por M. F. Verde. | Jun 4, 2009 | Discípulo Y Carácter
Al Paso De Las Ovejas.
Esta mañana vino a mi mente. En el momento donde termina el sueño y comienza el despertar. Un pensamiento, (¿O sueño?) No lo se, pero fue así: Alguien dijo: «El ganado mayor y el menor no pueden caminar al mismo ritmo».
Meditando en esto vi que tenía mucho sentido; ya que entre el paso de un buey y el paso de una oveja hay una diferencia en distancia. Es decir; que mientras un buey caminando a ritmo normal puede avanzar quizás unos 40, o 50 cm. al tender una pata hacia adelante, una oveja podrá avanzar unos 20 o 25 cm. al hacer lo mismo, lo cual me indica que la oveja tendrá que dar el doble de pasos para recorrer la misma distancia que el buey, con el doble de esfuerzo físico, y ante la imposibilidad de mantener el ritmo acabará, tomando mucho más tiempo.
Cuando Jacob retornó a su tierra y tuvo un reencuentro con su hermano Esaú; para no continuar con una relación incómoda, que además diera lugar a conflictos posteriores por falta de pastos; pretextó algo que debe haber tenido lógica para ambos, ya que ambos se dedicaban a la ganadería.
Génesis 33:13 relata lo que le dijo Jacob a su hermano Esaú:
Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.
Dijo esto, por que en el verso anterior, Esaú; el líder nato (pero no dueño de los rebaños) sugirió ponerse al frente con su ejército de criados (seguramente hechos a la medida de su carácter y exigencias); marcando, aunque no de modo intencional, el paso del contingente de animales y personas que venían con Jacob.
Todo esto hizo que me formulara la siguiente pregunta: ¿Quien debe marcar la cadencia del paso en la iglesia? ¿El líder con la fuerza de su empuje y de otros que han que han desarrollado con el tiempo un nivel de fuerza parecido? (Tal como se oye en los cursos de liderazgo y desarrollo personal) o ¿Deben marcar el paso los niños en Cristo, el ganado menor, o sea las ovejas y aún marchar al paso que permitan las condiciones de cada individuo en particular, sin dejaratrás; pero sin tampoco presionar a ninguno?
Es fácil y hasta natural, que en la iglesia, quienes hemos sido establecidos para ejercer un liderazgo, Efesios 4:11, sintamos el deseo de ponernos al frente para mostrarles a los que vienen detrás lo que hay que hacer, el rumbo, la velocidad , y hasta el ritmo al que deben avanzar. sin embargo; de este modo ejercemos presión sobre los que aun son niños, sobre los que aun no han adquirido y algunos que quizás nunca adquirirán un empuje como el nuestro, y otros que aun no se han recuperado del todo de lo que recibieron en el mundo.
Personalmente acepto haber actuado de este modo en mi propio ministerio sin pensar en las consecuencias, pero las consecuencias me han hecho pensar en mis procedimientos y aceptar el hecho. «En una iglesia todos somos diferentes y tenemos potenciales diferentes «y valiosos pero cada uno dará su fruto en su tiempo y no en el mío.
Creo que Jacob tenía clara en su mente la ruta que debían seguir, puesto que la había trazado con anterioridad y meditación. (Creo que también con oración). Sabía a donde quería llevarlos, sabía cómo llevarlos; pero la marcha se ajustó a las capacidades de los que componían el contingente. (Creo que he entendido el dicho «Dios nunca tiene prisa») -Ojalá que así sea y realmente lo haya comprendido ya.
Creo que algo de madurez de liderazgo ha llegado cuando adquirimos la capacidad de comprender que la debilidad que observamos hoy en otros , es la misma que en otro tiempo se observó en nosotros.
el Señor Jesucristo sobrellevó tres años las debilidades de los apóstoles: comentarios fuera de lugar, dudas, falta de comprensión de sus enseñanazas, incredulidad; como Tomás etc.
En el discipulado es sumamente importante; indispensable, avanzar hacía la meta, a un varón perfecto, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús pero todo «Al Paso De LasOvejas».
por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Cómo Hacer Discípulos
Algunas veces Luis, el fiel creyente de años, se sentía abrumado por el peso de la culpa que le producía aceptar que diez años de haber recibido a Cristo como Salvador no habían sido suficientes para hacer un sólo discípulo.
Sentía cierto grado de envidia por que otros de menor tiempo habían comenzado a producir fruto reproduciéndose, en tanto que él permanecía en infertilidad aún.
Muchas veces se había preguntado si tal vez Dios lo había llamado solo para asistir a los cultos pero no para llevar fruto. De inmediato, Juan 15:16 resonaba en sus adentros recordándole siempre: «Os he puesto para que lleveís fruto» pero entonces, no entendía qué estaba sucediendo con él.
De hecho deseaba hacer algo al respecto pero se hallaba impotente para lograr consumar lo que estaba en su corazón hacer.
Es obvio que habían límites en Luis que él mismo no conocía. Es obvio que esos límites estaban haciéndolo inproductivo para su Salvador; y también es obvio que no le permitían sentirse gozozo, victorioso y glorificar a Dios con su gratitud por los resultados.
¿Cual puede ser la causa que como a Luis, mantiene a millones de cristianos en todo el mundo en estas condiciones? Porque así es, las estadísticas señalan que solo entre el diez y el quince por ciento de los creyentes se involucran a fondo en el plan de Dios para la iglesia.
Esos límites; ¿Están en ellos o en las circunstancias, la gente o quizás en Dios? O ¿tal vez Luis a pesar de sus diez años de creyente, nunca ha podido eliminar de sí algun patrón erróneo de pensamiento, sentimieno, acciones u omisiones que le afectan y le hacen improductivo y sin poder. ¿Qué pasa si Luis vive dominado por el temor al rechazo que se creó en él desde su infancia? ¿Podrá ser un testigo eficaz de Jesucristo? Parece que no ¿Verdad?
Pues la lista de los posibles causantes de esta improductividad en todos los Luices del mundo puede ser bastante larga y merece que se le dedique tiempo y se aplique un plan para ayudarles a superarlos con la Palabra si es que escucharán un día…»Bien; buen siervo y fiel; sobre poco haz sido fiel; sobre mucho te pondré».
Ayudemos al mayor número de Luices a ¡Superar Sus Límites!
¡Acelere de Cero a Cien!
Pastor Verde
por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Cómo Hacer Discípulos

Esta es una pregunta que aunque parece tener una respuesta sencilla, en la práctica, se complica.
Déjeme ilustrarle esta verdad con los siguientes casos que se han dado dentro de los diferentes formatos, que al menos alrededor mío, se aplican para la preparación del liderazgo eclesiástico.
Caso 1
Al Instituto.
Enrique. Siendo aún un joven soltero aceptó a Cristo como su Salvador durante una campaña evangelística; de inmediato se adhirió a la iglesia y comentó su deseo de servir al Señor. Sus características personales, llamaron la atención del pastor quien de inmediato lo comenzó a animar a involucrarse en los estudios del seminario. Capacitarlo para la predicación fue la meta que llenó la mente del pastor en ese momento.
Al fin el ansiado «Si» de Enrique brotó de sus labios y se matriculó en aquel Instituto. En tres años terminó los estudios y apenas unas semanas atrás recibió su diploma de aprovechamiento.
Enrique hace muy bien su papel en el púlpito, puede organizar el programa del culto, predica bien siguiendo una temática. A veces aparece su maestro de doctrinas en su estilo de predicar, pero se ve que pronto tendrá un estilo propio para referir las verdades de las Escrituras y sus aplicaciones. Muestra un conocimiento aceptable de la doctrina fundamental y de la Biblia en general al basar su prédica en los textos y dentro del marco de una sana doctrina. Verdaderamente ha aprovechado el tiempo. Sin embargo, en plática informal con él, pude apreciar que en sus cinco años de cristiano y de estudiante para el ministerio, no había hecho ningún discípulo, no tenía idea de cómo empezar y en todo caso esperaba que la gente viniera al culto a oírlo predicar.
A Enrique le falta capacitación para trabajar «Junto al pozo», «Al pie de un sicómoro», «En la mesa de un publicano, de un fariseo o tal vez: Cómo tratar con una mujer de dudosa reputación deshaciéndose en lágrimas de arrepentimiento frente a él. Enrique desgraciadamente había adquirido una lamentable dependencia durante su preparación en el seminario. Necesitaba desesperadamente el respaldo de un mueble. Todo el tiempo de sus estudios soñó con ese mueble, con las veces que le tocaría usarlo y su meta era pasar más y más tiempo en él. Ese mueble era: ¡EL PULPITO! la meta. La gente era… era lo que debía girar en torno al púlpito. Era como si el llamado del Señor hubiera sido “Vengan a mi y les daré un gran púlpito para que HAGAN TODO LO QUE TIENEN QUE HACER”. Enrique había aprendido que el trabajo del pastor se hace desde el púlpito de modo que lo que se hace fuera del púlpito quedó fuera de su alcance. Como nadie le enseñó a fabricar el púlpito espera que quien lo que involucró en esto se lo construya y entregue.
Enrique no sabe cómo construir púlpitos, ni trabajar con gente. Pero cuando intente hacer líderes…Seguirá los mismos pasos.


por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Discipulos de mente abierta
Muchas veces me he sorprendido a mí mismo haciendo el ministerio de modo que no he razonado. Simplemente pongo a funcionar lo que de alguna manera he sabido; Pero no puedo precisar el orígen ni el motivo; No produce resultados pero se tiene que hacer.
Alguien dijo: Las tradiciones son el medio por el que los muertos viven; y los vivos mueren.
Hace años alguien observó que alrededor de una banca en cierto parque habían dos soldados fuertemente armados custodiándola celosamente; y que había tres cambios de guardia al día . Esto le hizo pensar al observador que esa banca debía tener una importancia estratégica en aquel lugar. Así que se dio a la tarea de investigar sobre el asunto. Para su sorpresa ni los guardias ni las personas que pasaban por ahí pudieron darle una respuesta. Fue así; hasta que le preguntó a una persona que lo canalizó al empleado de mantenimiento de mayor antiguedad del parque . -El seguramente sabrá informarle le dijo. Se dirigió al taller donde se encontraba la persona y le preguntó: -Señor, me han informado que usted es el empleado con mayor antiguedad de este parque ¿Es así? – Si; efectivamente -le respondió muy amablemente. -Muchas gracias; le correspondió el interesado. Dígame una cosa por favor: ¿Por qué se vigila tan celosamente esa banca del parque y no todas? -Ahh; jovencito;- respondió el empleado esa es una historia muy larga; de hecho a mí me la contaron cuando comencé a trabajar en este parque hace 65 años. ¡Oh!-Exclamó sorprendido el investigador. ¿De verdad? -Por supuesto gruñó el anciano empleado Sucedió que hace trecientos años, se pintaron las bancas del parque de blanco, pero como la pintura tardó en secar, se destinó a un guardia para vigilar que nadie se sentará especialmente en esa que usted menciona, porque era la preferida de la reina; Nadie quería que su majestad se sentara en una banca con pintura fresca. A la mañana siguiente estalló la revolución y en una toma de decisiones al vapor el comandante dijo: Reforcemos toda guardia dentro de la ciudad y así se dispusieron tres cambios de guardia de dos oficiales cada una desde entonces.
¿Usted se ha sorprendido a sí mismo haciendo en su ministerio algo como esto?
¿Qué tal si se pregunta ahora mismo: Por qué hago lo que hago?
por M. F. Verde. | May 11, 2009 | Discipulos de mente abierta, Enseñando A La Iglesia

Ha llegado a nuestros días como la única forma conocida de hacer las cosas cuando de congregarse la iglesia se trata. Prácticamente es el modelo universal. Aparentemente nadie tiene la intención de modificarlo o ajustarlo a las necesidades de actualidad a pesar que no produce por sí solo, todo el resultado deseado: Presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús según Colosenses 1:28; es decir: llevar a los creyentes a la madurez del carácter de Cristo.
A pesar de todo, sus principales ventajas siguen siendo: Que la gente llega a acostumbrarse de que a cierta hora, de cierto día de la semana, deben hacer un esfuerzo por asistir al templo. Que es momento de mostrarse amables, contentos, amorosos con los hermanos y las personas que asisten. Se aprende que no se debe hablar cuando el predicador imparte el sermón y que se debe guardar cierta compostura en su forma de vestir, sentarse, leer, cantar, orar y cualquier otra cosa que se le pida hacer durante la reunión (tratándose de una pequeña congregación; porque en las grandes todo está planeado y no hay improvisaciones). Otra de sus ventajas es que en esa reunión es posible predicar y enseñar masivamente la Palabra de Dios; es posible poner a funcionar los talentos de los que cantan, ejecutan algún instrumento musical, los que enseñan, los que dirigen, y dependiendo del tamaño de la congregación habrán los que recepcionan, los que acomodan en los lugares vacíos, o los que trabajan en otras áreas como el estacionamiento etc.
Una ventaja más de este formato es la colecta de las ofrendas y diezmos que hacen posible el sostenimiento y avance del ministerio; donde en buena medida se dedica a la construcción de nuevos templos y a la obra misionera.
Sin duda existen iglesias que tienen un plan bien estructurado que abarca cada nivel de necesidad espiritual de la gente: nuevos visitantes, nuevos creyentes o creyentes maduros. Es decir; tienen un plan para trabajar a nivel congregación y un plan para trabajar a nivel individual ¡Bien por eso!
Después de las ventajas que mencioné, el modelo comienza a declinar presentando varios debilidades y empieza a perder eficacia principalmente en el área del trabajo individual por lo siguiente:
Situación 1 Durante el culto.
¿Quien sabe qué está pensando la gente mientras el predicador hace lo suyo? ¿Entendió completamente el tema? ¿Cómo está poniendo en práctica lo que escucha semana a semana? ¿Cuales son los problemas que enfrenta en el día a Día? ¿Cuales son sus dudas y/o preguntas? ¿Quien le enseña cómo usar las Escrituras? ¿Quien le dirige en la aplicación de lo escuchado? ¿Qué opinan de su cristianismo los que le rodean? ¿Cómo se está reproduciendo? ¿Qué patrones de conducta y pensamiento de su vida pasada todavía están instalados en su mente y en su forma de vida y que no le dejan avanzar ni llevar fruto?
¿Cómo se puede solucionar esto?
LA MAYORÍA DE LOS PASTORES INSISTE EN LAS SIGUIENTES MEDIDAS PARA SOLUCIONAR EL PROBLEMA:
¡Que asista a más cultos!
¡Organicemos más actividades!
¡Que se ocupe en algo en el templo!
¡Que lea más su Bíblia
¡Que pase más tiempo en oración! y ¡Que comience a evangelizar!
¡Que se involucre en la varonil o femenil o juvenil!
¡Que llene un cuestionario para investigar su vida y de no llenar el perfil que se le ponga en disciplina! etc.
La responsabilidad recae en el creyente y no en los líderes. Pero la verdad es que no es así ni en los deportes, ni en los gobiernos; y por cierto, Hebreos menciona también “Porque ellos han de dar cuenta por vuestras almas” hablando de nosotros sus pastores.
Si se aplican las medidas pastorales de arriba, entonces le damos vuelta a la rueda. Oyen más pero entienden menos porque hay mas espacios en blanco en sus mentes. Es decir volvemos a la situación 1; Y así toda la vida terrenal de un creyente! Dando vueltas en el desierto sin entrar nunca en la tierra prometida de la madurez espiritual. Girando en ciclos interminables.
¿Estamos cansados estamos de oír que los cristianos tienen un Gran Dios pero Dios tiene unos insignificantes cristianos? ¿Estamos hartos de tener un Dios poderoso pero que no se manifiesta en las vidas ni el carácter de los suyos? Cansados estamos de predicar de paz, gozo, amor, benignidad, bondad, etc. Pero la mayoría de la cristiandad piensa que estas partes de la Escritura corresponden a los grandes del cristianismo, pero no a ellos, si es que están enterados que están escritos en la Biblia.
Es indispensable, evaluar y pensar entre estas posibilidades: O lo que la Biblia dice está reservado exclusivamente para algunos, o nosotros; los que estamos al frente estamos haciendo algo mal. Piense bien y considere su respuesta.
Reconozca si es verdad que la mayoría de la membresía de la iglesia a la que les predica está acostumbrada a tener una doble forma de vivir: La que se vive en el interior del templo los días de la reunión y la que viven fuera del templo en el tiempo correspondiente al trabajo, la escuela, el deporte o el asueto; y que por cierto es muchísimo mayor en horas, que el tiempo que un creyente se pasa en el templo.
Solo a manera de ejemplo, y sin que nos centremos en esto porque distraerá del punto medular; diré que la mayoría de los cristianos está acostumbra vestir de un modo y con cierta ropa para el culto, y otra, de tipo»mas fresca» cuando va al trabajo, o a la escuela (Lo cual es hasta cierto punto comprensible ya que, «Nadie debe ir a un velorio en traje de luces»); el hecho es que está dejando entrever una clara diferencia entre el modo de vestir para ir al templo y el modo de vestir fuera de el. El problema real es que así es con todo generalmente. Se habla de un modo en el templo, y de otro en la calle. Van de un extremo a otro. Dando a notar de manera inequívoca que se ha creado en ellos un criterio dúplex. Ese criterio es mi punto y no la medida, el ancho, el largo, el ajuste, la tela o el corte de la ropa, o la barba el bigote, las patillas el corte de pelo etc. Etc. Ya que si en muchas iglesias los miembros se apegan a las reglas filosóficas personales de sus líderes, es por la presión (Las más de la veces) de ser puestos en disciplina y excluídos de la fraternidad; pero el ideal bíblico es que fuera producto de la piedad; de la madurez y el discernimiento espiritual para glorificar a Dios hagan lo que hagan y donde estén. Tristemente quienes nunca maduran espiritualmente Tienen que mantenerse en ese formalismo para ocultar sus verdaderas inclinaciones.
ME ESTOY REFIRIENDO AL FORMATO DE NUESTRO CULTO. Por favor no me malinterprete creo que es lo mejor que podemos hacer mientras no tengamos claro otro modelo mejor. Debemos seguir adelante con él mismo; pero ES NECESARIO QUE CAMBIE NUESTRO MODO PENSAR RESPECTO A QUE CULTOS ES TODO LO QUE DEBEMOS HACER PARA QUE LAS GENTES MADUREN ESPIRITUALMENTE. NO ES SUFICIENTE A JUZGAR POR LOS RESULTADOS; NI DEBEMOS ESPERAR QUE EL CULTO HAGA LO QUE DEBEMOS HACER EN LO INDIVIDUAL TRABAJANDO EL DISCIPULADO CON CADA UNO. AQUÍ ESTÁ LA LLAVE DEL ASUNTO. Hemos dejado atrás el modelo más bíblico por otro más contemporáneo o al menos más cómodo para los que predicamos. Es más fácil predicar a cincuenta, ochenta, doscientos o quince mil de un jalón que trabajar de uno en uno con ellos. -El Señor así lo hizo, -me comentará con toda razón. ¡Amén y amén –Responderdé yo. Probablemente usted añadiría: -¿No predicó a las multitudes? ¿No predicó desde una barca? ¿No predicó desde el monte? ¿Desde el templo? y yo respondería a su señalamiento: -¡Muy bien! ¡Bendito Dios! apruebo. Estamos en la misma línea, Lo único que apunto es que también se apartaba con los doce, con los tres, y muchas veces con uno solo, para tratar personalmente con cada uno de ellos. EL CULTO NO SE PRESTA PARA ESTO, NO SATISFACE ESTA NECESIDAD, ES INSUFICIENTE, ES LA MITAD DEL CAMINO Y TERMINA POR HACER A LAS PERSONAS SOLO LA MITAD DE LO QUE DIOS, USTED Y YO, AMADO PASTOR; ESPERAMOS DE ELLOS.
Requerimos entonces volver a los evangelios; analizar los métodos del Señor, razonar lo que hacemos y lo que falta por hacer, «quizás» habrá que complicarnos un poco más la vida y digo «quizás» por que aunque aumenta el trabajo con personas, disminuye el trabajo con muchas cosas al eliminar actividades y programas tradicionales que usted sabe que nos permiten volver a casa contentos de lo bien que salió todo y lo divertido de la reunión, pero en las vidas: No pasa casi nada .
Sin duda quienes han puesto en práctica el discipulado, tienen mucho que decir sobre esto y pueden responder a la mayoría de las preguntas que planteamos en el Ciclo Uno. Discipulando se pueden atender esas necesidades. De todos modos, ya que no todos los nuevos creyentes aceptan ser discipulados, para ellos lo mejor que tenemos es el culto. Investiguemos pues en los evangelios para tratar de imitar a Aquel que hizo de lo necio, de lo despreciado del mundo; a aquellos doce de quien se dice hasta hoy: Eran las columnas de la iglesia.