La Pirámide Del Discipulado

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¿Cómo fueron formados los mejores discipulos del Señor Jesús?

¿FUERON FORMADOS CON UN PLAN?

O ¿Simplemente cada día fueron aprendiendo según la casualidad o como las oportunidades se presentaban?

¿Asistieron a un tipo formal de escuela, Instituto, seminario para su entrenamiento? ¿Fue este el tipo de instrucción que recibieron los apóstoles?

¿Usted qué piensa?

Al analizar los Evangelios es indudable que el Señor actuó en base a un proyecto formativo de los embajadores que enviaría al mundo.

Y aquí es donde un día  yo me pregunté a mí mismo: ¿He meditado sobre lo que Dios desea de la gente que ha puesto a mi cuidado? ¿He diseñado una estrategia que esté encaminada a conseguirlo? ¿Estoy siguiendo un plan para formar colaboradores en el ministerio? o ¿Me estoy dejando llevar por algunas acciones que tradicionalmente se han puesto en práctica  y  las repito, confiando en que serán suficientes para que al final yo pueda contar con la corresponsabilidad de ellos? Mi respuesta fue ¡No!  Yo no había meditado, no había trazado ninguna estrategia ni estaba siguiendo plan alguno, y lo peor: no sabía por que hacía lo que hacía. Todo mi esfuerzo estaba centrado en enseñarlos a predicar, prepararlos para el púlpito. ¿Cuál es la estrategia suya?

Pude comprender que definitivamente el Señor Jesucristo utilizó un proyecto de entrenamiento de líderes que de ninguna manera fue improvisado sino por el contrario, acuñado con oración, regado con  lágrimas y con entrega absoluta de su parte para llevarlo a cabo.

EN TODO ENTRENAMIENTO SE SIGUE UN PLAN QUE VA DE MENOS A MÁS.

 Pues bien en lo que a formación de líderes se refiere no puede ser la excepción.

Los que estamos al frente de una iglesia, grande mediana o pequeña en número, tenemos el deber de tomar el tiempo necesario en oración, y meditación sobre el asunto y tratar de estructurar el modo en que llevaremos al nuevo convertido desde el momento de presentarle el evangelio, hasta su madurez en Cristo. Esta es la responsabilidad que nos toca y debemos cumplirla cabalmente.

Del mismo modo que un arquitecto o un ingeniero trazan el plano de lo que se tendrá que hacer para construir un edificio, así los pastores tenemos que trazar el plano sobre el que desarrollaremos a nuestros nuevos líderes.

Tiene que ser un plano que considere las condiciones del terreno y de los materiales a utilizar, la naturaleza de la persona que acaba de aceptar a Cristo para que por un lado no se le pida más de lo que puede hacer ni por otro, se le deje el tiempo abierto para que no haga lo que si puede y debe hacer.

Es necesario tomar en cuenta que un nuevo creyente es según la propia Biblia, un recién nacido que requiere leche. Y esa leche es la palabra de Dios. ¿Pero qué de la palabra podemos darle a esta persona? La mayoría comprendemos que deben ser conocimientos básicos sobre la persona de Dios, Jesucristo, el Espíritu santo, la Biblia, la salvación, el pecado, etc.

LOS BENEFICIOS DE TENER UN PROYECTO DE DESARROLLO DEL LIDERAZGO

·         Estructurar esta pirámide ha sido un gran paso para saber en qué orden se llevará de un nivel a otro a cada nuevo creyente que acepte la invitación personal al discipulado.

·         Por otro lado es también una forma de motivarle, ya que puede ver su aprovechamiento no solo en conocimiento sino en su nivel de participación activa dentro de la iglesia y del trabajo con gente.

·         Puede ser modificada siempre que una nueva serie de discipulado reporte mejores resultados. Dicho de otra forma: para suplir lo que ha sido bueno por otra serie que resultó mejor

 

 

  

Regalo1                                                                                                   Regalo2

¡Sorpresa!

desacuerdoAquel crudo invierno; Julio, el rudo obrero de la fundidora, aceptó a Cristo como su Señor y Salvador. De inmediato se observó un cambio sorprendente en su manera de ser y de vivir. Ya no se le veía como el bravucón  violento y mal hablado de siempre. De inmediato comenzó a asistir a la iglesia, y en pocas semanas tomó la decisión de bautizarce junto con su esposa quien también recibió a Cristo apenas  unos días después de él. Aquel era un nuevo Julio, ahora era amable, atencioso con su familia y sus compañeros de trabajo y vecinos. No puede ser -musitaban algunos que le conocían; -este es otro Julio.

Su pastor se sentía agradecido de su participación activa y la de su familia en la iglesia, no faltaban a los dos cultos del domingo y entre semana apenas le afectaba en su asistencia y eso en muy contadas ocasiones el turno nocturno en el trabajo.

Su pastor daba gracias a Dios por éllos y se aseguró a sí mismo que  intervendría de inmediato en su ayuda si lo veía flaquar alguna vez. Sin embargo; mientras siga así, -se decía a sí mismo- no necesita nada.

Una nueva gran bendición llegó a la iglesia: el hermano Rolando. Venía de otra iglesia. Era un creyente antíguo; de esos que saben bastante, que tienen experiencia, guerreros de mil batallas (casi todas perdidas, pero con muchas bajas en su record). Era como un sol a los ojos de Julio. De inmediato ganó su admiración. El caracter chispeante, el conocimiento,  la amabilidad, y el empuje de Rolando; cautivaron al ahora dócil  Julio..

Más pronto que rápido otros hermanos muy cercanos a Julio se unieron en un grupito al rededor de la personalidad arrolladora de Rolando. En un abrir y cerrar de ojos se había ganado la confianza, amistad, admiración y respeto de muchos en la iglesia. Y es que él pasaba mucho tiempo con ellos y los  invitaba a comer a casa con sus familias después de los cultos.

El pastor estaba feliz, daba gracias porque todo estaba marchando muy bien. De cualquier manera se aseguraba que estaba listo para intervenir si algo fallara. Estaba listo para ayudar a quien lo necesitara, pero en este momento todo era  bendición.

Nadie sabe exactamente en qué momento Rolando hizo notar algunos detalles insignificantes sobre la forma de ministrar del pastor. Por supuesto se trataba de una broma inocente y muy sutil, logrando que estallara la risa de todos los que se habían reunido en su casa y que estaban alrededor del asador de carnes repleto de todo tipo de suculentos asados y en medio del ambiente delicioso  que produce el olor del humo de la carne y los chorizos  cuando se están cocinando al carbón.

El pastor andaba muy ocupado en muchas actividades para el culto del siguiente domingo, contratando a los pintores del edificio y preparando la campaña evangelística de ancestral tradición para el primer semestre de cada año. Daba gracias a Dios de que todo estuviese marchando tan bién y volvía a compremeterse consigo mismo: si  alguien comenzara a dar muestras de flaqueza entraría en acción  de  inmediato.

Lo que sigue de la historia no tiene nada de edificante. Pero resumo todo diciendo que  tres meses después, Julioy sus amigos más cercanos, encabezados por Rolando, estaban exigiendo que el pastor se fuera de la iglesia en medio de la resistencia del mismo y de otro grupo que aún simpatizaba con él y no con Rolando. En esta ocasión  el pastor reconoció que había llegado el momento de intervenir para ayudar a los miembros de su iglesia; solo que ahora era el menos indicado para hacerlo.

¿Qué sucedió aquí?

Dios produce la salvación y espera que los pastores estemos listos para entrenar a los nuevos creyentes para esta nueva vida en que son integrados a una congregación, a un nuevo tipo de grupo con reglas diferentes . Se espera del pastor que sea un experto socializador y hábil lider entrenador  del grupo a su custodia, mediante el reforzamiento de  la relación personal con ellos y con Dios.

¡Ojo! Los Rolandos no son una especie en peligro de extinción. Por el contrario; siempre se están multiplicando y están rolando de iglesia en iglesia buscando la estructura débil, carente de siervos líderes que establezcan el equilibrio entre los nuevos y ellos para el buen funcionamiento de la congregación. Los Rolandos van buscando a los que tienen falta de madurez de carácter en Cristo. Ellos pueden olfatear cuando hay falta de lealtad, envidias y rencores encubiertos producto de la escasa dieta espiritual que se limita exclusivamente  a los cultos.

Los pastores están muy ocupados es cierto, pero como Marta: muchas veces en lo que ni siquiera  es importante. Sin darse cuenta se enfrascan en muchas cosas que les impide trabajar personalmente, uno a uno  con su gente procurando concientemente formar relaciones estrechas y lazos de amistad sincera basados en la Bíblia con los miembros de su iglesia. Están dejándolo todo  para cuando venga un problema (y ciertamente que vendrá)  para darles una de dos cosas: enseñanza personalizada o disciplina.

El fin de la historia es: Rolando se fue a seguir rolando, Julio acabó en disciplina y cesó en su participación, nunca volvió a ser el mismo. Otros salieron de la iglesia siguiendo a Rolando quien después los desconoció, y el pastor aprendió que aunque toma mucho tiempo, la forma más segura de afirmar  el verdadero crecimiento de la iglesia es invertir su propio tiempo en discipular.

Para esto sirve el discipulado.

El discipulado no es de ningúna manera una nueva forma de hacer el ministerio, sino por el contrario: la más antigua, la más bíblica, la más apegada al método del Señor y de los apóstoles.

Fue la base sobre la que se apoyó  el crecimiento acelerado de la iglesia durante la era apostólica

Lo que haz oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros.