por M. F. Verde. | Mar 27, 2011 | Cómo Ser Salvo, Discípulos y Sociedad, La Mente Del Discípulo
En todas partes nos dicen que hay que ser positivos. Diariamente se escriben miles de artículos sobre ser positivos a toda costa; bajo cualquier circunstancia. Se intercambian cadenas interminables de FW en correos electrónicos con miles de recomendaciones para actuar positivamente en cualquier situación. Qué bueno. Está bien que así sea; pero la realidad es que; cuando enfrentamos alguna adversidad, hace falta un argumento sólido, una base firme; menos poética y romántica, ¡real! efectiva. Ya que estamos intentando…
Enfrentar la adversidad con nuestra propia fuerza de voluntad.
- Nuestra propia fuerza de voluntad para auto-motivarnos.
- Nuestra propia resistencia emocional para contener la presión que la adversidad ejerce sobre nosotros.
- Nuestra propia capacidad mental para mirar por encima del momento; buscar, y encontrar una salida.
Esto nos deja limitados a nuestros propios recursos y nuestras propias capacidades. Que en ese momento han entrado en shock, ya que la adversidad puede compararse al siguiente ejemplo: Imagine que está distraído en algo y… ¡de pronto! al voltear hacia otro lado, se da cuenta que un gigante de tres metros y armado hasta los dientes se le está viniendo encima con todas las perores intenciones. ¿Entraría en shock? ¡Por supuesto! Será imposible vencerlo con sus propias fuerzas y tratando de darse ánimo con las frases y poemas motivacionales que haya leído. Practicamente estará perdido.
Hay otro modo de enfrentar la adversidad con la seguridad de la victoria y sin tanto desgaste mental y emocional. (Lástima que sea vista como asunto de la religión). Pero para nada. Es un recurso práctico y efectivo para la vida diaria y es:
Enfrentar la adversidad con nuestra voluntad puesta en Dios.
Dije voluntad porque debe ser un acto consciente y no una frase más.
- Esta forma provee de Seguridad y Convicción de que se está en lo correcto: poniendo la fe en la Palabra de Dios. Hebreos 11:1 dice: “Es pues la fe la certeza de lo que espera; la convicción de lo que no se ve” Cuando le creemos a Dios de este modo; la victoria depende de Él y no de nuestra fuerza.
- La historia confirma que a pesar de los tiempos terriblemente adversos que vivieron, muchos han sido los que en los tiempos bíblicos le creyeron a Dios. Está registrado en el Nuevo Testamento en el libro de Hebreos capítulo 11:33 – 36 dice que por FE conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Conclusión:
Intentar ser optimistas en tiempo de adversidad es muy bueno pero bastante difícil. Tanto como pedirle amablemente a alguien que perdió un ser querido…no llores, en medio de los funerales.
Ojalá probáramos luchar con la confianza puesta en el poder de Dios y creyendo a su Palabra. Tendríamos la base sólida necesaria para luchar sostenidamente hasta recibir la victoria. El mismo dijo: Confiad yo he vencido al mundo…. Y en esto somos más que vencedores, por medio de aquel que nos amo. Siempre y cuando tengamos la mirada puesta en el autor y consumador de la fe. Jesucristo.
Invitación:
Nadie ha sufrido en éste mundo una adversidad tan cruel como la que la que Cristo padeció. Fue asesinado públicamente como un delincuente cuando también públicamente había quedado claro que no había un solo delito del cual se le pudiera acusar.
Fue asesinado en la cruz como un criminal, cuando lo único que vino a hacer a este mundo era librarlos de sus propios pecados. (lo cual sigue siendo su intención) ¿Habrá una adversidad más grande, que enfrentar como culpable, no a la justicia, sino a la injusticia siendo inocente? ¡No!
La siguiente es una pregunta obligada: si sufrió tanto; ¿Obtuvo la victoria? Bueno; juzga por ti mismo. La Biblia dice en filipenses 2 que Jesús está hoy está sentado a la diestra de la majestad en las alturas (es decir: en el trono más elevado) y todo ojo lo verá y toda rodilla se doblará ante Él. ¡Claro que obtuvo la victoria! Pero en todo tiempo su fe y confianza estuvieron en su Padre Dios.
Deja de luchar solo. Ven a Él. Pídele en oración que te de la victoria.
Comienza pidiéndole perdón por haber olvidado que su mano ha estado extendida hacia ti desde siempre. Que le has dado la espalda por años pero ya no más. Abre tu corazón a Él, y Él sabrá perdonarte y salvarte. Además: te guiará y usará su poder y su gracia para situarte por encima de tus adversidades.
Dios te bendiga: Pastor Verde.
por M. F. Verde. | Mar 5, 2011 | Discípulo Y Carácter, Discípulos Siglo XXI, Discípulos y Sociedad, Enseñando A La Iglesia
Supongamos por un momento que después de ser recibido y abrazado por su padre, el hijo derrochador (pródigo) hubiera dicho: Papá; vine a verte porque… porque; ¡Necesito más dinero! ¿Hubiera el padre respondido; hagamos una gran fiesta?
Seguramente que no; porque Jesús estaba enseñando centralmente sobre el arrepentimiento del pecador y el perdón amoroso de Dios con ésta parábola.
(Localice el pasaje Lucas 11:15-32 en su Biblia por favor)
Jesús comienza detallando las personas principales de esta parábola: Un padre y sus dos hijos. Y el asunto: La herencia.
El hijo menor, habla con su Padre (“ora”) y le dice…Padre; quiero ejercer el derecho que me corresponde por el simple hecho de ser tu hijo. Sé que parte de lo que tienes, debe ser mío y yo te pido que me lo des ahora.
El padre accede positivamente. “Les repartió los bienes” (A ambos). El menor recibe su herencia y se va lejos. El mayor se queda en casa trabajando con su padre. El menor derrocha su herencia viviendo perdidamente hasta no quedarle nada.
Arruinado y en muy mala situación recapacitó y pensó en…Volver a su padre; hablar nuevamente con él (orar). Reconocer ante él la naturaleza exacta de su falta. Expresarle cuan mal se siente por lo que ha hecho. Expresarle que se conforma con vivir como un criado bajo su techo porque habiendo malgastado lo que era suyo; ya no se consideraba digno de nada más. Estaba dispuesto a pagar el precio y sufrir las consecuencias.
Hizo lo que pensó; y volvió a su padre. Y él respondió positivamente de nuevo. Lo vio venir de lejos y corrió hacia él para recibirlo. Estaba feliz de verlo a él y no del motivo que lo traía. Apenas comenzó a hablar (orar) el padre captó el sentido de lo que decía; y le interrumpió. Dio órdenes que seguramente sorprendieron y quebrantaron el corazón del hijo derrochador. ¡No podía creerlo!
Lo que conmovió al padre
Es que habló (oró) del modo que deseaba escuchar. Estaba buscando la comunión con su padre y no que su padre le diera más dinero. Así que el padre ordena una gran fiesta porque no hay mejor ocasión que una gran fiesta en la que se detiene toda actividad laboral para concentrarse uno en disfrutar de y con las personas asistentes. Todos los sentidos concentrados en disfrutar ¡Tremendo! La Biblia dice en el verso 24 “Comenzaron a regocijarse” un griterío como en la escuela a la hora del recreo Ja, ja.
Pero… supongamos por un momento que…
Después de ser recibido y abrazado por su padre, en vez de decir: padre he pecado…; el hijo derrochador hubiera dicho: Papá; vine a verte porque… porque ¡Necesito más dinero! ¿Hubiera sido igual la respuesta del padre? ¡Probablemente no! Porque aunque su padre siguiera siendo rico. Aunque de corazón quisiera dárselo porque lo amaba. Eso no iba a ayudarlo en nada sino al contrario. La solución a su problema no sería más dinero. Sino que su problema hubiera sido su manera de ser y de pensar.
Algunas consecuencias hubieran sido…
El vestido hubiera colgado en el ropero por un tiempo más. El joyero no hubiera realizado una buena venta ese día. El zapatero no habría vendido un buen par de sandalias finas y caras. Todo el gozo del encuentro se habría esfumado. Y no hubiera habido fiesta porque… “aunque hubiera venido y orado a su padre, lo habría hecho con el motivo incorrecto” ¡No habría nada qué celebrar! Parece que El único beneficiado hubiera sido el becerro gordo. Hubiera engordado y vivido un poco más. Ja, ja.
CONCLUSIONES:
Todos sabemos que la parábola no termina así; pero tristemente, así sucede; y muchas veces con nuestra manera de orar. Parece que dinero, cosas y prosperidad material es lo único que se le puede pedir a Dios.
No tenéis lo que pedís porque pedís mal para gastar en nuestros deleites. Santiago 4:3
Cuando se es joven en Cristo; (y en un descuido, toda la vida) casi siempre comenzamos exigiendo que Dios cumpla con su responsabilidad de darnos lo que prometió. Pero no venimos a Él arrepentidos del mal modo en que hemos gastado lo que ya hemos recibido: tiempo, salud, trabajo y el dinero que ya tenemos o tuvimos; sino que venimos por más. (De ahí se afianzan y engañan a miles los que dicen que si aceptas a Cristo “Paras de sufrir”) ¡Dame, dame, dame! Es la única oración que se nos ocurre.
Hay que ser niño o inmaduro para suponer que quien menospreció el cielo y la gloria que ahí tenía para hacerse hombre. Y estando entre los hombres se hizo pobre entre los pobres querrá darnos dinero como lo más importante. ¡Enfáticamente no! Porque no es dinero nuestra más grande necesidad. Nuestra gran necesidad es comunión, relación, amistad con Dios. Cuando la tenemos, gozamos de todo lo necesario porque Él se ha comprometido a proveernos día a día de lo necesario. (Tampoco nos promete en Cristo riquezas terrenales) Pero es imposible obtener de Dios lo que queremos cuando no buscamos a Dios porque es Dios y lo amamos; sino con interés de lo que puede darnos.
Hay muchas otras cosas qué debemos pedir y que no son dinero y cosas. Dios está dispuesto a colmarnos de ellas con mano abierta; sin medida. Por ejemplo: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio. También debemos pedir… santidad, profundidad de conocimiento de Dios, pureza de corazón, integridad, lealtad, etc. Él quiere oír eso de nuestras bocas y está listo a darnos lo mejor y más gordo de ellas porque nos hacen mejores ciudadanos del reino celestial y eso es bueno en la tierra para sus planes. No como el dinero que puede acabar corrompiéndonos.
Pedir dinero y felicidad es petición típica de inmadurez espiritual.
¿Cómo y qué; ha está pidiendo de un tiempo acá? ¿Por qué no se olvida de pedir dinero, cosas y prosperidad material y comienza a pedirle a Dios lo que Él está listo para darle en abundancia?
Tal vez hay un vestido de lino blanco y fino, etiquetado con su nombre, que ha colgado del ropero de Dios por mucho tiempo. Quizás hay un anillo a su medida y con su nombre y puede que también unas sandalias a su medida le están esperando. Quizás ha llegado la hora del becerro gordo de las bendiciones de Dios para usted, y habrá una gran fiesta en el cielo si usted se acerca hoy a Dios y simplemente no le dice: ¡Dame más dinero! Pero en cambio le dice: Señor: te amo y solo vine porque quiero estar cerca de ti.
Usted va descubrir que Dios ha sido siempre otro gran derrochador. Isaías 48:18-21 Malaquías 3:10 Hageo 2:18-23
Dios le bendiga. Pastor Verde
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por M. F. Verde. | Mar 2, 2011 | Cómo Ser Salvo, Discípulos Y Evangelismo
Sin Conocimiento, el Pueblo Perece: Los Tres Grandes Conocimientos que Todo Creyente Debe Tener
Aunque la Biblia sanciona adquirir conocimiento por el simple hecho de saber pero no hacer; también nos muestra en la primera sección de Oseas 4:6, que el conocimiento de Dios y su voluntad, son indispensables cuando de seguir y servir a Dios se trata.
La ignorancia no es buena, como tampoco lo es el conocimiento que soólo envanece. Cunado de defender nuestra fe se trata; no se puede dejar de lado el conocimiento, ¿Cómo podría defender lo que no sé?
Ninguna otra cosa puede resultar de ignorar a Dios y lo que dice, sino destrucción.
Todos deben poseer tres conocimientos indispensables:
- El Conocimiento de la Salvación
- El Conocimiento de la voluntad de Dios
- El Conocimiento de la Verdad
I EL CONOCIMIENTO DE LA SALVACIÓN LUC 1:77
Uno tendría razón si pasara el resto de la vida agradeciendo a Dios por haberlo alcanzado.
Aunque se ha predicado por más de dos mil años, no todos han llegado al conocimiento de la salvación; y por consecuencia no han sido salvados.
Este conocimiento es uno de nuestros grandes privilegios, especialmente porque oímos a Jesús decir: “El camino de la salvación es angosto y pocos caminan por él” Mateo 7:14 ¡Bendito Dios que nos concedió éste invaluable conocimiento y nos permitió comprenderlo!
II EL CONOCIMIENTO DE LA VOLUNTAD DE DIOS Apocalipsis 1:19-22:21.
Medio mundo se pasa la vida buscando en la adivinación, el espiritismo, la suerte y toda clase de “ciencias” ocultas una respuesta a su pasado, su presente y su futuro, sin salir jamás de dudas o vivir de suposiciones.
A nosotros los creyentes Dios nos ha permitido conocer su voluntad para los últimos años de la vida en el planeta. Aunque cualquiera puede leerlo en su propio idioma, pocos pueden entenderlo y darle crédito.
No tenemos que ir de un lado a otro y de una mentira a otra en busca de respuestas para el futuro. Tampoco tenemos que checar cada mañana el zodiaco. Podemos vivir confiadamente sabiendo que “Él conoce a su ovejas” y “Nadie las arrebatará de su mano” en medio de los tiempos.
III EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD I Timoteo 2:4
Hay quienes nunca llegan a conocerla. 2 Ti 3:5-7
El mejor ejemplo de esto fue Pilato; quien tuvo a La Verdad en Persona frente a sus ojos y no pudo conocerla. Juan 18:37-38
Llegar al conocimiento de la verdad en medio de los engaños de este mundo es in imposible para la mayoría de la humanidad Juan 2:15-17
CONCLUSION:
Estos conocimientos nos privilegían, ¡Si! en gran manera, pero al mismo tiempo nos responsabilizan para hacer llegar a quienes los ignoran, para evitar que sean destruidos “Por Falta de conocimiento”. Oseas 4:6
Dios les bendiga. Pastor Verde.
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