Como Un Caleidoscopio

Como Un Caleidoscopio

Como un “caleidoscopio”

 

Un caleidoscopio es un juguete bien interesante y divertido. En realidad se usa para demostrar ciertos efectos físicos de la reflexión de la luz. Es un tubo con tres espejos unidos entre sí a lo largo del tubo en forma de triángulo y muchas piececitas de diversos colores colocadas sueltas en su interior en un espacio destinado para ello. Al girar este juguete, uno puede observar por la mirilla como las piececitas van formando figuras multicolores que nunca vuelven a repetirse. A cada leve giro una figura distinta. http://www.caleidoscopios.com

Quizás el cincuenta por ciento de las familias actualmente son comparables a un caleidoscopio. Cada una es distinta, no hay un patrón; son la figura que se formó tras el leve giro que les tocó vivir. Hay que aceptarlo: la familia de hoy es muy diferente a la familia de apenas nuestros abuelos. No es que hayan sido mejores y que no cometían barbaridades; definitivamente no,  pero tenían claras en sus mentes las reglas que quebrantaban cuando violaban los pactos matrimoniales y los afectos y compromisos familiares.

Ligeros pero sucesivos y constantes han sido los giros que han hecho que olvidemos ese estilo de vida apenas dos generaciones atrás. Hay tantas personas que viven bajo condiciones familiares tan diversas, que aun si habla uno desde la perspectiva de  las propias leyes civiles tocantes a la familia; no tarda uno en herir la susceptibilidad de alguien que ve las cosas como le ha tocado vivirlas  y no como debieran haber sido.  Hoy ni se conocen, ni se quebrantan reglas; todo se hace por derecho y en pleno uso de la libertad que cada individuo es digno de ejercer.

Lo más grave es que la situación tiende a empeorarse toda vez que esas mismas leyes civiles que por un lado establecen los principios que rigen la vida matrimonial y familiar tradicional,  al mismo tiempo van abriendo un abanico cada vez más amplio de opciones que se aparta más y más del  modelo original de la familia. El que Dios; (su Creador) estableció para ella.

Y es que además como mencioné: vivimos en la «Era de los derechos y  las libertades». Todo mundo habla de derechos y libertades pero nadie habla de las responsabilidades ni de la línea donde las libertades terminan. Tantos  derechos y libertades; nos están dejando más confundidos que nunca en temas “simples” y tan “viejos” (“primitivos” le llamarían otros) como el de la familia. Tocar el tema de la familia según el modelo bíblico se ha vuelto hoy muy complicado sin importar el ámbito.

Según lo veo; esto  deja abiertas LAS SIGUIENTES OPCIONES:

 

I DEJAR DE CASARCE

II DEJAR DE HABLAR DEL MODELO BIBLICO PARA LA FAMILIA

II AJUSTAR EL MODELO BIBLICO A LAS CONDICIONES DE VIDA ACTUALES

III SEGUIR INSISTIENDO EN LA ESTRUCTURA ORIGINAL

¿Qué hará la iglesia?… Medite en esto por favor…Continuará.

 Dios le bendiga: Pastor Verde

Primero La Familia.

Primero La Familia.

350px-familiaojeda1El primer empleo que tuve fue como vendedor de libros. Era sólo un adolescente. El entrenamiento fue tan efectivo que me sentía como «El vendedor más grande del mundo».

Recuerdo que por mi edad, el gerente de la empresa dudó en aceptarme entre su equipo de ventas. Creo que vio mi empuje y decisión y al fin me dio la oportunidad de iniciarme en las ventas tomando el curso de capacitación. ¡Qué día! Inolvidable.

¿Te imaginas quienes se enteraron primero de mi nueva carrera? ¡Claro! Mis padres y mis abuelos. Ellos fueron el blanco de mis prácticas de venta s y casi estoy seguro, si mal no recuerdo,  (han pasado cuarenta años) también fueron mis primeros clientes. Especialmente mi  abuelita estaba siempre lista para apoyarme, y darme ánimo en mis emprendimientos  de adolescente.

Los siguientes que escucharon las maravillosas bondades e información que contenían los libros que vendía fueron mis maestros y algunos amigos adultos que había logrado hacer a los 16. ¡Todo parecía tan fácil!  Era cosa de leer y decir  con el mayor entusiasmo y de la mejor manera posible el contenido de aquellos libros y colecciones. Algunos se  conmovieron con mi entusiasmo, otros tal vez se solidarizaron conmigo por compromiso, y la verdad; creo que a otros les dio pena no comprarme y al fin lo hicieron.

Sin duda, de modo natural, en esa breve etapa de mi vida, mi familia fue primero, mis amigos los segundos y los desconocidos los últimos.  Utilizo este relato para relacionarlo con el discipulado. He visto por años como los cristianos corren a la visitación «en frío», casa por casa como único recurso para hacer contactos y obtener decisiones de salvación. Lo cual es necesario y muy  bueno hacer pero sin olvidar a quienes de modo natural tenemos al alcance de la mano. Nuestros familiares y amigos. Ellos nos invitarán a entrar a sus casas de buen grado y nos escucharán sin desconfianzas. Si tan sólo hiciéramos una lista de todos los familiares, conocidos y amigos desde la infancia que pudiéramos contactar; la lista sería tan grande que no alcanzaríamos a visitar a todos los que vivieran en nuestra misma ciudad en todo un año.

Aquí hay otra costumbre lamentablemente perdida por la agitación de la modernidad de estos tiempos. Recuerdo las tardes en que salía con mi abuelita con el puro objeto de visitar a alguna de sus amistades. Esas visitas muchas veces se daban como consecuencia de un comentario como este: ¿Qué será de Socorro? ¡Hace tanto que no la veo! Este miércoles iremos a visitarla para ver cómo está. Como dije antes, esta es una hermosa costumbre parte de nuestra cultura perdida a través de los años que sería muy bueno revivir entre los creyentes para tomarnos un tiempo dedicado exclusivamente para visitar a nuestras amistades, tomar un café en casa o charlar en algún otro lugar reforzando las relaciones  para tener al fin la oportunidad preciosa de presentar el Evangelio a quienes nos conocen de años y amamos.

La visitación «en frío» y muchos procedimientos más, pueden y deben ser usados con tal que las personas lleguen a experimentar un contacto personal con Jesucristo. Solo que no cerremos el círculo, al contrario; abrámoslo a mayor número de opciones. La gente que me conoce se dispondrá mejor a escuchar mi presentación del evangelio, los  que me aprecian lo escucharán de buena gana (si mi forma de vida lo respalda), la gente que me ama, quizás esté dispuesta a recibirlo como Salvador. Empezar por la esposa, los hijos, los padres, los hermanos, los nietos etc. Deberá ser siempre  lo primero por que de todos los que queremos ver en el cielo cuando lleguemos; La Familia Es Primero.

Jesús dijo: «No soy enviado sino a las ovejas de Israel.»