Dios Te Conoce Desde Antes de Nacer: El Asombroso Mensaje del Salmo 139

Dios Te Conoce Desde Antes de Nacer: El Asombroso Mensaje del Salmo 139

Dios Te Conoce Desde Antes de Nacer.

El Salmo 139 revela una verdad profunda: Dios es quien mejor nos conoce, incluso más que nuestras madres o esposas. Desde nuestro origen en el vientre materno, Él ya tenía un plan para nosotros.

Dios y nuestro origen:
«Tú me hiciste en el vientre de mi madre» (Salmo 139:13). Dios formó cada parte de nuestro ser, incluso cuando éramos embriones.
– Nada estuvo oculto para Él; nuestros días ya estaban escritos en Su libro antes de que existieran (v. 16).

Un propósito eterno:
– Efesios 1:4 confirma que Dios nos escogió *»antes de la fundación del mundo»*.
– Su conocimiento es tan vasto que supera nuestra comprensión, invitándonos a la alabanza (v. 17-18).

Reflexión actual:
– En un mundo con tasas de natalidad decrecientes, el Salmo 139 nos recuerda que cada vida tiene un valor eterno.
– **Dios no solo nos conoce, sino que nos ama y guía desde el principio.**

Conclusión:
Este pasaje nos invita a maravillarnos ante el amor y el conocimiento de Dios, confiando en que Él tiene un propósito para cada uno de nosotros. ¡Alabémosle por Sus obras maravillosas!

Mira el video completo en YouTube y suscríbete al canal    https://youtube.com/live/vAnZvuy-Cq4

Dios te bendiga.

Ya Somos Más De Dos Mil

Ya Somos Más De Dos Mil

 

Lo imposible, ha sido hecho posible por Dios. El día de gozarnos llegó; y lo compartimos contigo que formas parte de este maravilloso grupo interesado y ocupado en la tarea de hacer discípulos.

 

Esto significa que más de mil creyentes en diferentes partes del mundo tienen la mirada puesta en los que aún no han sido salvados,  y han descargado el PACK1 para comenzar a discipular.

Esto es grandioso, dado el bajo porcentaje de miembros de una iglesia local que realmente se interesa y ocupa en esta bíblica labor.

Muchos lo están utilizando para reproducirse  en otros que a su vez seguirán sus pisadas, y nos llena de satisfacción, porque los resultados llevarán la gloria a nuestro Dios y Salvador Jesucristo; quien para esto nos salvó y llamó. Juan 15:16

Siete acciones de gracias específicas resultado de este significativo momento:

  1. Gracias a Dios por haber abierto nuestra mente a la posibilidad de usar la Internet, y conducir nuestros pasos en Abril de 2009 a iniciar este ministerio con absoluta ignorancia de todo lo relacionado a páginas Web.  No sabíamos qué hacer y menos cómo empezar a hacerlo.
  2. Gracias porque a través de una dirección Web, contacté a la persona que me enseñaría los primeros pasos en la administración de la página. (Solo Dios sabía que era un joven creyente que podría entender perfectamente mis inquietudes. Dios bendiga a mi hermano Marcos Morales Quintal de tublindaje.com).
  3. Gracias por habernos concedido en su momento, los recursos económicos para costear el aprendizaje y experimentar por prueba-error gran parte del proceso inicial.
  4. Gracias a Dios por habernos sostenido cuando por cuestiones técnicas todo parecia imposible y lo humanamente lógico era abandonar.
  5. Gracias por habernos dado los temas para alimentar la página de lo que podía ser útil para los interesados en el tema de servir y hacer discípulos.
  6. Gracias a Dios a nuestros hermanos de negocioswebmexico.com.mx y turismoyucatan.com por  los cursos que nos han becado y sus siempre acertados consejos técnicos que nos han ayudado a mejorar el sitio y el servicio que ofrecemos.
  7. Gracias a Dios por permitirnos vivir estos momentos y regocijarnos en el cumplimiento de nuestro deber de «llevar fruto» con estos resultados a través de la Internet.

Apóyanos con tu oración por:

  • Capacidad y entusiasmo renovados para seguir adelante y poner en manos de muchos más, nuestros materiales para hacer discípulos.
  • Que crezca en cada iglesia el número de creyentes interesados en hacer discípulos.
  • Que podamos mantener actualizado el sitio para facilitar la labor de discipular a quienes merecen todo el apoyo.

 

 Señor; glorifícate, y añádete aun más , porque solo tu eres digno de toda la gloria y la honra por siempre y en todo; porque solo tu compraste en la cruz, la salvación nuestra, al precio de tu propia sangre. ¡Amén!

 

Pastor Verde.

 

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Para Pedir Avivamiento

Para Pedir Avivamiento

Hay que empezar por el principio. ¡Ningún ser humano puede producir avivamiento! Haga lo que haga. El avivamiento ni es obra del hombre, ni es el pago con el que Dios se ve obligado a retribuir la obra del hombre.

Mejor dicho, el avivamiento es la intervención soberana de Dios cuando los hombres han desfallecido. Como Elías, cuando huyó de Jezabel; o cuando han corrompido el plan original de Dios y Dios mismo tiene que intervenir para darle nuevo vigor y para retomar el curso que los hombres trastornaron. Como en I Reyes 13:2.

En consecuencia, a lo más y mejor que podemos aspirar, es a estar en buenas condiciones espirituales de suplicar, que en su infinita misericordia, Dios nos conceda alguna promesa que entendemos que por causa del hombre no se está consumando.

Tanto en el A. T. como en el N.T. Dios levantó hombres a quienes invistió de lo que quiso para iniciar avivamientos.

La punta del hilo es la Palabra de Dios. No es posible comenzar por otra parte. La simple intención de buscar a Dios en su Palabra puede hacer gran cosa en nosotros aunque no sea un avivamiento generalizado. Si realmente deseamos prepararnos para un avivamiento hay que ser objetivos en la selección de qué partes de la Biblia comenzar a estudiar.

Pasajes bíblicos que hablan de  avivamiento.

I Reyes 13:2; 2 Reyes 21:24; 22, 23,24, 2 Crónicas 35:18

Con Josías, todo comenzó con el hallazgo de la Palabra de Dios en 2 Reyes 22:3

Esdras, 1:1 “Para que se cumpliese la Palabra de Jehová”

Nehemías Capítulo 1 aunque todo parece indicar que este movimiento inició con la oración de Nehemías, la base de ese avivamiento no fue su oración sino su conocimiento contextual y fe profunda en la Palabra de Dios. Nadie que haya descuidado su estudio diligente de la Biblia estará en condiciones de orar como oró Nehemías.

El ministerio de Juan el bautista y la predicación del Evangelio el día de pentecostés son dos avivamientos clásicos del N.T. que comenzaron con la Palabra. Vea Lucas 3:2 «Vino Palabra de Dios a Juan» y Lucas 24:49 Los apóstoles estaban obedeciendo la Palabra del Señor, cuando les dijo: «Quedaos vosotros en Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto».

Los Grandes Avivamientos en la Historia.

No me ha sido fácil determinar con claridad los verdaderos avivamientos de la historia posterior al N.T debido a que casi todo está plagado de relatos tendenciosos de corte pentecostalista que me hacen dudar como para escribirlos aquí.-No cabe duda que acaban afectando el darle la gloria a Dios por sus hechos en la historia-

Pero me queda claro que una nueva era dio inicio con la impresión del primer libro que se imprimió: la Biblia. Ocurrió el 23 de febrero de 1455. -¿Coincidencia? ¡Claro que no!-

Estos hechos; -la imprenta y la impresión de la Biblia- representaron la luz que empezó a filtrarse por la salida del oscuro y largo túnel de la edad media.

Después de la Reforma tuvieron lugar al menos dos avivamientos extensivos. -Basándome en la que considero fuente histórica seria, digna de crédito: -Los libros de historia eclesiástica de Justo L. Gonzalez-.

El primer avivamiento:

Ya para 1734 las discusiones doctrinales resultados de la reforma, habían adquirido cierto nivel de solidez, y las migraciones de los europeos a América del norte, estaban por dar a luz una nueva nación: Los Estados Unidos De américa.

Fue en ese año, 1734 en Massachusetts donde inició el primer avivamiento con Jonathan Edwards.

Justo L. González dice de él en su tomo 8 pág. 216 “La era de los dogmas y las dudas” -Lo que cito textualmente-.

-Edwards llevaba varios años predicando en Northampton sin obtener resultados sorprendentes, cuando él mismo se maravilló al ver la respuesta que su predicación comenzó a provocar. Sus sermones no eran excepcionalmente emotivos, pero si subrayaban la necesidad de una experiencia de convicción de pecado y de perdón por parte de Dios. La gente comenzó a responder, algunos con demostración de profunda emoción y muchos con un cambio de vida notable hasta entonces insólita. En pocos meses el movimiento barrió la comarca, y llegó hasta Connecticut. Pronto las experiencias extraordinarias se hicieron menos frecuentes –Como en Hechos de los Apóstoles- (cursivas mías) Y a los tres años habían cesado por completo-.

El segundo gran avivamiento.

Justo L González Tomo 9 “La era de los nuevos horizontes” Pág. 31

-A fines del siglo XVIII. Comenzó en Nueva Inglaterra. Contrariamente a lo que podría pensarse, este avivamiento no se caracterizó por grandes explosiones emotivas, sino lo que sucedía, era más bien que, de modo inusitado, las gentes empezaban a tomar su fe con mayor seriedad, reformaban sus costumbres para ajustarse mejor a las exigencias de esa fe. La asistencia a los cultos aumentó notablemente, y eran numerosas las personas que contaban experiencias de conversión. Se abrió paso entre los más notables teólogos de Nueva Inglaterra y pronto uno de sus principales predicadores fue el presidente de la universidad de Yale, Timothy Dwigth, nieto de Jonathan Edwards. En esa universidad, y en muchos otros centros docentes, se notó un gran despertar religioso. Como resultado de aquella primera fase del avivamiento, se fundaron docenas de sociedades con el propósito de difundir el mensaje del evangelio-.

En conclusión:

“La punta del hilo” para un avivamiento no es la oración, sino comenzar a tomar en serio la Palabra de Dios. De ella procederá la fe necesaria que como potente combustible, suplirá la energía que consumirá la oración. (La fe es por el oír) Nadie que no esté estudiando con devoción las Sagradas Escrituras podrá orar fervientemente, (Pedir con fe) a no ser que lo haga bajo la presión de una gran necesidad o enfermedad personal, pero eso no producirá ningún avivamiento.

Recomiendo  ir a la sección Libros ,  y leer el libro:  Por qué no llega el Avivamiento de Leonard Ravenhill.

Mira este vídeo de Leonardo Ravenhill predicando su mensaje: «Corazón Puro Iglesia Pura» subtitulado en español AUDIO-VIDEO-PREDICACIONES

Dios le bendiga.

Pastor Verde.

 

Condiciones para hacer discípulos

Condiciones para hacer discípulos

En el ministerio de hacer discípulos intervienen dos elementos humanos y obviamente Dios mismo.

Jesús dijo en Juan 17:6, 9 y 12…

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. V.6
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, V.9
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. V.12.

No hay que dar muchas vueltas para darnos cuenta que el Señor Jesús atribuye al Padre el haber contactado a algunos para hacerlos sus discípulos.

Es Dios quien nos concede el honor y privilegio de trabajar no solo «con», pero “en” las personas que Él tiene a bien poner a nuestro cuidado y ministerio discipular. Claro; esto no implica que debo estar inmóvil esperando que alguien venga a mi casa un día rompiendo la puerta, y me suplique con ojos desorbitados que le enseñe la Palabra;  ja, ja, -probablemente nunca ocurra- sino que tengo que pedir a Dios que me conceda la oportunidad de ejercer lo que de gracia me ha dado:  –el modo de hacer discípulos– a algunas personas que Él ponga a mi alcance; en mi andar diario en su presencia. Pidiéndoselo con toda clase de ruegos. Porque Él es quien los ha ganado con su propia sangre, y suyos son.

Una vez entendido lo anterior pasamos a los dos elementos humanos que intervienen. Uno es el discípulo maestro, el otro es el nuevo discípulo, el que aprende del primero.

El Discípulo maestro

Hay un orden en el proceso de hacer discípulos y es el siguiente: El discipulado comienza con el discípulo que enseña, no con el que aprende. Es él quien tiene que asegurarse que su relación con Dios sea buena, que sus motivos para enseñar sean espirituales y que sus objetivos sean honrar a su Dios, Señor y Salvador. Si invertimos este orden y pensamos que el discipulado iniciará cuando surja alguien para ser entrenado, entraremos “fuera de tiempo”. El discípulo maestro tiene que prepararse y sostenerse en buena comunión con Dios, antes que tenga siquiera una idea de quien es el primer discípulo que Dios va a poner en su camino para entrenar. (Quien haya crecido en una iglesia de discipulados, sabe esto muy bien; pero si no; es indispensable mencionarlo)

El Nuevo Discípulo

Esta persona tiene que haber sido “movida”, “tocada” o “llamada” por Dios a su servicio. Es verdad; muchos son llamados, pero solo llegan a ser discípulos maestros o líderes de servicio quienes responden de inmediato con un sí rotundo, y sin pretextos al llamado de Dios.

Mira: para atraer gente hacia el Evangelio, normalmente las iglesias estamos dispuestas a hacer muchas cosas a veces chistosas: Nos disfrazamos de payasos, de bomberos, hacemos teatro, show de títeres y mucho más. Eso está muy bien, y pienso que todavía se puede hacer más si es necesario; siempre y cuando se haga para que los de afuera de la iglesia tengan oportunidad de escuchar el Evangelio y ofrecerles la salvación. -Personalmente, no me anima mucho hacerla de payaso para divertir y retener a los que ya están dentro de la iglesia-.

Cuando de discipular se trata es completamente diferente. No es cosa  de andar persiguiendo a alguien insistiéndole que nos de la oportunidad de enseñarle. De rogarle todo el tiempo, pasando por alto que no nos reciba, que nos deje esperando en la puerta, que no llegue a la cita, o que tratemos de engatusarle con comidas o regalitos. No, definitivamente no. Tampoco presionándole de algún modo; no, mil veces no. Cuando de hacer discípulos se trata, tiene que haber un interés genuino en la persona. Debe desear ser discipulada. Debe anhelar aprender, servir a su Señor, conocerlo más y decirles a otros su maravillosa experiencia de haber sido encontrado y salvado por Él.

En Juan capítulo 1 del verso 35 en adelante encontramos:

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí
(que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque
era como la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían
seguido a Jesús.

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es,
el Cristo).

42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado
Cefas (que quiere decir, Pedro).

Analizando lo anterior, vemos que a Juan el bautista le bastó señalarles quien era el Cordero de Dios y ellos de inmediato lo siguieron. No encontramos nunca al Señor rogándole a alguien que lo siga. Casi puedo asegurar que si quien intentamos discipular, no muestra un vivo interés en invertirse sirviendo al Señor, es mejor que el discípulo maestro  invierta su tiempo en otro aspecto del ministerio en tanto sale uno que ponga el corazón en esto.

Hacer discípulos es asunto serio, trascendente. No se puede realizar… 1) Si Dios no nos los concede, 2) Si nosotros no estamos preparados (aunque no se requiere pasar años aprendiendo para comenzar a testificar) o 3) Si el nuevo no se interesa y compromete. ¡Comienza Ya!

Pastor Verde.

El Poder del Evangelio y el Discípulo

El Poder del Evangelio y el Discípulo

El Poder del Evangelio No Está en el Escándalo, Sino en el Mensaje

Líder cristiano: ¿Cómo estás predicando el Evangelio?

En algunos círculos cristianos se ha vuelto común pensar que, al igual que con la oración, cuanto más se hable o se grite, mayor será la respuesta divina. Esta lógica se ha trasladado también a la predicación evangelística, donde se usan tonos amenazantes, gritos exaltados, golpes en el púlpito, dramatizaciones excesivas, e incluso actos como lanzar la Biblia al suelo o convulsionar en el escenario.

Muchos piensan que estas expresiones emocionales tienen poder para convencer a los oyentes. Pero la verdad es que el poder está en el mensaje del Evangelio, no en el espectáculo del predicador.


El mensaje del Evangelio no necesita adornos

Para anunciar eficazmente las buenas nuevas, hay cinco elementos esenciales que siempre deben estar presentes. Cuando estos son proclamados con claridad, no se necesita alboroto:

  1. Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.
  2. Jesucristo murió en la cruz para pagar el precio del pecado.
  3. Fue sepultado, pero resucitó al tercer día, según las Escrituras. Sus discípulos lo vieron vivo, como testificó Pedro:
    «Nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos» (Hechos 10:41).
  4. Es indispensable el arrepentimiento de los pecados.
  5. Es imprescindible creer en Cristo resucitado como único Salvador.

Este mensaje, proclamado con claridad, sencillez y autoridad espiritual, es poderoso por sí mismo. No necesita artificios. El Evangelio transforma vidas cuando es anunciado con fidelidad.


El fruto viene del Espíritu, no del ruido.

Jesús dijo:
«Yo os elegí y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto» (Juan 15:16).

Tú, líder cristiano, fuiste llamado para predicar el Evangelio, no para impresionar con emociones, sino para producir fruto eterno. Es el Espíritu Santo quien convence de pecado, justicia y juicio. El mensaje y el mensajero, bajo su dirección, son suficientes.


Dos claves para ser un mensajero eficaz.

Si deseas ser un instrumento útil en las manos de Dios, aquí tienes dos principios esenciales:

  • Mantén una comunión diaria y genuina con Dios.
    Tu autoridad espiritual fluye de tu intimidad con Él.
  • Sé dócil a la dirección del Espíritu Santo.
    Él guía, enseña y te da poder para testificar con sabiduría y gracia.

Conclusión

Líder, recuerda: el Evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). Anúncialo con reverencia, claridad y compasión. No necesitas el ruido del mundo para proclamar la paz de Dios.


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Dios les use y bendiga.