Discípulos 50/50

Los discípulos de Jesús

discípulos 50/50

 

 

Cuando se habla de discipulado la mente viaja rápido a una serie de lecciones que se imparten al comienzo de la vida cristiana cuyo objetivo es conducirlo a las aguas del bautismo. Después de bautizado lo olvidamos y esperamos que venga al culto fielmente por el resto de su vida.  Si lo hacen, están bien y creciendo espiritualmente; si no, están mal y aman más al mundo que a Dios. ¿Te das cuenta? ¡Le llamamos discipulado a unas cuantas lecciones!. -Claro; siempre es posible que una persona se incline hacia fuera de la voluntad de Dios y se aparte; pero el punto es: ¿Sucede porque nunca fueron realmente discipulados?

 

Al Señor Jesús le tomó tres años de su vida hacer discípulos pero su discipulado no terminó ahí con su ascensión sino que el Espíritu Santo lo continuó a partir de Pentecostés. Cuando Pedro tuvo la visión de un lienzo lleno de animales inmundos que descendía del cielo mientras una voz le decía: -Pedro; mata y come; seguía siendo discipulado.

 

DISCIPULADO ES 50 % LECCIÓN Y 50% RELACIÓN.

 

Cuando evangelices a una persona, se arrepienta de pecados y acepte al Señor como Salvador, tomará un mínimo de tres años de tu vida trabajar con él. ¿Por qué? Porque eso le tomó al Señor discipular a sus apóstoles. Además, vivieron literalmente con Él cuando menos un año y medio. ¿Cuánto tiempo te tomará a ti hacer un verdadero discípulo? La fase intensiva del discipulado tomará no menos de tres años, pero hasta dos más de refuerzo, porque ni somos perfectos como Él es; ni podrán vivir con nosotros para enseñarlos 24 horas al día como Él lo hizo. En realidad siempre te buscarán porque eres quien los condujo a la madurez en Cristo.

 

La proporción 50 LECCIÓN-50 RELACIÓN es indispensable y debe ser sostenida.

 

Hace falta contar con un material doctrinal, básico, bíblico, bien conocido para darle estructura sólida a la fe del nuevo discípulo. Después de ser bautizado debe seguir siendo adoctrinado. Nuestro curso gratuito abarca un total de treinta y cinco temas. Veintidós después de ser bautizado en la trece. Impartirlas puede tomar más de un año ya que hay ocasiones en que la lección se pondrá de lado para atender alguna necesidad personal del nuevo discípulo, dando prioridad a la relación. La lección siempre puede impartirse después. Las demandas de la relación no se pueden dejar para después, Jesús sanó primero a la suegra de Pedro en vez de ponerse a enseñar ¿Ves?
La prueba de un buen discipulado
Finalmente, la hora del examen del discipulado de Pedro llegó, pero no fue…-Pedro, ¿Sabes más que estos? ¡No! la pregunta fue: Pedro, ¿Me amas más que estos? Amor sincero del entrenado hacia el Señor quien lo salvo y hacia su maestro que lo entrenó es lo que evidencia un buen discipulado. –Si no podemos amar a nuestros hermanos que vemos (y especialmente a los que han invertido parte de su vida enseñándonos ¿cómo podremos amar al Señor a quien no hemos visto, o a los que nunca han hecho nada por nosotros?) Practica el discipulado 50-50.

 

Dios te bendiga. Pastor Verde

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Condiciones para hacer discípulos

En el ministerio de hacer discípulos intervienen dos elementos humanos y obviamente Dios mismo.
Jesús dijo en Juan 17:6, 9 y 12…

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. V.6
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, V.9
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. V.12.


No hay que dar muchas vueltas para darnos cuenta que el Señor Jesús atribuye al Padre el haber contactado a algunos para hacerlos sus discípulos.

Es Dios quien nos concede el honor y privilegio de trabajar no solo “con”, pero “en” las personas que Él tiene a bien poner a nuestro cuidado y ministerio discipular. Claro; esto no implica que debo estar inmóvil esperando que alguien venga a mi casa un día rompiendo la puerta, y me suplique con ojos desorbitados que le enseñe la Palabra;  ja, ja, -probablemente nunca ocurra- sino que tengo que pedir a Dios que me conceda la oportunidad de ejercer lo que de gracia me ha dado:  –el modo de hacer discípulos- a algunas personas que Él ponga a mi alcance; en mi andar diario en su presencia. Pidiéndoselo con toda clase de ruegos. Porque Él es quien los ha ganado con su propia sangre, y suyos son.

Una vez entendido lo anterior pasamos a los dos elementos humanos que intervienen. Uno es el discípulo maestro, el otro es el nuevo discípulo, el que aprende del primero.

El Discípulo maestro

Hay un orden en el proceso de hacer discípulos y es el siguiente: El discipulado comienza con el discípulo que enseña, no con el que aprende. Es él quien tiene que asegurarse que su relación con Dios sea buena, que sus motivos para enseñar sean espirituales y que sus objetivos sean honrar a su Dios, Señor y Salvador. Si invertimos este orden y pensamos que el discipulado iniciará cuando surja alguien para ser entrenado, entraremos “fuera de tiempo”. El discípulo maestro tiene que prepararse y sostenerse en buena comunión con Dios, antes que tenga siquiera una idea de quien es el primer discípulo que Dios va a poner en su camino para entrenar. (Quien haya crecido en una iglesia de discipulados, sabe esto muy bien; pero si no; es indispensable mencionarlo)

El Nuevo Discípulo

Esta persona tiene que haber sido “movida”, “tocada” o “llamada” por Dios a su servicio. Es verdad; muchos son llamados, pero solo llegan a ser discípulos maestros o líderes de servicio quienes responden de inmediato con un sí rotundo, y sin pretextos al llamado de Dios.

Mira: para atraer gente hacia el Evangelio, normalmente las iglesias estamos dispuestas a hacer muchas cosas a veces chistosas: Nos disfrazamos de payasos, de bomberos, hacemos teatro, show de títeres y mucho más. Eso está muy bien, y pienso que todavía se puede hacer más si es necesario; siempre y cuando se haga para que los de afuera de la iglesia tengan oportunidad de escuchar el Evangelio y ofrecerles la salvación. -Personalmente, no me anima mucho hacerla de payaso para divertir y retener a los que ya están dentro de la iglesia-.

Cuando de discipular se trata es completamente diferente. No es cosa  de andar persiguiendo a alguien insistiéndole que nos de la oportunidad de enseñarle. De rogarle todo el tiempo, pasando por alto que no nos reciba, que nos deje esperando en la puerta, que no llegue a la cita, o que tratemos de engatusarle con comidas o regalitos. No, definitivamente no. Tampoco presionándole de algún modo; no, mil veces no. Cuando de hacer discípulos se trata, tiene que haber un interés genuino en la persona. Debe desear ser discipulada. Debe anhelar aprender, servir a su Señor, conocerlo más y decirles a otros su maravillosa experiencia de haber sido encontrado y salvado por Él.

En Juan capítulo 1 del verso 35 en adelante encontramos:

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí
(que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque
era como la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían
seguido a Jesús.

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es,
el Cristo).

42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado
Cefas (que quiere decir, Pedro).

Analizando lo anterior, vemos que a Juan el bautista le bastó señalarles quien era el Cordero de Dios y ellos de inmediato lo siguieron. No encontramos nunca al Señor rogándole a alguien que lo siga. Casi puedo asegurar que si quien intentamos discipular, no muestra un vivo interés en invertirse sirviendo al Señor, es mejor que el discípulo maestro  invierta su tiempo en otro aspecto del ministerio en tanto sale uno que ponga el corazón en esto.

 

Hacer discípulos es asunto serio, trascendente. No se puede realizar… 1) Si Dios no nos los concede, 2) Si nosotros no estamos preparados o 3) Si el nuevo no se interesa y compromete. ¡Comienza Ya!

 

Pastor Verde.

bacurinblossom@mailxu.com