¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

¿Frutos o Fruto del Espíritu Santo?

 

Por bastante tiempo he escuchado de parte de  muchos creyentes  referirse a “Los frutos del Espíritu Santo”. Se basan en  Gálatas  5: 22 y 23, donde se dan  nueve nombres a ¿nueve frutos? que el Espíritu Santo produce en los creyentes.

Creo que la foto del encabezado de este artículo proyecta la idea de que  la sandía puede  contener al mismo tiempo,  los sabores de una manzana, de uvas verdes  y rojas, de kiwi, de naranjas  y peras, y también sus texturas,  sus aromas, y los colores característicos de cada una. Se trata de un arreglo que alguien con  mucha imaginación y creatividad hizo para  proyectar una idea. Obviamente no es real. Nunca partiremos una sandía y brotarán de su interior todas las frutas que vemos en la imagen.

Pues bien;  resulta que el apóstol Pablo dice en Gálatas 5:22 y 23: -“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,?  mansedumbre, templanza”.

Solo que él  menciona “El Fruto”  y no “los frutos” del Espíritu . ¿Cómo debemos entender esto entonces? Bueno: me parece que puede ser explicado de manera muy sencilla.

Pensemos en una sandía nuevamente, pero esta vez en su estado natural,  para ilustrar  esta preciosa enseñanza de la Palabra de Dios.

Una sandía, siendo un solo fruto, lleva en su género diversas características que la hacen reconocible de inmediato. Dentro de sí misma encierra una diversidad de particularidades. Es decir: una sandía es por lo general una fruta ovalada, grande y pesada.  Tiene una cáscara algo dura aunque delgada de color verde que la recubre. Algunas veces esa cáscara presenta tenues rayas blancas hacia lo largo de toda la fruta, y cubre la parte blanda y casi insípida de color blanco que se encuentra en su interior. Esta pared blanca; a su vez, recubre la parte de color rojo tan deseada que es dulce, aromática y jugosa, a donde queremos llegar al cortar la fruta;  pero donde se encuentran también las semillas que no nos permiten devorarla con mayor rapidez. ¡Ja, ja, ja!

¡Un solo fruto pero con muchas características! ¿Lo vio?

Del mismo modo el Espíritu Santo produce su fruto en nosotros. Ese Fruto es  al mismo tiempo: amor, gozo, paz,  paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (o dominio propio). Un solo fruto con  varias características; varias características en un solo fruto.

Luego no son frutos sino: “El Fruto del Espíritu Santo”.

Si analizamos cada una de las nueve características del fruto nos daremos cuenta que conforman un carácter,  proyectan una personalidad, y esa personalidad una persona.

El fruto del Espíritu Santo no es ni más, ni menos, que el precioso y dulce carácter de nuestro Señor Jesucristo implantado sobre nuestro propio carácter humano  casi siempre  agrio, amargo, de olor no grato  y seco por las huellas de nuestros  pecados. (Tal vez alguna vez conozca a algún cristiano con un carácter así).

Es el Espíritu Santo quien reproduce en nosotros a través de “Su Fruto” “ese mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús”; y que se demanda que haya en nosotros en Filipenses 2:5. El fruto del Espíritu Santo  nos capacita para ejercer nuestros dones espirituales  Efesios 4:11 y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros …por ejemplo  y ministrar con eficacia y propiedad haciendo uso del carácter de Cristo, que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y dominio propio. Solo el carácter de Cristo contiene todos los atributos que menciona Gálatas 5:22 y 23 de modo perfecto.  Es “el” carácter  de Cristo y no “los caracteres de Cristo”.

Con el fruto del Espíritu, demostramos la presencia de Cristo en nuestro andar diario; en la forma en que realizamos nuestro ministerio y servicio, en el modo que tratamos a nuestro prójimo y nos conducimos en nuestros asuntos cada día.

¡EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO ES CRISTO EN NOSOTROS!

Dios nunca nos pide que seamos algo, o que hagamos algo, para lo cual no haya proveído el recurso. ¡Gloria a Dios! ¡Estamos completos en Él!

La obra del Dulce Espíritu de Dios, como siempre; nos sorprende. Y aun no acabamos de conocerle para darle toda la honra y la gloria que merece.

Publico esta nota para ilustrar con un ejemplo práctico lo que tampoco me fue fácil entender a mí. Es mi deseo que usted glorifique a Dios por el Fruto de su Santo Espíritu y refleje el carácter de Cristo en todo lo que hace.

Dios le colme de Él…Pastor Verde.

Palabras «Trinchera»

Palabras «Trinchera»

PALABRAS TRINCHERA
Palabras que encubren.

Checando el diccionario resulta que Trinchera significa: Zanja que permite disparar a cubierto del enemigo y que constituye una posición defensiva.
Desde una trinchera era  más fácil disparar con cierto grado de protección al no exponer el cuerpo al descubierto, lo que aumentaba las posibilidades de ser herido por el fuego enemigo.

Aplicado esto al modo de hablar, queremos decir; cierto tipo de expresiones que nos permiten lanzar recomendaciones, amonestaciones y hasta reprensiones de manera encubierta.

En el cristianismo, es fácil disparar una carga verbal sobre lo que debemos ser o debemos hacer, pero manteniéndonos ocultos en la trinchera de las palabras que expresan la idea de grupo.

Recuerde que una trinchera es una posición defensiva; no hay avance si se mantiene uno dentro de ella. En una batalla era indispensable dejar las trincheras para ganar terreno y ocupar nuevas posiciones hacia el frente, no sin correr el riesgo de ser herido en el intento, y de eso se trata este artículo. NORMALMENTE EVITAMOS  EXPONERNOS DIRECTAMENTE ; ESPECIALMENTE SI TEMEMOS QUE NO PUEDEN VER APLICADAS A NUESTRA  VIDA LAS  ACCIONES O RECOMENDACIONES QUE HACEMOS. Es por eso que mejor exhortamos ocultándonos en la trinchera de la primera persona del plural “Nosotros”.
¿Ha notado que cuando  hablamos de responsabilidades, deberes y culpas tendemos a utilizar palabras que expresan pluralidad; pero cuando hablamos de logros, elogios, conocimientos, sabiduría o espiritualidad alcanzada tendemos a hablar en primera persona, es decir: “Yo” o “Mi…”?

Dicho de otro modo: si se trata de culpas, responsabilidades, y deberes; la palabra es “Nosotros”. Si se trata de logros, conocimientos, o sabiduría alcanzada  la palabra es “Yo”

En todos los párrafos de arriba, he estado utilizando “Palabras Trinchera” y si no fuera porque las he subrayado quizás no las hubiera notado; resulta bien fácil pasarlas por alto ¿No? Por favor; lea de nuevo y observe:

Las palabras trinchera en todos estos párrafos fueron: “El cristianismo y Nosotros.”
Es decir: todo lo que dije, lo dije ocultándome dentro de la trinchera de las palabras: “El cristianismo y nosotros”. No salí al frente y dije: “¡Yo, como cristiano, digo que…!” ¿Me voy explicando?

La mayoría de los libros cristianos están escritos de ese modo, usando la trinchera del plural y aunque literariamente no es incorrecto, en el plano de la espiritualidad, de la integridad, de la verdad, a veces resultan ser trincheras que se nos ofrecen para reforzar la tendencia con la que nos  protegemos para no ser  el blanco de la dura aceptación de la verdad  y de la aceptación de la culpa en nuestras propias faltas cometidas.

¿Lo vió? De nuevo ¡Estoy usando la misma fórmula ahora mismo! El párrafo en negrita de arriba dice: – a veces resultan ser trincheras que se nos ofrecen para reforzar la tendencia con la que nos  protegemos para no ser  el blanco de la dura aceptación de la verdad  y de aceptación de la culpa en nuestras propias faltas cometidas.

Ese mismo párrafo pude escribirlo así: “A veces resultan ser trincheras que se me ofrecen para reforzar esta tendencia con la que me protejo para no ser el blanco de la dura aceptación de la verdad y  de la culpa que tengo en mis propias faltas cometidas.

¿Notó la diferencia?

¿Notó como en la primera forma, la palabra “Nosotros” resulta ser una trinchera? Ese estilo literario tras el cual el autor se atrincheró al escribir,  ha reforzado mi tendencia natural a esconderme  tras el grupo, tras el género, tras todos, el grupo, la banda, el equipo, la iglesia, nosotros, el cristianismo entero.

Origen de las palabras “Trinchera”
Quizás no sea otra cosa que el viejo mecanismo del pecado que mueve a evadir la responsabilidad que se tiene y transferirla a otra persona. De ser así; se estableció cuando Eva y Adán pecaron en el huerto de Edén. Después de comer del  fruto prohibido fueron confrontados por Dios y Adán respondió…”La mujer que me diste por compañera  me  dio del árbol y yo comí” Génesis 3:12
Realmente fue un intento de decir: “Yo no tengo la culpa, “Ella es la culpable” “tú mismo me la diste por compañera” entonces: “Somos culpables” (Trinchera: “Somos”)
En el verso 13 La mujer dijo:”la serpiente me engañó, y comí”  Eso implicaba: -Luego no soy la única culpable; la serpiente causó todo. (Si no hubiera estado aquí… ¿Quién la habrá puesto?) Entonces no soy la única culpable. En esto “Todos somos culpables”. Todos; es la palabra trinchera aquí.
La única que no dijo nada fue la serpiente. Nada cambiaría su situación. El diablo que la usó  estaba condenado al infierno desde entonces y ahí estará al final. No hay nada que pueda hacer.  En realidad no es que aceptara su culpa,  sino que estaba demasiado contento con  haber  dado su golpe maestro. Había afectado la creación de Dios. Ahora intentaría poner en evidencia  qué tan bueno y amoroso era Dios realmente. Hasta dónde estaría dispuesto a sobrellevar esta ofensa del hombre sobre sí. (Todos sabemos que esto acabó en la cruz cuando Él mismo, en persona de su Hijo, se dispuso a morir por los pecados de la humanidad entera y lo hizo)

¿Qué es mejor para mí?
En la medida en que aplique personalmente las Escrituras a “Mi vida, mi mente, mis pecados, mis acciones, y no a “Nosotros o a todos”, mi carácter madurará. Avanzaré en la medida en que me haga responsable de mis propias acciones; sean estas positivas o negativas.

Vea como me oculto en las palabras trinchera, diciendo exactamente lo mismo que arriba, pero en plural en el siguiente párrafo:

-En la medida en que apliquemos personalmente las Escrituras a “Nuestra  vida, nuestra mente, nuestros pecados, nuestras acciones, nuestro carácter madurará. Avanzaremos en la medida en que nos hagamos responsables de nuestras propias acciones; sean estas positivas o negativas.

Muy probablemente usted se sienta más cómodo con esta segunda forma de escribir, pero salvo su mejor opinión, a mí me parece que este estilo de escritura me lleva inconscientemente a pensar –Lo haré cuando “Todos” lo hagan; ¡Lo cual no sucederá nunca!

Cuando escribo, predico, enseño o simplemente platico, sin darme cuenta uso  sistemáticamente “Palabras Trinchera”: Nosotros, todos, debiéramos, hagamos, vengamos, traigamos, diezmemos, ofrendemos, sirvamos etc. Etc. Afectando mi enseñanza al hablar de un modo que nunca moverá a la acción de quienes me escuchan.

En vez de expresarme  de ese modo debiera decir: “Yo, debiera, haré, vendré, traigo,  yo diezmo,  yo ofrendo, yo sirvo, etc. Usar palabras que representen grupo  no está mal pero tienden a  fundirme entre los demás y a los demás conmigo en el concepto de la pluralidad; concediéndonos a todos el triste privilegio de ocultarnos entre una multitud imaginaria; favoreciendo que ninguno se responsabilice de sí mismo y de sus actos o palabras; lo cual para nada ayuda el desarrollo, y  maduración como individuos.

ACCIONES A TOMAR

He decidido filtrar, traducir, y aplicar a “mí”, toda predicación, estudios, escritos y cualquier otra información que llegue a mí ofreciendo “Palabras trinchera”.

También he decidido enseñar, escribir, y expresarme más en primera persona del sigular; es decir a mi, yo, mi, hasta que sea natural en mí hablar de mis responsabilidades y deberes así como de mis errores y omisiones.

Seguramente estas decisiones serán sólidas bases para mi desarrollo y transformación.

Si verdaderamente deseo ser un buen LIDER DE SERVICIO,  útil  y al servicio del Señor; debo decidirme a dejar de usar…

Palabras Trinchera.
Palabras que me encubran

Pastor Verde.

Madurez Diamante Escondido

Madurez Diamante Escondido

Diamantes Madurez, Diamante Escondido.
La madurez de carácter es una joya preciosa. Es el más alto anhelo del Señor para nosotros.
Presentarnos perfectos en Cristo es su meta; formar el carácter de Cristo en usted y en mí es su principal ocupación hoy. Colosenses 1:28
 
No obstante; al igual que un diamante, no es tan fácil conseguirlo. La madurez de carácter es como una joya: anhelado, admirable, bello, escaso y valioso; muy pocos lo obtienen.
 
No es que Dios lo haya colocado dentro de un marco que dificulte conseguirlo, ni que esté reservado para unos cuantos; ¡No! Escasea porque:
 
 
1. Los que deben fomentarlo están muy ocupados en demasiadas tareas intrascendentes y no han sacado bien las cuentas de lo que es prioritario hacer dentro de la iglesia.
 
2. Los que deben procurarlo se conforman con mucho menos que esto y se dilatan demasiado. Toda su vida. Ni cien años de cultos sin instrucción personalizada bastarán para alcanzarlo.
  
SU UTILIDAD
  
Lo mismo que por el tamaño del diamante que alguien luce se conoce el nivel económico que posee, así también por la forma de pensar, sentir y actuar de una persona conocemos su nivel de madurez.
 
 
La madurez de carácter indica que un cristiano ha alcanzado cierto grado de parecido con Cristo.
  • Significa que Cristo literalmente vive y reina en sus corazones.
  • Que reflejan la luz de Él con cierto grado de nitidez, alcance y poder.
  • Significa que es resistente a los embates de la vida, de la crítica, de la adversidad, de las presiones, de las circunstancias, de las tentaciones y aun de las presiones del enemigo.
  • Significa que la persona está dispuesta a seguir y servir al Señor cueste lo que cueste.  
 
 
COMO SE OBTIENE
 
Así como los diamantes no se obtienen sin hacer nada, tampoco la madurez de carácter. Para obtener los diamantes se excavan grandes extensiones de terreno y luego se perforan agujeros verticales profundos y posteriormente se excavan túneles horizontales alrededor hasta hallar la codiciada piedra azul de donde se extraerán los diamantes. Otra forma es buscar en ciertos ríos secos o playas lavando y colando toneladas de material inútil hasta hallar unos cuantos diamantes en bruto que tendrán que ser pulidos si se desea que aparezca la belleza en ellos. La madurez hay que procurarla esforzada, consciente y voluntariamente por medio del discipulado. Tanto de parte de quien discipula como de quien es discipulado. Es un trabajo intenso y de años de la mano del Señor. O sea que no sucede en un momento o de una noche a su mañana.
 
Una iglesia local con la mayoría de sus miembros maduros es todavía una historia no escrita. Es el sueño imposible de muchos pastores, es el anhelo más grande de nuestro gran Dios y Señor Jesucristo. Todo mundo desea un diamante aunque sea chiquito. De la misma manera, todos debiéramos desear ser gente con madurez de carácter aunque sea en un nivel de principiante.
 
LO QUE DEMANDA
 
Para conseguir un diamante de un kilate, es necesario remover 10 toneladas de tierra. Esa es la razón que justifica su precio. Trabajar, trabajar, trabajar, y trabajar con gente es la consigna para llegar a los diamantes de la madurez.
 
Algunas recomendaciones para conseguir diamantes de madurez
  • Tomar el tiempo necesario para pedir a Dios que nos conceda esos diamantes en bruto;
  • Estar dispuestos a invertir tiempo evangelizando en su búsqueda.
  • Estar dispuestos a pagar el precio que sea para adquirirlos. Evangelizar cuesta.
  • Tomar el tiempo necesario para meditar en la estrategia que se ha de utilizar para pulirlos como diamantes;
  • Tomar el tiempo para el pulido,
  • No cansarse ni desesperar para darles tiempo de comenzar a brillar con la luz de Cristo.
  • No pedirles que brillen si les falta pulido.
 
Así también Pablo fue pulido en el inicio de su vida cristiana por Ananías y por Bernabé, y ellos a su vez, por el Diamante más grande y perfecto; aquel que es más sublime que los cielos, Jesucristo mismo. El apóstol Pablo, tal como le conocemos, llegó a serlo quizás catorce años después de su primer encuentro con el Señor camino a Damasco en Hechos 9.
 
La madurez de carácter en cualquiera de sus niveles es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo de Cristo que es la iglesia.
 
El diamante más grande, más limpio y transparente; el de corte perfecto , el de pulido exquisito y por lo tanto costosísimo, es superado en valor por la madurez de carácter en que: el primero se quedará aquí en la tierra con toneladas de otros tesoros terrenales; pero la madurez de caracter alcanzada en Cristo la llevaremos a la eternidad para servir al Señor por los siglos de los siglos. Por eso a Él le interesa tanto formar nuestro carácter. Nos tiene aquí para eso, y para que una vez formados, estemos en condiciones de ayudar en la formación de un carácter de diamante en otros. (Llevar fruto que permanezca)
 
Por último mi amado lector: Debo decirte que un diamante solo puede ser pulido y tallado con otro diamante, ninguna otra herramienta puede ser usada para darle ese acabado.
 
¿Estás en condiciones de pulir a otro?

A Prueba De Todo

A Prueba De Todo

A Prueba De Todo.

Hace apenas unos meses, recibimos en México la visita del presidente de los Estados Unidos De Norteamerica, Barak Obama.

Una de las cosas que llamó la atención de todo mundo fué el operativo de seguridad que se implementó con motivo de su venida. Pero por encima de todo; lo que más llamó la atención, fue el asombroso vehículo que se usó para transportarlo durante las pocas horas que estuvo en nuestro país. La Bestia; le llamaron. Según se dijo en la prensa y la televisión; debió su nombre a las características de su blindaje. Se trata de un vehículo a prueba de todo tipo de balas, proyectiles y explosivos de alto poder y largo alcance y aún a prueba de un ataque nuclear. Sus llantas son resistentes, puede transitar en todo terreno y su motor tiene la capacidad de acelerar hasta alcanzar velocidades cercanas a los 300 km por hora. Una nave a prueba de todo. Un vehículo como este, no puede dejar de causar asombro.

Me parece que el Señor Jesucristo pretende hacer algo parecido con nosotros sus ministros. Quiere hacernos varones perfectos,a la medida de su propia estatura espiritual, enteramente preparados para toda buena obra, entrenados para confiar en Él en medio de todo conflicto, a responder con bendición cuando nos maldigan, a gozarnos cuando digan contra nosotros toda clase de mal mintiendo, a contentarnos cualquiera que sea nuestra situación.

En 2 Corintios 11:23 en adelante el apóstol Pablo describe en que fue hecho por el Señor, un hombre a prueba de todo dardo de fuego del maligno. Resistente a todo tipo de ataque de todo tipo de persona: de dentro de la iglesia y de fuera de la iglesia. Tiene que ser así; ya que desde el momento que aceptamos a Cristo, el enemigo de Dios pierde influencia en nosotros y se dispone a destruirnos, lo cual no consigue por la promesa y el amor de nuestro Dios y Señor jesucristo Quien dice: No perecerán jamás, ni nadie los arrebatará de mi mano; mi Padre que me las dió mayor que todos es, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.

Para lograrlo nos garantiza que tiene toda autoridad y poder en el cielo y en la tierra, que contamos con su presencia todos los días hasta el fin del mundo;(si es que nos toca estar de pie hasta su venida); Nos da su palabra que es eterna, hace morar su Espíritu Santo en nosotros, nos implanta en la iglesia que es columna y baluarte de la verdad, nos abre la oportunidad de la oración para que le comuniquemos nuestras necesidades, nos ofrece también toda la armadura de Dios en Efesios 6, y todo el poder del Evangelio.

Al leer lo anterior forzosamente nos viene la pregunta: ¿Por qué entonces se ven tan pocos cristianos con estas características? ¿Realmente hemos sido hechos a prueba de todo?

Dios les bendiga.

 

Pastor Verde.

Al Paso De Las Ovejas

Al Paso De Las Ovejas

Al Paso De Las Ovejas.

Esta mañana vino a mi mente. En el momento donde termina el sueño y comienza el despertar. Un pensamiento, (¿O sueño?) No lo se, pero fue así: Alguien dijo: «El ganado mayor y el menor no pueden caminar al mismo ritmo».

Meditando en esto vi que tenía mucho sentido; ya que entre el paso de un buey y el paso de una oveja hay una diferencia en distancia. Es decir; que mientras un buey caminando a ritmo normal puede avanzar quizás unos 40, o 50 cm. al tender una pata hacia adelante, una oveja podrá avanzar unos 20 o 25 cm. al hacer lo mismo, lo cual me indica que la oveja tendrá que dar el  doble de pasos para  recorrer la misma distancia que el buey, con el doble de esfuerzo físico, y ante la imposibilidad de mantener el ritmo acabará, tomando mucho más tiempo.

Cuando Jacob retornó a su tierra y tuvo un reencuentro con su hermano Esaú; para no continuar con una relación incómoda, que además diera lugar a conflictos posteriores por falta de pastos; pretextó algo que debe  haber tenido lógica para ambos, ya que ambos se dedicaban a la ganadería.

Génesis 33:13 relata lo que le dijo Jacob a su hermano Esaú:

Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si  las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

Dijo esto, por que en el verso anterior, Esaú; el líder nato (pero no dueño de los rebaños) sugirió ponerse al frente con su ejército de criados (seguramente hechos a la medida de su carácter y exigencias); marcando, aunque no de modo intencional, el paso del contingente de animales y personas que venían  con Jacob.

Todo esto hizo que me formulara la siguiente pregunta: ¿Quien debe marcar la cadencia del paso en la iglesia? ¿El líder con la fuerza de su empuje y de otros que han que han desarrollado con el tiempo un nivel de fuerza parecido?  (Tal como se oye en los cursos de liderazgo y desarrollo personal) o ¿Deben marcar el paso  los niños en Cristo, el ganado menor, o sea las ovejas y aún marchar al paso que permitan  las condiciones de cada individuo  en particular, sin dejaratrás;  pero sin tampoco presionar a ninguno?

Es fácil y hasta natural, que en la iglesia, quienes hemos sido establecidos para ejercer un liderazgo, Efesios 4:11,  sintamos el deseo de ponernos al frente para mostrarles a los que vienen detrás lo que hay que hacer, el rumbo, la velocidad , y hasta el ritmo al que deben avanzar. sin embargo; de este modo ejercemos presión sobre los que aun son niños, sobre los que aun no han adquirido y algunos que quizás nunca adquirirán un  empuje como el nuestro, y otros que aun  no se han recuperado del todo de lo que recibieron en el mundo.

Personalmente acepto haber actuado de este modo en mi propio ministerio sin pensar en las consecuencias, pero las consecuencias  me han hecho pensar en mis procedimientos y aceptar el hecho. «En una iglesia todos somos diferentes y tenemos potenciales diferentes «y valiosos pero cada uno dará su fruto en su tiempo y no en el mío.

Creo que Jacob tenía clara en su mente la ruta que debían seguir, puesto que la había trazado con anterioridad y meditación. (Creo que también con oración). Sabía a donde quería llevarlos, sabía cómo llevarlos; pero la marcha se ajustó a las capacidades de los que componían el contingente. (Creo que he  entendido el dicho «Dios nunca tiene prisa») -Ojalá que así sea y realmente lo haya comprendido ya.

Creo que algo de madurez de liderazgo ha llegado cuando adquirimos la capacidad de  comprender que la debilidad que observamos hoy en otros , es la misma que en otro tiempo se observó en nosotros.

el Señor Jesucristo sobrellevó tres años las debilidades de los apóstoles: comentarios fuera de lugar, dudas, falta de comprensión de sus enseñanazas, incredulidad; como Tomás etc.

En el discipulado es sumamente importante; indispensable, avanzar hacía la  meta, a un varón perfecto, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús pero todo  «Al Paso De LasOvejas».