Tercera Joya Para Adornar Tu Caracter
MADUROS EN EL MODO DE PENSAR
I Corintios 14:20
Ser maduros en el modo de pensar, es demostrar de modo natural, sin desplantes de autoridad; autonomía en el modo de ser, de razonar y de actuar. En el caso de los creyentes en Cristo, lo hacen basados en la Palabra de Dios. Ser maduro en el modo de pensar, es una verdadera joya que adorna el carácter de quien la alcanza, y glorifica al Dios Altísimo que se la concede.
Una persona madura en el modo de pensar, no depende del pensamiento y las decisiones de otros. Puede notar la diferencia entre huecas filosofías y preferencias personales de algunos, y la genuina voz y voluntad de Dios. Sabe cual es la dirección que le muestra el Espíritu Santo y la sigue, sin dejarse llevar por tradiciones y “pareceres” o amenazas.
Ser maduros en el modo de pensar es algo que el Señor quiere ver en sus discípulos. Del mismo modo que un padre espera que al llegar sus hijos a la mayoría de edad piensen cuerdamente por sí mismos y tomen las mejores decisiones para ellos y los suyos.
Los que son maduros en el modo de pensar son diferentes a la mayoría de las personas. Se mantienen en un nivel superior. Adquieren un nivel de liderazgo natural para servir, y Dios puede ser exaltado en las vidas de quienes son ministrados por ellos. Crecer bajo la enseñanza de alguien que es maduro en el modo de pensar, es siempre seguro y al mismo tiempo un privilegio.
Por falta de madurez en el modo de pensar, muchos se han dedicado a tratar de retener, entretener, y hasta divertir si es necesario a las personas en la iglesia para que crezcan numéricamente y que no se vayan. Pero cuán pocos se dedican a entrenarlos para transformar su carácter.
Un verdadero desafío para la cristiandad de hoy es producir gente madura en el modo de pensar. No se producirán a menos que contemos con líderes maduros en el modo de pensar.
A nivel general, la gente no quiere pensar; prefieren divertirse, descansar, distraerse y que otro u otros piensen por ellos. No quieren tomarse el tiempo, ni quieren correr los riesgos que implica pensar por ellos mismos. Los cristianos tenemos la siempre segura dirección de la Palabra de Dios si la tomamos en serio, pero aun así; a muchos les cuesta demasiado dedicarle tiempo a pensar. La consecuencia obliga a ser siempre seguidores y no líderes; niños, y no adultos maduros en el modo de pensar. Muchos prefieren vivir quejándose todo el tiempo del modo en que otros hacen las cosas. Y otros se la pasan contentos con que se les reconozca que llevan años en la iglesia. A lo que no están dispuestos es a pagar el precio de adquirir la “tercera joya que adornará su carácter”; es decir: Ser maduros en el modo de pensar. Tú ¿Qué prefieres?
Dios te la conceda si la deseas y la procuras: Pastor Verde.

![Jesus lava los pies[1] ¿Siervos de cuello blanco?](http://discipulados.com/recursos/wp-content/uploads/2011/05/Jesus-lava-los-pies1.jpg)






Algunas veces Luis, el fiel creyente de años, se sentía abrumado por el peso de la culpa que le producía aceptar que diez años de haber recibido a Cristo como Salvador no habían sido suficientes para hacer un sólo discípulo.

