EVANGELIZAR, PRIORIDAD DE AYER, HOY Y EN EL FUTURO.
PRONTO LA IGLESIA SERÁ ARREBATADA , DEJANDO A MUCHOS PARA VIVIR LA TRIBULACIÓN.
Entre ellos estarán algunos parientes y familiares muy cercanos que nos vieron por años acudir fielmente a la iglesia
Vecinos que no atendieron a nuestra evangelización y nuestras invitaciones.
Compañeros de trabajo, de la escuela o de deporte.
Personas que acudieron a nuestros templos pero sin tomar decisión de entregarse a Cristo.
EN MEDIO DE LA TRIBULACIÓN DIOS SUPLIRÁ SU EVANGELIZACIÓN
Intuimos que usará a 144,000 judíos del nivel de Pablo para evangelizar en todo el mundo. Apocalipsis 14:1-5
Sabemos que usará un ángel que gritará desde las nubes el Evangelio Eterno Apocalipsis 14:6
Estamos seguros que usará otro ángel que lanzará una terrible advertencia a todos los habitantes del planeta para que ninguno ignore las consecuencias de sus decisiones. Apocalipsis. 14:9-11
ES SEGURO QUE NO QUEDARÁ UNO SÓLO QUE DESEANDO SALVACIÓN NO LA ALCANCE.
Si los 144,000 judíos convertidos serán predicadores, junto con los ángeles, cumplirán a cabalidad su responsabilidad.
EL VERDADERO DESAFÍO ES PARA NOSOTROS HOY.
¿Estamos cumpliendo cabalmente nuestra responsabilidad evangelística como iglesia?
¿Estamos evangelizando como si hoy pudiera ser nuestro último día en esta tierra?
¿Estamos actuando en congruencia?
O…. Diciendo que Cristo viene pronto….. ¿Estamos demasiado ocupados con asuntos terrenales?
¿Afirmamos que nos vamos pronto pero vivimos como si fuésemos a estar aquí eternamente?
Cada uno analice su proceder.
EXTENDAMOS EL MENSAJE DE SALVACIÓN A TODO PECADOR
Los 144,000 cumplirán, si serán predicadores.
Ni dudar de la prontitud con que lo harán los ángeles.
¡LA GRAN CUESTIÓN ES!…. ¿LO ESTAMOS HACIENDO NOSOTROS IGLESIA?
Tener riquezas, poder, fama. Ser influyente, prepotente, cruel, violento, vengativo, déspota, frío de sentimientos; no implica superioridad. Aunque es verdad que todo ser humano fue creado superior; La verdadera superioridad es de unos cuantos.
Como se manifiesta
La verdadera superioridad se muestra: amorosa, humilde, paciente, amable, bondadosa, sujeta, obediente, respetuosa. Quien es superior está capacitado para cumplir lo que promete. Para ser leal. Considera a los demás como a sí mismo. Respeta las leyes y autoridades. Ama su cuerpo y su vida y evita ponerlos en peligro. Tiene dominio de sí mismo; es decir: no se deja llevar por impulso. Analiza las consecuencias de sus decisiones y si no puede medirlas, busca consejo fiable, seguro. No se deja influenciar fácilmente. Esto es verdadera superioridad.
En esto pensaba Dios cuando dijo:
Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. Génesis 1:26
Verdaderamente superior es quien se parezca más a Dios. Dios es amor y el amor es mucho más potente que el odio.
Quien no lo crea o le dé risa, significa que fue creado superior pero no se ha dado cuenta; no lo es. Ha comprado la idea, de que superioridad equivale a dominio, control, fuerza, violencia, dinero, hacer lo que quiera sin respeto a nada ni a nadie. Ese engaño trastorna; “aloca”, hace que se empiece a ver las cosas del modo que no son. Que se actúe del modo que no se debe. El hombre fue creado superior a todos los animales. aunque la biología lo clasifica entre los animales, ¡Dios no!
Hay personas que por sus rasgos, dejan ver de inmediato quién es su padre o su madre. Quien más se parezca a Dios en esto, será superior; por que fue creado a su imagen. ¿Quien es verdaderamente superior? aquel que es como Dios en esto: santo, manso y humilde como Jesús. (Sin que signifique que cualquiera pueda hacer de ellos su juguete).
Concluyendo
Si te haz llenado la cabeza de esas falsas ideas de la superioridad; si tu alma está al tope de remordimientos, porque has herido a otros con tu actitud. Con malos sentimientos porque para lograr lo que quieres necesitas atentar contra tus semejantes. De malos deseos, por que te ha parecido que para ser superior hay que hacer lo que sea para lograrlo. Reconoce que en vez de hacerte superior has empequeñecido. ¡Arréglalo ahora mismo con Dios! Arrepiéntete de esa actitud prepotente, violenta, cruel o déspota. Si, pide perdón a Dios por tus pecados, y reconoce que Jesucristo es el único quien puede limpiar tus culpas con la sangre que derramó por ti en el Calvario. Además recibirás la salvación y la vida eterna.
Dile:
¡Señor! Siento que me hundo en estas cosas ¡Sálvame! Perdóname. Reconozco que solo tu puedes salvarme de mis pecados.
Este será tu primer paso hacia la verdadera superioridad.
«Separados de mi; nada podreis hacer»; cuando Jesús dijo esto, se refirió obviamente a nada en su obra. Para hacer iglesia; para acrecentar el Reino, para llevar fruto a sus pies. Si Él no va con nosotros, por mucho que hagamos y nos esforcemos no resultará. Permíteme compartir contigo … ¡Ayúdame ¡Oh! Cristo.
Ayúdame ¡Oh! Cristo.
Ayúdame a empezar con lo que tengo
Ayúdame a empezar con lo que soy
Ayúdame a empezar con lo que puedo;
Ayúdame a empezar… ¡Hoy!
Ayúdame a esforzarme cada día
Ayúdame a entregarme a la labor
Ayúdame a ejercer todo talento,
Toda gracia, cada don.
Motívame a buscarte a cada instante,
Enséñame a confiarme a tu poder
Ayúdame a entregarte de mañana
Mis recursos, mi visión, mi ser
Ayúdame a formar un gran equipo
De hombres y mujeres que se den,
De jóvenes y niños que en tu gracia
Produzcan frutos; de uno, ¡Cien!
Del mundo brillarán aparadores,
El diablo hermoseará su tentación,
Aún mi carne exigirá auto-complaciente;
Ayúdame ¡Oh! Cristo a cumplir la comisión
¿Qué eres? ¿Qué tienes? ¿Qué puedes?
Para la obra de Dios, lo mucho que seamos, tengamos o podamos; resulta ser como los pececillos que tenía aquel chico en medio de una multitud con hambre: ¡Nada! Pero «nada» puesta en las manos del Señor; es otra cosa.
Supongamos por un momento que después de ser recibido y abrazado por su padre, el hijo derrochador (pródigo) hubiera dicho: Papá; vine a verte porque… porque; ¡Necesito más dinero! ¿Hubiera el padre respondido; hagamos una gran fiesta?
Seguramente que no; porque Jesús estaba enseñando centralmente sobre el arrepentimiento del pecador y el perdón amoroso de Dios con ésta parábola.
(Localice el pasaje Lucas 11:15-32 en su Biblia por favor)
Jesús comienza detallando las personas principales de esta parábola: Un padre y sus dos hijos. Y el asunto: La herencia.
El hijo menor, habla con su Padre (“ora”) y le dice…Padre; quiero ejercer el derecho que me corresponde por el simple hecho de ser tu hijo. Sé que parte de lo que tienes, debe ser mío y yo te pido que me lo des ahora.
El padre accede positivamente. “Les repartió los bienes” (A ambos). El menor recibe su herencia y se va lejos. El mayor se queda en casa trabajando con su padre. El menor derrocha su herencia viviendo perdidamente hasta no quedarle nada.
Arruinado y en muy mala situación recapacitó y pensó en…Volver a su padre; hablar nuevamente con él (orar). Reconocer ante él la naturaleza exacta de su falta. Expresarle cuan mal se siente por lo que ha hecho. Expresarle que se conforma con vivir como un criado bajo su techo porque habiendo malgastado lo que era suyo; ya no se consideraba digno de nada más. Estaba dispuesto a pagar el precio y sufrir las consecuencias.
Hizo lo que pensó; y volvió a su padre. Y él respondió positivamente de nuevo. Lo vio venir de lejos y corrió hacia él para recibirlo. Estaba feliz de verlo a él y no del motivo que lo traía. Apenas comenzó a hablar (orar) el padre captó el sentido de lo que decía; y le interrumpió. Dio órdenes que seguramente sorprendieron y quebrantaron el corazón del hijo derrochador. ¡No podía creerlo!
Lo que conmovió al padre
Es que habló (oró) del modo que deseaba escuchar. Estaba buscando la comunión con su padre y no que su padre le diera más dinero. Así que el padre ordena una gran fiesta porque no hay mejor ocasión que una gran fiesta en la que se detiene toda actividad laboral para concentrarse uno en disfrutar de y con las personas asistentes. Todos los sentidos concentrados en disfrutar ¡Tremendo! La Biblia dice en el verso 24 “Comenzaron a regocijarse” un griterío como en la escuela a la hora del recreo Ja, ja.
Pero… supongamos por un momento que…
Después de ser recibido y abrazado por su padre, en vez de decir: padre he pecado…; el hijo derrochador hubiera dicho: Papá; vine a verte porque… porque ¡Necesito más dinero! ¿Hubiera sido igual la respuesta del padre? ¡Probablemente no! Porque aunque su padre siguiera siendo rico. Aunque de corazón quisiera dárselo porque lo amaba. Eso no iba a ayudarlo en nada sino al contrario. La solución a su problema no sería más dinero. Sino que su problema hubiera sido su manera de ser y de pensar.
Algunas consecuencias hubieran sido…
El vestido hubiera colgado en el ropero por un tiempo más. El joyero no hubiera realizado una buena venta ese día. El zapatero no habría vendido un buen par de sandalias finas y caras. Todo el gozo del encuentro se habría esfumado. Y no hubiera habido fiesta porque… “aunque hubiera venido y orado a su padre, lo habría hecho con el motivo incorrecto” ¡No habría nada qué celebrar! Parece que El único beneficiado hubiera sido el becerro gordo. Hubiera engordado y vivido un poco más. Ja, ja.
CONCLUSIONES:
Todos sabemos que la parábola no termina así; pero tristemente, así sucede; y muchas veces con nuestra manera de orar. Parece que dinero, cosas y prosperidad material es lo único que se le puede pedir a Dios.
No tenéis lo que pedís porque pedís mal para gastar en nuestros deleites. Santiago 4:3
Cuando se es joven en Cristo; (y en un descuido, toda la vida) casi siempre comenzamos exigiendo que Dios cumpla con su responsabilidad de darnos lo que prometió. Pero no venimos a Él arrepentidos del mal modo en que hemos gastado lo que ya hemos recibido: tiempo, salud, trabajo y el dinero que ya tenemos o tuvimos; sino que venimos por más. (De ahí se afianzan y engañan a miles los que dicen que si aceptas a Cristo “Paras de sufrir”) ¡Dame, dame, dame! Es la única oración que se nos ocurre.
Hay que ser niño o inmaduro para suponer que quien menospreció el cielo y la gloria que ahí tenía para hacerse hombre. Y estando entre los hombres se hizo pobre entre los pobres querrá darnos dinero como lo más importante. ¡Enfáticamente no! Porque no es dinero nuestra más grande necesidad. Nuestra gran necesidad es comunión, relación, amistad con Dios. Cuando la tenemos, gozamos de todo lo necesario porque Él se ha comprometido a proveernos día a día de lo necesario. (Tampoco nos promete en Cristo riquezas terrenales) Pero es imposible obtener de Dios lo que queremos cuando no buscamos a Dios porque es Dios y lo amamos; sino con interés de lo que puede darnos.
Hay muchas otras cosas qué debemos pedir y que no son dinero y cosas. Dios está dispuesto a colmarnos de ellas con mano abierta; sin medida. Por ejemplo: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio. También debemos pedir… santidad, profundidad de conocimiento de Dios, pureza de corazón, integridad, lealtad, etc. Él quiere oír eso de nuestras bocas y está listo a darnos lo mejor y más gordo de ellas porque nos hacen mejores ciudadanos del reino celestial y eso es bueno en la tierra para sus planes. No como el dinero que puede acabar corrompiéndonos.
Pedir dinero y felicidad es petición típica de inmadurez espiritual.
¿Cómo y qué; ha está pidiendo de un tiempo acá? ¿Por qué no se olvida de pedir dinero, cosas y prosperidad material y comienza a pedirle a Dios lo que Él está listo para darle en abundancia?
Tal vez hay un vestido de lino blanco y fino, etiquetado con su nombre, que ha colgado del ropero de Dios por mucho tiempo. Quizás hay un anillo a su medida y con su nombre y puede que también unas sandalias a su medida le están esperando. Quizás ha llegado la hora del becerro gordo de las bendiciones de Dios para usted, y habrá una gran fiesta en el cielo si usted se acerca hoy a Dios y simplemente no le dice: ¡Dame más dinero! Pero en cambio le dice: Señor: te amo y solo vine porque quiero estar cerca de ti.
Usted va descubrir que Dios ha sido siempre otro gran derrochador. Isaías 48:18-21 Malaquías 3:10 Hageo 2:18-23
Sin Conocimiento, el Pueblo Perece: Los Tres Grandes Conocimientos que Todo Creyente Debe Tener
Aunque la Biblia sanciona adquirir conocimiento por el simple hecho de saber pero no hacer; también nos muestra en la primera sección de Oseas 4:6, que el conocimiento de Dios y su voluntad, son indispensables cuando de seguir y servir a Dios se trata.
La ignorancia no es buena, como tampoco lo es el conocimiento que soólo envanece. Cunado de defender nuestra fe se trata; no se puede dejar de lado el conocimiento, ¿Cómo podría defender lo que no sé?
Ninguna otra cosa puede resultar de ignorar a Dios y lo que dice, sino destrucción.
Todos deben poseer tres conocimientos indispensables:
El Conocimiento de la Salvación
El Conocimiento de la voluntad de Dios
El Conocimiento de la Verdad
I EL CONOCIMIENTO DE LA SALVACIÓN LUC 1:77
Uno tendría razón si pasara el resto de la vida agradeciendo a Dios por haberlo alcanzado.
Aunque se ha predicado por más de dos mil años, no todos han llegado al conocimiento de la salvación; y por consecuencia no han sido salvados.
Este conocimiento es uno de nuestros grandes privilegios, especialmente porque oímos a Jesús decir: “El camino de la salvación es angosto y pocos caminan por él” Mateo 7:14 ¡Bendito Dios que nos concedió éste invaluable conocimiento y nos permitió comprenderlo!
II EL CONOCIMIENTO DE LA VOLUNTAD DE DIOS Apocalipsis 1:19-22:21.
Medio mundo se pasa la vida buscando en la adivinación, el espiritismo, la suerte y toda clase de “ciencias” ocultas una respuesta a su pasado, su presente y su futuro, sin salir jamás de dudas o vivir de suposiciones.
A nosotros los creyentes Dios nos ha permitido conocer su voluntad para los últimos años de la vida en el planeta. Aunque cualquiera puede leerlo en su propio idioma, pocos pueden entenderlo y darle crédito.
No tenemos que ir de un lado a otro y de una mentira a otra en busca de respuestas para el futuro. Tampoco tenemos que checar cada mañana el zodiaco. Podemos vivir confiadamente sabiendo que “Él conoce a su ovejas” y “Nadie las arrebatará de su mano” en medio de los tiempos.
III EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD I Timoteo 2:4
Hay quienes nunca llegan a conocerla. 2 Ti 3:5-7
El mejor ejemplo de esto fue Pilato; quien tuvo a La Verdad en Persona frente a sus ojos y no pudo conocerla. Juan 18:37-38
Llegar al conocimiento de la verdad en medio de los engaños de este mundo es in imposible para la mayoría de la humanidad Juan 2:15-17
CONCLUSION:
Estos conocimientos nos privilegían, ¡Si! en gran manera, pero al mismo tiempo nos responsabilizan para hacer llegar a quienes los ignoran, para evitar que sean destruidos “Por Falta de conocimiento”. Oseas 4:6