechas nuevas».
Gálatas 2:20: «Cristo vive en mí».
1 Pedro 1:3: «Nos hizo renacer para una esperanza viva».
Romanos 8:16: «El Espíritu da testimonio… somos hijos de Dios».
Gálatas 5:22-23: «El fruto del Espíritu… contra tales cosas no hay ley».
¡Puedo decir, sin jactancia: «¡Sé que soy salvo porque no hice nada, Él lo hizo todo!»
Si basas tu salvación en lo que hiciste, considera este mensaje… y entrégate por fe a lo que Él hizo por ti.
Saludos mis amados hermanos y hermanas suscritos a Discipulados.com
Pongo a su disposición estos enlaces de videos breves para evangelizar a sus seres queridos, amistades y contactos en redes sociales desde sus dispositivos móviles, LapTop o PC.
En medio de esta pandemia, no queremos que nadie y menos nuestros amados, se queden sin escuchar nuevamente el mensaje que puede cambiar su eternidad.
Es Evangelio puro así que puede salvar a quienes más quiere.
Hoy difícilmente podemos salir a visitar. Testifique desde la comodidad de su hogar y desde su dispositivo móvil. Tómese unos minutos para enviarlo a sus contactos.
Puede enviar uno y después de unos días otro y otro más.
Dios sea glorificado con su evangelización digital.
El Poder del Evangelio No Está en el Escándalo, Sino en el Mensaje
Líder cristiano: ¿Cómo estás predicando el Evangelio?
En algunos círculos cristianos se ha vuelto común pensar que, al igual que con la oración, cuanto más se hable o se grite, mayor será la respuesta divina. Esta lógica se ha trasladado también a la predicación evangelística, donde se usan tonos amenazantes, gritos exaltados, golpes en el púlpito, dramatizaciones excesivas, e incluso actos como lanzar la Biblia al suelo o convulsionar en el escenario.
Muchos piensan que estas expresiones emocionales tienen poder para convencer a los oyentes. Pero la verdad es que el poder está en el mensaje del Evangelio, no en el espectáculo del predicador.
El mensaje del Evangelio no necesita adornos
Para anunciar eficazmente las buenas nuevas, hay cinco elementos esenciales que siempre deben estar presentes. Cuando estos son proclamados con claridad, no se necesita alboroto:
Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.
Jesucristo murió en la cruz para pagar el precio del pecado.
Fue sepultado, pero resucitó al tercer día, según las Escrituras. Sus discípulos lo vieron vivo, como testificó Pedro: «Nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos» (Hechos 10:41).
Es indispensable el arrepentimiento de los pecados.
Es imprescindible creer en Cristo resucitado como único Salvador.
Este mensaje, proclamado con claridad, sencillez y autoridad espiritual, es poderoso por sí mismo. No necesita artificios. El Evangelio transforma vidas cuando es anunciado con fidelidad.
El fruto viene del Espíritu, no del ruido.
Jesús dijo: «Yo os elegí y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto» (Juan 15:16).
Tú, líder cristiano, fuiste llamado para predicar el Evangelio, no para impresionar con emociones, sino para producir fruto eterno. Es el Espíritu Santo quien convence de pecado, justicia y juicio. El mensaje y el mensajero, bajo su dirección, son suficientes.
Dos claves para ser un mensajero eficaz.
Si deseas ser un instrumento útil en las manos de Dios, aquí tienes dos principios esenciales:
Mantén una comunión diaria y genuina con Dios.
Tu autoridad espiritual fluye de tu intimidad con Él.
Sé dócil a la dirección del Espíritu Santo.
Él guía, enseña y te da poder para testificar con sabiduría y gracia.
Conclusión
Líder, recuerda: el Evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). Anúncialo con reverencia, claridad y compasión. No necesitas el ruido del mundo para proclamar la paz de Dios.
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